sociedad

Canarios en Reino Unido: entre la esperanza y la incertidumbre

Tras el chaparrón de malas noticias que ha caído desde que se declarase la pandemia en nuestro país, parece que por fin se abrirán los primeros claros en Canarias

Por J. A. Felipe y L. Díaz

Tras el chaparrón de malas noticias que ha caído desde que se declarase la pandemia en nuestro país, parece que por fin se abrirán los primeros claros en Canarias. Reino Unido anunció la semana pasada la inclusión de las Islas en la lista de territorios seguros para viajar. Una decisión que ha supuesto un halo de esperanza para los canarios residentes en el país que todos estos meses han vivido con la maldita incertidumbre. DIARIO DE AVISOS ha hablado con Patricia, Jaime y Sara.

“Los precios se triplicaron cuando Canarias estuvo en la ‘lista negra”

Patricia De Lathouwer vive desde hace casi tres años en Reino Unido, donde ha encontrado la estabilidad laboral que le faltaba en Tenerife. | DA

Patricia De Lathouwer cambió su isla por el país de la puntualidad y el té a todas horas: Reino Unido, en concreto, la ciudad de Stafford. Lo hizo hace casi tres años con el propósito de buscar mejores oportunidades laborales y una estabilidad económica. Y “con distancia y sacrificio” la consiguió. Actualmente, trabaja como editora de redes sociales en una empresa reconocida a nivel internacional y, pese a que su corazón sigue en el Archipiélago, continúa viviendo en el extranjero “porque he encontrado la tranquilidad que me faltaba en Canarias”.

La tinerfeña reconoce que desde que se declaró la pandemia ha vivido en una “montaña rusa de sentimientos” porque cuando el país cerró las fronteras “me sentí más lejos que nunca”. “Me pasaron por la mente situaciones extremas, como que ocurriera algo y no fuera capaz de estar en Tenerife”. Sin embargo, De Lathouwer ha sacado la fuerza y el positivismo necesario para convencerse de que tarde o temprano esto acabará. Y es que, como ella misma asegura, “hay que seguir viviendo con precaución y respetando las normas pero aferrándonos a las cosas buenas; simplemente, el hecho de estar es importante”.

Ahora, encara una nueva realidad -o normalidad, como se dice en España- a más de dos mil kilómetros de distancia y siendo consciente de que, en cualquier momento, las restricciones de movilidad puedan volver a entrar en vigor. “Tengo la suerte de contar con aeropuertos que tienen rutas a todas las islas aunque hace unos meses no había vuelos, ni siquiera desde Londres”, declara la joven, quien reconoce que solía visitar a su familia y amigos cada dos o tres meses pero, lamentablemente, “todo ha cambiado”. Al ser preguntada por las medidas decretadas en Reino Unido, explica que existen diferentes protocolos por los que se rige el Gobierno y cómo afectan estos a la apertura de los establecimientos. Aunque también reprocha la falta de control en los aeropuertos británicos, donde “no se respeta la distancia de seguridad ni hay tanto personal controlando como he visto que ocurre en los canarios”.

Para fortuna de las islas afortunadas -valga la redundancia-, desde este fin de semana, Reino Unido ha incluido a Canarias en la lista de corredores seguros para que los británicos puedan viajar. En este sentido, según cuenta la tinerfeña, “los precios de los billetes se triplicaron cuando el Archipiélago estuvo en la lista negra” y teniendo en cuenta que “en verano es muy caro volar a las Islas, el importe oscilaba entre los 400 y los 500 euros”. Sin embargo, contra todo pronóstico, De Lathouwer logró viajar a su tierra natal y reencontrarse con los suyos tras siete meses de nostalgia e incertidumbre. “El avión iba lleno de gente y a mi lado estaba sentado un pasajero con la mascarilla bajada que no paraba de toser, así que cuando aterricé decidí hacerme la prueba para estar tranquila y poder disfrutar de mi familia”.

De Lathouwer reconoce que no es fácil estar lejos, sobre todo, en una situación en la que “todo puede cambiar en un segundo”. Se muestra tajante al afirmar que “si los canarios nos vamos es porque buscamos mejores oportunidades a nivel laboral” pero admite que “nuestro corazón, nuestra gente, nuestro hogar y nuestro futuro siempre estará en Canarias”.

“Por seguridad, no sé qué haremos en Navidades”

Jaime Méndez Mohamed tiene 27 años, trabaja para Meliá Hotel International y, en Londres, vive su segunda experiencia en el extranjero tras haber trabajado en Luxemburgo. Su situación nos dista mucho de la de otros canarios en Reino Unido, en la que la incertidumbre tiene especial protagonismo en los últimos días.

