Cumbre del clima en Madrid

Pedro Sánchez: “Solo un puñado de fanáticos niega ya la evidencia del cambio climático en la Tierra”

El rey Felipe VI llama a actuar “con liderazgo” para hacer frente al calentamiento global en el arranque de la Cumbre del Clima de la ONU, en Madrid; Canarias asiste consciente de su altísima dependencia de los combustibles fósiles, que debe reducir a la mitad en 10 años

Foto de familia de los jefes de Estado asistentes al acto de inauguración de la Cumble del Clima de la ONU, que desde ayer se celebra en Madrid. Europa Press
Foto de familia de los jefes de Estado asistentes al acto de inauguración de la Cumble del Clima de la ONU, que desde ayer se celebra en Madrid. Europa Press

Por Laura Afonso

La noche del pasado domingo fue especialmente dura para los organizadores de la Cumbre del Clima de la ONU, que ayer abrió sus puertas en Madrid. A falta de pocas horas para su inauguración, aún quedaban monitores que instalar o moquetas que aspirar. Nada de eso llegó a notarse con posterioridad, a pesar de que tan solo se ha contado con un mes para la organización de este acto. Desde primera hora de la mañana, comenzaba a notarse la afluencia de periodistas, conferenciantes e invitados al Recinto Ferial Ifema de Madrid, que a sus puertas eran recibidos con un importante dispositivo de seguridad. Una vez dentro, los siete pabellones destinados a esta cita se plantean como una suerte de laberinto en el que cohabitan salas de conferencias, stands de empresas y asociaciones ecologistas, recintos de los países participantes (casi 200), junto a puestos de comida, sets televisivos e incluso carros con fruta ecológica a la libre disposición del visitante.

La apertura de la Cumbre del Clima de Madrid dio comienzo a las diez y media de la mañana, tras la recepción de las autoridades por parte del presidente del Gobierno español en funciones, Pedro Sánchez. Durante su intervención, en un acto que fue coordinado por la presidenta de la COP25, Carolina Schmidt, Sánchez pidió a los Estados ir más lejos y hacer las cosas más rápido, en materia de emisiones, porque “o se marca un punto de inflexión, o estaremos más cerca del temido punto de no retorno”. El Presidente apeló al sentido común: “Solo un puñado de fanáticos niega ya la evidencia del cambio climático”.

El presidente en funciones también ha querido referirse a los negacionistas del Cambio Climático, quienes “por fortuna”, son solo un puñado de fanáticos que niegan la evidencia. “Ante esto”, añade, “no hay más alternativa que actuar con hechos”.

António Guterres

Una de las personas que más claro ha hablado en sus intervenciones durante el primer día de la Cumbre del Clima ha sido el secretario general de la ONU, António Guterres. Según ha dicho, hay que tomar “ya” decisiones importantes para limitar las emisiones contaminantes, en un momento crítico para combatir el cambio climático. Guterres ofreció datos, y dijo que, según varios estudios, la temperatura del planeta aumentará 3,4 y 3,9 grados de aquí a finales de siglo, algo que va a provocar un impacto catastrófico.
“La única solución es la acción rápida por parte de todos”. También dijo esperar el compromiso de los países del G20 en ese objetivo, ya que son los causantes del 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Carolina Schmidt, presidenta de la COP y ministra de Medio Ambiente de Chile, abogó por la unión de todas las naciones para hacer frente al mayor desafío del mundo entero, que es el Cambio Climático. Al contrario de la opinión de numerosos escépticos, Schmidt dijo tener mucha esperanza en conseguir los objetivos de esta edición, ya que “el espíritu de cooperación que necesitamos ha estado presente desde el minuto cero”.

La presidenta de la Cumbre dio paso a un vídeo del presidente chileno, Sebastián Piñera, ausente por la situación de inestabilidad que vive el país. Piñera aseguró que la COP25 será un punto de quiebre y un salto hacia un planeta más sano. “La ciencia -añadió-, ha hablado fuerte y claro, necesitamos compromisos climáticos mucho más ambiciosos y cumplirlos en plazos más cortos” que los marcados en el Acuerdo de París de 2015.

