Garachico

Hallan una cripta secreta en un antiguo convento de Garachico

Las obras de rehabilitación del edificio franciscano, anexo al Ayuntamiento y con 500 años de historia, sacan a la luz una cueva desconocida bajo el presbiterio de la iglesia con enterramientos humanos

Las obras que se ejecutan en el patio del antiguo convento permitieron encontrar la cripta debajo del presbiterio, que se precintó por precaución. DA
Las obras que se ejecutan en el patio del antiguo convento permitieron encontrar la cripta debajo del presbiterio, que se precintó por precaución. DA

Las obras de restauración y reforma que se ejecutan, desde hace tres meses, en el antiguo convento de San Francisco, en Garachico, han sacado a la luz una antigua cripta ubicada justo en el límite con la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, que hasta el siglo XVI era parte del mismo edificio. El hallazgo, según pudo saber ayer DIARIO DE AVISOS, tiene un relevante interés histórico, dada la antigüedad del edificio: el convento y la iglesia franciscana fueron fundados por el genovés Cristóbal de Ponte en 1524.

“No es pequeña ni grande y tiene restos en su interior bien colocados, probablemente de frailes, ya que obedece a un enterramiento”, algo muy común en las iglesias conventuales. “Todo indica que se usó y probablemente se tenía constancia de su existencia, pero con la desamortización quedó clausurada”, confirma a este periódico el párroco Domingo González. Se refiere a 1822 cuando el convento y la iglesia fueron cedidos al Consistorio. Allí se ubican actualmente la Casa de la Cultura, el Archivo y la Biblioteca municipal. La cueva se encuentra debajo del presbiterio y en el momento del hallazgo su entrada estaba tapada.

Tras un informe que realizó el Cabildo de Tenerife, el Obispado estudia si hay daños estructurales o si se puede abrir al público y ser visitada. “Pero primero hay que ver cómo está la solidificación del terreno y la estructura, por si hay alguna pared que se haya desplazado”, precisa el sacerdote.

A la espera de los resultados que arrojen las pruebas de carga y de los muros, la cripta fue precintada por precaución. Hasta que estas culminen, tampoco puede utilizarse el presbiterio.

No sucede lo mismo con el templo, uno secundario en el que están colocados todos los pasos de la Semana Santa de Garachico y en el que solo se ofrece culto una vez al mes. Los estudios no tienen plazo de finalización dado que aun se ejecutan trabajos en el antiguo convento. “Se aprovecha para ir viendo poco a poco lo que hay, en qué condiciones se encuentra y qué se puede hacer”, declara Domingo González.

Según las previsiones del Cabildo y del Ayuntamiento, la actuación finalizará en el mes de junio. Se enmarca en el Plan Insular de Patrimonio Histórico y su presupuesto alcanza los 900.00 euros, financiado por ambas administraciones.

La última restauración importante en el antiguo convento fue en 1980. Desde entonces, no ha vuelto a tocarse pese a que la mejora en la accesibilidad era el reto que tenía pendiente.

La entrada a la segunda planta, donde están la Biblioteca y el Archivo municipal, únicamente puede hacerse por dos escaleras, una de piedra y otra de madera. Una realidad que cambiará dentro de unos meses, ya que las obras contemplan la construcción de un ascensor que permitirá tener un espacio acorde al siglo XXI y a las necesidades del municipio, al tratarse de un edificio emblemático que alberga gran parte de la actividad cultural de la Villa y Puerto.

El alcalde, José Heriberto González, explica que se actúa en la zona norte del inmueble, en concreto, la parte que linda con el Ayuntamiento. Allí, además de adaptar espacios que se encontraban en condiciones muy precarias, como la zona de los baños -apuntalada por riesgo de derrumbe-, se dejó preparada la parte trasera para, en el futuro, poder instalar una cafetería. Asimismo, se procedió a quitar el pavimento de callado de los pasillos de los patios, que dificultaba la movilidad.

Otra de las prioridades es la restauración de la antigua espadaña, cuya balconada fue retirada en 2015 debido a la peligrosidad que suponía. También sus piezas, entre ellas las dos campanas de bronce, resguardadas en almacenes municipales.

La espadaña tenía unas fisuras por debajo que actualmente se intentan corregir con tecnología moderna. “Se hicieron unos estudios en laboratorios especializados, pero se vio que los daños eran más importantes y a través de fibra de carbono se están arreglando las fisuras”, detalla el mandatario.