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Esta temporada de huracanes en el Atlántico se presenta potencialmente destructiva, también para Canarias

Estos fenómenos, cada vez más frecuentes y virulentos, se originan en el 99 por ciento de los casos al sur del Archipiélago, que se expone ahora a tormentas tropicales como el Delta, de la que se cumplen 15 años
La temporada de huracanes en el Atlántico ya incluye a Canarias
La temporada de huracanes en el Atlántico ya incluye a Canarias
La temporada de huracanes en el Atlántico ya incluye a Canarias

La temporada de huracanes en el Atlántico se presenta como una de las más intensas y destructivas de las últimas décadas con fenómenos más frecuentes, de mayor magnitud, y con trayectorias erráticas que amplían su margen geográfico de acción.

“Este año se dan condiciones ideales para estos patrones atmosféricos. Normalmente, el fenómeno de El Niño es un inhibidor de este tipo de sistemas. Ese año no tenemos El Niño, por lo que hay una potencialidad mucho mayor de que se produzcan junto con el ascenso de la temperatura del agua en este lado del Atlántico, que hace que la vida de las tormentas sea más larga, lo que las mantiene en el océano, donde cobran mayor fuerza, así como un rumbo más errático”, dijo a DIARIO DE AVISOS Jesús Agüera, jefe de predicciones de la Aemet y delegado en Canarias.

El calentamiento global, está provocando que el aumento de las temperaturas oceánicas diluyan las franjas de agua cálida haciendo que incluso el Atántico Norte ya no se diferencie tanto de la franja ecuatoria, ampliando el radio de acción de los fenómenos, lo que, en otras palabras, son malas noticias para Canarias.

curso errático

Canarias no es zona de huracanes, pero las condiciones han cambiado en los últimos 15 años, y las Islas ya no se pueden permitir el lujo de una falsa seguridad frente a las tormentas tropicales y sus consecuencias.

“Hay gráficas que muestran que en 100 años, hasta lo del Delta (2005), ninguna trayectoria había venido hacia Canarias, y desde entonces hemos visto varias trayectorias extrañas, que se salen de lo normal. Cabe esperar, por probabilidad, que alguna pueda pasar por las cercanías. No estoy diciendo que vaya a venir un huracán hacia Canarias con toda seguridad, ojalá supiéramos, pero, por la experiencia que tengo, hace 15 años hubiera dicho que era imposible, ahora no se puede descartar, ya no se puede vivir con el yo aquí estoy seguro, afirmó Agüera.

UNA TEMPORADA ATíPICA

Tanto el Centro Nacional de Huracanes como la Agencia Nacional de Océanos y Atmósfera de EE.UU. han advertido de la potencial capacidad destructiva de esta temporada, que normalmente se desarrolla entre mayo y noviembre, aunque este año empezó desde marzo. Esta semana el huracán Isaías tocó tierra en Carolinadel Norte con categoría 1, y vientos sostenidos de hasta 140 kilómetros por ahora. Pero la temporada fuerte apenas está empezando. “Los fenómenos de comportamientos más erráticos aquí en Canarias, para nosotros, son a partir de septiembre y octubre. Son los más peligrosos porque no tiene trayectorias tan marcadas”, dijo Agüera a DIARIO DE AVISOS, añadiendo: “El 99% de los huracanes se forman al sur de Canarias, en Cabo Verde. Casi todos tienen una trayectoria hacia el Caribe y EE.UU. Alguno hacia el norte directamente apuntando hacia las Islas: aunque no suele ser lo más habitual, seguimos su trayectoria. El año pasado fue preocupante el Leslie, y todos los años ya solemos tener alguno cercano que se perfila hacia Canarias pasando de refilón, y cada año se incrementan las posibilidades de que ocurra. Estos fenómenos no son periódicos ni sistemáticos, no todos tienen la misma tipología, y no sabe uno a qué atenerse, lo que está claro es que cada vez se darán con más frecuencia, mayor intensidad y mayor probabilidad de que pueda alcanzar zonas antes no afectadas, incluidas Canarias”. Las condiciones según los expertos estadounides no pueden ser mas propicias para un año particularmente peligroso, con condiciones similares a las existentes en 2005 cuando llegó a Canarias la tormenta tropical Delta, que causó muertes y daños materiales cuantiosos en las Islas. “Los patrones atmosféricos que se esperan para este año, la ausencia del Niño (que es un inhibidor), la impredictibilidad de la Niña, la NAO que es otra conexión entre zonas de alta y baja presión y el calentamiento de las aguas del Atántico señalan una mayor incidencia de estos eventos meteorológicos”, explicó Agüera.

sistemas de vigilancia

Los huracanes suelen desplazarse a un ritmo relativamente lento, aunque un giro inesperado de 48 horas puede cambiar de forma sustancial la respuesta en caso de emergencia. Varias agencias cooperan para hacer seguimiento de los fenómenos. “Aemet tiene todos los equipos preparados para alertar en caso de que se acerque una tormenta, pero hay que tener claro que el organismo por protocolo para hacer el seguimiento es el Centro Nacional de Huracanes de EE.UU.; solo en el caso de que se acerque a una distancia de 2.000 kilómetros tomamos nosotros el mando”, concluyó Jesús Agüera.

Tormenta tropical Delta en 2005: un vistazo al pasado

En noviembre de este año, 2020, se cumplen 15 años del paso de la tormenta tropical Delta, que causó muerte y destrucción en el archipiélago canario. La tormenta inició su trayectoria en el golfo de Guinea, y giró inesperadamente hacia el norte, manteniéndose estática cerca de las Azores para luego tornar al este y no al oeste como ocurre normalmente. Se empezó a notar en las islas más occidentales del archipiélago (La Palma y El Hierro) la mañana del 28, y a medida que pasaba el día se fue trasladando hacia el este, de modo que esa tarde ya empezó a actuar con fuerza sobre Tenerife (la isla más castigada). Durante la noche, los vientos arreciaron y llegaron a alcanzar los 140 kilómetros por hora en la costa y casi los 250 kilómetros por hora en el Teide.

El paso de la tormenta por Canarias causó la muerte de un hombre en Fuerteventura al ser arrastrado al vacío por la fuerza de los vientos, y la de seis inmigrantes subsaharianos que naufragaron en su cayuco a 200 kilómetros al sur de Gran Canaria.

También hubo varios heridos y destrozos de consideración. Muchos ciudadanos tuvieron que pasar la noche en el Aeropuerto de Tenerife Norte y en la estación de guaguas de Santa Cruz. Unas 300.000 personas se quedaron sin suministro eléctrico durante siete días.

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