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La Diputación del Común investigará el cierre del comedor social de El Fraile

El centro clausuró el pasado miércoles las dependencias, donde cada día comían 45 personas sin recursos económicos y dormían 25
Concentración de usuarios, en abril, para pedir que no se cierren las instalaciones. DA
Concentración de usuarios, en abril, para pedir que no se cierren las instalaciones. DA
Concentración de usuarios, en abril, para pedir que no se cierren las instalaciones. DA

La Diputación del Común abrirá una investigación de oficio para conocer las circunstancias que han llevado a la Consejería de Empleo, Políticas Sociales y Vivienda del anterior Ejecutivo regional a retirar la ayuda directa de 40.000 euros que concedía al único comedor social y centro de pernoctación social en el sur de Tenerife, situado en El Fraile (Arona), que el pasado miércoles cerraba sus instalaciones por problemas económicos.

El departamento que dirige Rafael Yanes ya ha contactado con el Ayuntamiento de Arona, que concedía hasta ahora una subvención anual de 20.000 euros, y en los próximos días solicitará a la actual Consejería de Derechos Sociales el informe que justifica la retirada de dicha partida. La Dirección General de Políticas Sociales del Ejecutivo anterior informó al centro de que las ayudas en el presente año se concederían a través de una concurrencia competitiva-convocatoria pública.

La Buena Estrella abrió sus puertas como comedor social en noviembre de 2014, y en junio del año pasado amplió sus instalaciones y empezó a prestar servicio como centro de pernoctación de emergencia. Hasta el pasado miércoles, día del cierre de las dependencias, un total de 45 personas sin recursos económicos recibían cada día, gratuitamente, entre lunes y viernes, desayuno, almuerzo y cena. De ellos, 25 dormían en las literas habilitadas junto al comedor.

“La burocracia y el sistema nos han ganado la batalla”, manifestó la directora del centro, Solange Díaz de las Casas, nada más clausurar las instalaciones, después de repartir entre los usuarios la comida de la despensa, los productos de higiene y los sacos de dormir.

Tres meses antes del cierre, el Ayuntamiento de Arona pidió un “mayor compromiso” de las administraciones públicas, ya que el comedor cubría una necesidad comarcal y no solo municipal.

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