sociedad

Las peluqueras cuentan que lo que más han hecho hoy es “arreglar desastres”

Tijera y tintes, protagonistas del día de hoy

Por Lara Malvesí

Nunca un lunes, día habitual de descanso, fue tan concurrido en las peluquerías. El confinamiento ha puesto de relieve la esencialidad de una profesión que se ha visto casi obligada a subir la persiana por la demanda social de una población que no podía aguantar más sin cortarse y teñirse.

Las peluquerías han estado a la cabeza de las reaperturas del club de comercios de la fase 0, que incluye a otro tipo de locales y servicios, como los fisioterapeutas, que sin embargo han preferido en muchos casos postergar la apertura por la incertidumbre de no poder prestar sus servicios en condiciones de seguridad.

Noelia, peluquera de Sant Feliu de Llobregat (Barcelona), cuenta que en su primer día lo que más está haciendo es “arreglar los desastres hechos en casa” tirando de tijera y baños de color.

“Solo hay un tema del que hablar. Cuándo lo pasaremos y cómo nos afectará”, ha explicado la joven, que tenía mucho con lo que ponerse al día con sus clientas habituales, más aún después de retirar todas las revistas del salón.

Además, no teme por su seguridad ni la de clientela porque están tomando todas las precauciones posibles.

También Marisa, peluquera en Sabadell, ha contado a Efe que desde que el Gobierno habló de la reapertura su Whatsapp empezó a echar humo pidiendo cita.

“La verdad es que muchos y muchas necesitaban venir. Teñirse en casa parece fácil, pero no lo es. Imagínate además para las personas mayores”, ha añadido.

Sara, empleada de Lux Style, en el barrio barcelonés de Gràcia, ha señalado que han abierto hoy con cita previa y que han reducido el horario entre 11.30 y 19.00 horas “para empezar poco a poco” y “acostumbrarse a esta manera de trabajar”.

Por su parte, el centro de estética Novaest abrirá oficialmente mañana al público, ha explicado la gerente, Ester, a Efe, y este lunes se han dedicado a gestionar la agenda y preparar el material para ponerse en marcha.

“Nosotros tenemos una profesión arriesgada y ya tenemos muchas medidas higiénicas adquiridas, como lavarnos las manos, usar guantes, mascarillas y materiales desechables. Ahora será reforzarlas”, ha asegurado Ester, quien ha opinado que el verdadero hándicap será superar el “miedo social”.

Menos convencidos de la capacidad de asumir esos riesgos se han mostrado a Efe varios profesionales de la fisioterapia, como Martí, de Barcelona, que dice que ya se ha hecho a la idea de no abrir “hasta septiembre”.

“Mi trabajo es con las manos, no se puede hacer con guantes. No es solo por mí que no abro, también por los clientes”, ha explicado. “Claro que me gustaría volver a facturar, soy autónomo, pero soy partidario de la prudencia y de poner por delante la salud al dinero”, ha añadido.

Otro de los sectores que puede volver a la actividad, aunque con restricciones, es el de las obras en viviendas y locales, por lo que la tienda Reformas Duaba ha abierto las puertas con cita previa.

“Hoy vendrá por primera vez un cliente para escoger los materiales con el que hemos ido manteniendo contacto por correo electrónico”, ha explicado la dueña, Rosa María López.

Por su parte, Ricard Espinosa, uno de los propietarios de la librería La Capona de Tarragona, ha explicado a Efe que, esta semana, atienden a puerta cerrada con cita previa, pero que “recibimos mucha información sobre cómo actuar y tenemos muchas dudas” para cuando ya puedan abrir.

La librería instalará mamparas de seguridad, sobre todo, en las tres cajas, y también dispondrá de guantes y geles, aparte de mascarillas para el personal y “encomendarse a Sant Magí y Santa Tecla”, ironiza el propietario porque “el Gremio de Libreros tiene muchas dudas por resolver”.

En Esplugues de Llobregat, Patricia Gaete, que regenta la mercería La Casa del Retal, atiende con mascarilla y hace entrar a sus clientes de uno en uno y no les deja tocar el género: “intento que se pongan mascarilla, aunque la mayoría lleva normalmente”.

Con todo, Patricia ve el futuro con optimismo: “como tengo un negocio que es más de manualidades y la gente ha aprendido a hacer cosas en su casa, creo que mi negocio va a salir a flote. Aunque no sé qué duración tendrá”.

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