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Diez años quejándose de que un árbol daña su vivienda en Güímar

La jacaranda, situada justo en la puerta de la vivienda en la calle San Pedro Abajo, ha producido humedades y destrozado tejas del balcón, según la denuncia de la propietaria
La jaracanda y la vivienda del número 21 de la calle San Pedro Abajo / DA

Lleva diez años quejándose ante el Ayuntamiento de Güímar, pero María Teresa, propietaria de una vivienda de dos pisos en el número 21 de la calle San Pedro Abajo, siempre ha recibido la callada por repuesta, en su intención que los operarios municipales talaran o podaran un enorme árbol de más de seis metros de altura (jacaranda), que justo tiene su poceta enfrente de la puerta de entrada de su vivienda y que la altura del mismo le ha ocasionado destrozos en el tejado, aparte de la humedades que produce en toda la vivienda, al estar sus raíces muy cerca del alcantarillado.

Hace poco menos de dos años, ante el silencio administrativo del Ayuntamiento, la propietaria de la vivienda contrató los servicios dela abogada María Yeray Luque, quien interpuso una reclamación por responsabilidad patrimonial al consistorio, por los daños causados y evaluados en 1.672 euros por un perito, pero tampoco recibió contestación, hasta que hace unos días trasladó la queja al Diputado del Común, institución que paradógicamente dirige hoy el que fuera alcalde de Güímar, Rafael Yanes, por invitación del actual regidor municipal, el también socialista, Airam Puerta. “Se ha abierto la puerta a una solución, aunque todo va muy lento”, afirma la letrada María Yeray Luque, que al menos reconoce que “ya está trabajando con el expediente una auxiliar técnica del Ayuntamiento”.

La propietaria se queja de daños en su balcón / DA

La reclamación por responsabilidad patrimonial presentada en agosto de 2017 refiere que se inculca el artículo 390 del Código Civil, que habla de “cuando un árbol corpulento amenazare caerse de modo que pueda causar perjuicio a una finca o ajena o a los transeúntes por una pública o particular, el dueño del árbol está obligado a arrancarlo y retirarlo; y sino lo verificare, se hará a su costa por mandato de la autoridad”, así como el artículo 591 del mismo Código Civil, que establece que “a la de dos metros de línea divisoria de la heredad si la plantación de hace de árboles altos”, siendo este un derecho  del propietario del inmueble afectado, como ocurre en este caso con María Teresa y la jacaranda que tanto daño le ha causado en los últimos diez años, “por no contar cuando colocan ahí el alumbrado de Navidad”, recuerda su abogada.

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