El acto de apertura oficial dio paso a una actividad frenética posterior. Además de las agendas de cada uno de los países asistentes, que aprovechan la cita para debatir y cerrar acuerdos, hay presentes decenas de organizaciones sociales y ecologistas de todo el mundo que exponen aquí sus propuestas. Por otra parte, y a pesar de la notable ausencia de Donald Trump, sí acudió la presidenta del Congreso de EE.UU., Nancy Pelosi, quien aseguró que su país sigue implicado en la lucha contra el cambio climático a pesar de las políticas negacionistas del presidente estadounidense.

Ya en la tarde de este lunes, los Reyes ofrecieron una recepción a los jefes de Estado y de gobierno y a las delegaciones asistentes a esta Cumbre del Clima.

Un compromiso global para luchar contra el cambio climático

Mandatarios de todo el mundo participaron este lunes en una mesa redonda, posterior a la inauguración de la COP25, y que estuvo presidida por el jefe en funciones del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, quien instó a los gobernantes a incrementar la ambición climática con miras a cumplir con el Acuerdo de París para reducir las emisiones y lograr la neutralidad climática en 2050. La idea más repetida en las intervenciones de los líderes políticos es la falta de tiempo para lograr una reducción de emisiones hasta 2050, y poder así evitar una subida de la temperatura por encima de los 1,5 grados recogidos por varios informes científicos y como señala el Acuerdo de París. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von de Leyen, reafirmó el compromiso de Europa de liderar la transición energética y anunció una norma para hacer irreversible la neutralidad climática. Por su parte, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, anunció un plan con un montante de inversiones globales que llegará al billón de euros en los próximos diez años, sustentado en la investigación, la innovación y las nuevas tecnologías. Entre los países africanos intervinieron los mandatarios de Suazilandia, Mozambique, Congo o Guinea Bissau, entre otros, así como el gobernante de Tokelau, archipiélago en el Pacífico de 125 islotes y 1.400 habitantes, seriamente amenazado por la subida del nivel de los océanos.

Los pueblos indígenas tienen mucho que decir en la COP25

La Cumbre del Clima también tiene espacio para diferentes poblaciones indígenas del mundo. Este lunes, en la llamada Zona Verde de esta convención (dedicada a asociaciones, ONG y sociedad civil), intervinieron varios representantes de las nueve tribus indígenas que habitan en Chile. Diego Araníbar Esteban pertenece al pueblo indígena aimara del norte del país. Una zona que sufre especialmente los efectos del calentamiento global. Según apunta, han visto como se han modificado los ciclos del agua a nivel global. “Antiguamente, hacíamos lectura de los indicadores biológicos y hoy en día la nieve y el invierno se demoran en ir y, por ende, altera los ciclos agrícolas. Hay lluvias estivales que algunos llaman locas, y que hacen que en tres horas llueve lo que llovió en tres años”. Araníbar señala también que es importante que se tenga en cuenta a la comunidad indígena, y no solo de forma pasiva. “Chile no tiene reconocidos a sus pueblos indígenas. Constitucionalmente nosotros no existimos para Chile y, partiendo de eso, se generan políticas sin identidad ni arraigo con los pueblos originarios”.

También hemos hablado con José Nahím, mapuche del sur del país andino. Según ha contado, su presencia en la cumbre responde a la necesidad de visibilizar la situación de los pueblos indígenas en este marco de la implementación del Cambio Climático. “No se puede seguir mitigando este proceso de calentamiento si no hay participación de los pueblos indígenas. Vivimos en territorios que están entregando la salvación al mundo”. Recuerda además que si los gobiernos y las partes presentes en la COP no consideran que esa participación debe ser activa, “la historia de la humanidad no va a cambiar, porque las tecnologías no van a salvar el planeta”. Aboga por retomar gran parte de los procesos históricos que han vivido los pueblos indígenas en materia de conservación. “No queremos ser un problema, sino un aporte para la humanidad”.