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El Ejecutivo hace suyo el discurso crítico contra el hotel de La Tejita

El consejero de Transición Ecológica, José Antonio Valbuena, afirmó ayer que, de haber llegado antes la izquierda al Gobierno, la obra no habría comenzado con las dudas que hay sobre la zona protegida

El consejero de Transición Ecológica, José Antonio Valbuena. | DA
El consejero de Transición Ecológica, José Antonio Valbuena. | DA

Cuando le digan a usted que no vale de nada una buena protesta, recuerde a esos dos activistas que se subieron a una grúa a primera hora del pasado martes 16 de junio junto a la Playa de La Tejita para parar el polémico hotel que Viqueira, un grupo constructor y hotelero gallego, está haciendo a unos pocos metros de la costa. Por ahora, ya han conseguido que el Ministerio de Transición Ecológica ordene paralizar la obra mientras se resuelve la revisión del deslinde público marítimo-terrestre, que podría ampliar la zona de protección de los veinte metros actuales a los cien metros, con lo que alcanzaría de lleno a la zona donde estaría el hotel. Pero también han conseguido que el Gobierno canario haga suyo el discurso crítico contra la construcción del hotel, como evidenció ayer el consejero de Transición Ecológica, José Antonio Valbuena, que anunció que iba a pedir al Ayuntamiento de Granadilla suspender cautelarmente la autorización para ejecutar la obra hasta que se resuelva definitivamente el deslinde.

“Ojalá las elecciones se hubiesen producido un año antes, y ojalá hubiéramos tomado posesión de nuestras responsabilidades un año antes. De haber sido así, ese hotel no se estaría construyendo”, afirmó en respuesta a una pregunta del diputado de Sí Podemos Canarias, Manuel Marrero, que pidió el cese de la responsable de Costas en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, Teresa Sánchez Claver, por inacción durante estos meses, a pesar de que el consejero ya pidió en febrero que se paralizaran las obras. Valbuena hizo “un reconocimiento al movimiento ciudadano que estos días se concentra en torno al hotel de La Tejita”. Muchos diputados socialistas, no todos, aplaudían entusiasmados, acallando con el ruido los ecos lejanos del exalcalde socialista de Granadilla, Jaime González Cejas, avalando el proyecto en 2016 porque respetaba “en todo momento los espacios naturales”.

Pero así es la vida. Con tanto adefesio en la costa y el futuro del modelo turístico bajo lupa, parece más complicado hacer hoteles. Sobre todo, junto a La Tejita, todo vida, paseos, nudismo y chringuito pirata con música reggae. Y más si se entrevén zonas grises.

“A lo largo de la tramitación de este expediente se han producido un cúmulo de casualidades, por llamarlas de alguna forma suave, que siempre han ido a beneficio de una de las partes en detrimento de la protección de un espacio importante, afirmó. Valbuena, que puso como ejemplo la decisión del Ayuntamiento de Granadilla de dar la autorización para ejecutar la obra “dos semanas antes de que se iniciara el expediente de deslinde por parte de Costas”. Valbuena pidió al municipio la suspensión cautelar de esa autorización para aminorar los efectos en las arcas que pudiera producir una eventual indemnización a los propietarios de los terrenos si no se hiciera la obra.

Esta autorización se produjo 38 días antes de que se iniciara el expediente de deslinde en Costas, según las fechas que daba ayer el grupo Viqueira en un comunicado donde anunció que recurrirá esta paralización. También denunciaba la información “falsa a sabiendas que han vertido políticos demagogos y populistas”, al tiempo que recordaba que ellos adquirieron los terrenos en 1994 y han seguido los procedimientos legales.

Ayer no estaba en el Parlamento el presidente del Gobierno, Ángel Víctor Torres, que acompañaba a los reyes en su visita a Canarias. Pero también se habló de otros temas importantes, como los 50 millones que el Gobierno piensa dedicar a planes especiales de empleo destinados a unas 130.000 personas, según informó la consejera de Economía, Elena Máñez. Una cifra contundente frente a algunas críticas, también internas, que consideran que Máñez hilvana a menudo palabras grandilocuentes para escurrir el bulto. Habrá diez millones para un plan de empleo turístico, otros diez para personas que hayan perdido su empleo por la Covid-19, cincos para un plan orientado a la transición ecológica y búsqueda de nuevos yacimientos de empleo y otros veinte dirigidos a un plan de empleo social con los ayuntamientos.

No parecieron interesarle demasiado las medidas al diputado de Ciudadanos, Ricardo Fernández de la Puente, que se centró en retratar el negro panorama de la economía canaria, con el “cero económico” que han sufrido las islas en estos últimos meses. Calificó como “fraude” el plan turístico de Sánchez. E hizo una cosa muy Ciudadanos-old-Rivera-style, que es presentar a grandes empresarios como gente emprendedora sin ataduras ideológicas. “Iniciativa frente a ideología”, afirmó, parafraseando a un periodista que había escrito sobre la reciente cumbre de empresarios impulsada por la CEOE.

“¿Más iniciativa que 50 millones de euros para un plan de empleo?”, respondió Luis Campos, portavoz de Nueva Canarias “¿Cómo que no tienen ideología Ana Botín, Pablo Isla o el BBVA? Claro que sí, y muy legítima, pero es una carga ideológica brutal que se lleva extendiendo durante mucho tiempo a través de think tanks y medios”, comentó.

Ayer, el Parlamento también decidió por unanimidad continuar con la tramitación de la proposición de ley de igualdad social y no discriminación por razón de identidad de género, expresión de género y características sexuales. Hubo 64 votos favorables y todos los grupos estaban muy satisfechos con esa unanimidad. Ahora queda que eso se convierta en una ley lo antes posible, como recordaban ayer los colectivos LGTBI. También queda arreglar el entuerto de La Tejita, donde anoche todo estaba más tranquilo. Aunque los activistas seguían en la grúa, con la Montaña Roja al fondo.