
Los empresarios tienen claro que hay que empezar poco a poco a reactivar la economía con todas las medidas de seguridad e higiene, sin prisa pero sin pausa ante una misma preocupación: tener que volver atrás en caso de un repunte de contagios y fallecimientos, tal y como se ha reiterado en varias ocasiones desde el Gobierno central.
Lo cierto es que hay demanda y eso es una buena señal porque genera consumo y por ende, actividad comercial, pero sin olvidar que a los pequeños y medianos empresarios los gastos los comen y las ventas iniciales no serán suficientes para cubrir los ingresos.
La decisión de abrir o no las puertas de su negocio es una decisión personal, pero la tendencia general a la hora de hacerlo es tener en cuenta el tipo de actividad, si hay o no empleados afectados por un ERTE y el espacio disponible. Al menos en seis de los municipios con mayor actividad comercial en el Norte, como son Puerto de la Cruz, La Orotava, Los Realejos, Icod de los Vinos y Tacoronte.
En el primero ha habido un avance respecto al lunes, sobre todo en las calles Santo Domingo o Quintana y “ya se ve otro color en la ciudad”, subraya el concejal de Comercio, Roberto Medina.
El sector de la restauración y el comercio van empatados en el municipio, donde hay tantos bares, cafeterías y restaurantes abiertos como tiendas, una situación diferente al resto de localidades, con más presencia de estas últimas en la fase 1.
Si de hacer estimaciones se trata, calcula que un 50% ha vuelto a la actividad, y se muestra optimista respecto al fin de semana y ve “probable” que el porcentaje sea “mucho mayor”.
También reconoce que en Puerto de la Cruz habrá zonas en las que será más complejo lograr este objetivo, como la Avenida de Colón, el Paseo San Telmo o La Paz, porque dependen del turismo. Además, allí también hay grandes firmas con locales cuya superficie se excede de los 400 metros cuadrados permitidos y ello les impide abrir.
La misma actitud muestra su homólogo en La Orotava, Felipe David Benítez, quien calcula un 60% de aperturas tanto en comercio como en la hostelería, aunque la cifra es progresiva y se amplía día a día.
Los mayores problemas se han encontrado en este último sector, al que se le está haciendo difícil hacer cumplir entre sus clientes las medidas y distancias de seguridad. “Sus dueños están en la disyuntiva de seguir trabajando y al mismo tiempo, llamarle la atención a sus clientes.” En este sentido, la Policía local y técnicos municipales han ido a visitarlos para informarles y asesorarles cómo deben actuar.
En lo que respecta al comercio, el Ayuntamiento colabora con las empresas para que puedan entrar en el mundo online en los próximos meses ante el temor de un retroceso que sería “tremendamente complicado para este sector, que no contaría con fondos para aguantar más meses de confinamiento y la única salida posible sería la venta online o a domicilio”, precisa el concejal.
El presidente de una de las tres asociaciones comerciales de La Orotava, Apymevo, Fernando Plasencia, con 300 asociados en los tres municipios del Valle, también expresa su preocupación ante un posible “rebrote”.
“La gente no guarda distancias de ningún tipo, ni se esfuerza por cumplir las normas y hay empresarios que se relajan”, se queja. Al mismo tiempo, critica la diferencia de normativa entre las administraciones. “No hay información veraz y clara”. En dos meses -dice- ha recibido más de 230 documentos diferentes, “es de locos”.
Por el contrario, la presidenta de Oropyme, Milagros Castro, pone de relieve el gran esfuerzo que han hecho muchos comerciantes para volver al ruedo, incluso aquellos cuyas actividades no son esenciales, como pueden ser la artesanía, los souvenirs o las joyerías. “Tienen claro que hay que moverse, decir ‘aquí estamos’ y reactivar la economía.
En el caso de Los Realejos, el primer teniente de alcalde y responsable de Comercio, Adolfo González, confirma que ha habido una mayor apertura de comercios que de restaurantes. Roza el 80% y también está convencido de que el próximo lunes se llegará casi a la totalidad en las cinco zonas comerciales: Realejo Alto, San Agustín, Toscal Longuera, Cruz Santa e Icod el Alto, más los comercios de La Montaña y La Zamora.
La restauración, por el contrario, ha tenido una incidencia bastante menor, un 30% aproximadamente, pero se prepara para asumir otras formas de venta, como la venta a domicilio.
Los Realejos ha sido el primer municipio en lanzar una original campaña para incentivar las compras en la localidad bajo el lema bajo el lema ‘Compra en Los Realejos, ahora más que nunca’, con un importante despliegue publicitario y seis agentes comerciales “a pie de calle” visitando puerta a puerta los establecimientos para conocer sus necesidades y demandas.
La misma tendencia se repite en Tacoronte, donde apenas han abierto cuatro cafeterías en el casco, dos en el entorno de la plaza del Cristo, la ubicada en la parte alta del edificio del Mercado municipal y dos fuera de la zona comercial, confirman el alcalde, José Daniel Díaz, y el portavoz de la asociación de comerciantes Asempta, Javier Dorta.
Por otro lado, casi el 40% de los comercios se han sumado a la fase 1 y el resto está preparando su propia desescalada, viendo si las medidas son efectivas y dotándose de los elementos de protección para poder abril con todas las garantías.
En Icod, un 70% del sector comercial ha abierto sus puertas pero no lo ha hecho ningún bar ni cafetería en la zona del casco, aunque sí en los barrios, asegura el alcalde, Francis González. “Muchos tienen la puerta cerrada con servicio online. Quizás han valorado que no se daban las condiciones con la terrazas”, añade.
González es optimista pero al mismo tiempo prudente y entiende que poco a poco Icod recuperará la actividad comercial porque “los canarios estamos acostumbrados a luchar”.
Si hay claro algo en esta primera fase es que la autoresponsabilidad es esencial, y eso depende de cada persona, que debe tener mucha prisa y no hacer ninguna pausa para evitar un nuevo confinamiento.




