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Un empresario denuncia que el Ayuntamiento de Güímar no atiende una deuda de 40.000 euros

Las facturas de Taller Chicane pertenecen a varios servicios, uno de ellos la realización del monumento El Cilindro, y su propietario considera que "ha habido favoritismo" en la modificación de crédito de un millón de euros aprobada por el Pleno
El Cilindro, el último trabajo del Taller Chicane para el Ayuntamiento de Güímar / DA

Toni Arzola, propietario del Taller Chicane, denuncia “favoritismo” del grupo de Gobierno (PSOE-CC) del Ayuntamiento de Güímar, a la hora de hacer efectivo el pago de facturas que quedaron pendiente en el anterior mandato, cuando era alcaldesa, Luisa Castro, que según el empresario “ha pagado religiosamente, como hizo con el monumento a La Avioneta”, señaló.

En concreto denuncia que que “el Ayuntamiento nos debe 40.000 euros de distintos servicios”, entre los que se encuentran la realización, “desde enero”, del monumento El Cilindro, un viejo compactador que asfaltó muchas calles y vías del municipio en los años setenta y que fue colocado hace unos meses en la carretera de El Puertito. Pero también “hay facturas del mantenimiento de los coches de la Policía Local y Protección Civil”, señala Toni Arzola, quien manifiesta que “me he dirigido varias veces al Ayuntamiento y he pedido cita con el alcalde, pero no he recibido respuesta”, criticando que “no entiendo como se puede airar en la prensa que hay dos millones de euros de facturas sin pagar y no se reúne antes con los proveedores afectados para tranquilizarles, o al menos anunciar un plan de pagos”, añadiendo que “primero habla de que no hay un euro en la caja municipal y luego aprueban una modificación de crédito de un millón de euros, en la que no han metido nuestra deuda, como si ese millón hubiera surgido de la nada, cuando el Ayuntamiento tiene fondos suficientes con el remanente del año pasado”, afirma el propietario de Taller Chicane, quien reconoce que una de sus facturas alcanza los 30.000 euros, pero que “nadie se ha dirigido a mi para decir que tuviera que subsanar el expediente, si fuera el caso”, manifestando que está dispuesto a “recurrir esa modificación”, tras presentar una reclamación prejudicial por el impago de esas facturas.

Según Arzola, la única contestación que ha recibido él y otros empresarios acreedores desde el Ayuntamiento ha sido “que hay que revisar la facturas y que ya se pagará”, añadiendo que “con ese ya se cobrará no podemos vivir los empresarios, tanto que he tenido que pedir un préstamo ICO para hacer frente al salario de mis doce trabajadores”.

 

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