“Es normal esa sensación de incertidumbre, tanto en España como en el Reino Unido, en una situación en la que, creo, es fundamental la responsabilidad individual”, señala antes de destacar que normas como la de “no quedar con más de seis personas” deben ser llevadas a rajatabla: “Tiene sentido siempre y cuando no quedes hoy con seis amigos, al otro día con seis familiares y luego con seis compañeros de trabajo. La norma dependerá de lo que la gente respete”.

La apertura de los corredores turísticos, como ha sucedido en Canarias, también ha sido recibida con disparidad de opiniones en un país que pasa por ser uno de los principales emisores a las Islas. No a todos les gusta la media: “Les dicen que, durante la Navidad, intenten no viajar a ver a sus familias dentro de la propia Inglaterra, pero que sí se puede ir a Canarias. No lo entienden. También es verdad que muchos británicos que tienen segundas viviendas en las Islas o que, simplemente, les gusta ir, han recibido muy bien la noticia”.

Y, claro, la apertura de corredores turísticos trae consigo un aumento en los precios de los billetes de avión. En épocas navideñas es aún pero: “Pongo un ejemplo. Yo miré billetes en plena Navidad, con ida y vuelta del 24 al 28 de diciembre, por 25 euros ida y vuelta. Ahora están 250 y subiendo”. En su caso, por un cuestión de seguridad, aún no sabe si él y su pareja vendrán a la Isla en estas familiares fechas: “Nuestra idea en un primer momento es no ir por una cuestión de seguridad, por no poner en peligro a nuestros familiares. Su salud es lo primero. Por cuestiones profesionales tenemos contacto diario con mucha gente. Es un riesgo”. A eso se suma el miedo a un posible cierre que los dejara en Tenerife: “Si estamos allí y tenemos que guardar cuarentena sería un problema. No sé qué pasará, queda tiempo, pero, ahora mismo, nuestra idea es no ir”.

Desde la distancia, en el Reino Unido se ve con cierta sorpresa lo que ocurre en España, especialmente por el número de casos: “Se preguntan cómo es posible tener esos niveles de coronavirus, que era el peor sitio, con muchos artículos en medios criticando comunidades como Madrid o Cataluña, se hablaba de manera negativa. Se solía poner como ejemplo negativo de lo que era el coronavirus y de lo que no había que hacer. Hay una opinión generalizada de que las cosas no se están haciendo bien, ni por las comunidades ni por el Gobierno. Es complicado asimilar toda esta información desde el extranjero”.

“Canarias tiene que estar protegida mediante test”

Sara González cogió un día la maleta para, a sus 26 años, ser diseñadora gráfica en Londres. “Tengo que ponerme las pilas para comprar los billetes de avión”, dice sonriendo, mientras reconoce que la apertura de corredores turísticos es una “gran noticia” para Canarias pero que debe llevarse siempre con mucho control: “Me alegro de que nos hayan dado luz verde para que todos aquellos turistas que quieran disfrutar de nuestra tierra puedan hacerlo, y así, dar un empujón al sector turístico que tanto lo necesita. Pero todo ello debe ser con un control sanitario obligatorio. Deberíamos disponer de test a la entrada de nuestras fronteras. ¿Cómo podemos ofrecer un buen servicio – y mantenerlo en el tiempo- si no estamos protegidos de lo que viene de fuera?”.

Sobre todo, porque a los británicos les “encanta” Canarias, por lo que las reservas para venir a las Islas se han disparado: “Aquí llegan noticias de que la situación en España está muy mal, pero lo ingleses son fans incondicionales de las Islas Canarias, y sé de muchos casos que nada más saber del anunciamiento de los corredores seguros, han reservado vuelos para unas mini vacaciones en nuestro paraíso”.

Ella, cuando la pandemia aún no parecía tan importante en el Reino Unido, optó por tomar sus propias medidas de protección: “Me considero una de las personas afortunadas a las que su trabajo le permite operar desde casa. Eso conlleva que no sea necesario usar transporte público a diario, y vivir prácticamente en un aislamiento continuo, donde sólo sales para entrenar y hacer la compra. Y si el tiempo lo permite, salir a estirar las piernas los fines de semana por el barrio. Siempre con el uso de las mascarillas aunque aquí no sea obligatoria en espacios abiertos”.

Desde su visión, es lógico entender la incertidumbre con la que viven, sobre todo por el cambio que se llevan a cabo con las medidas de prevención: “Hoy ponen unas y sabes que dentro de dos semanas serán otras. Creo que el sentimiento de incertidumbre es compartido por toda la sociedad te encuentres donde te encuentres. Lo cierto es que teniendo de referencia España, siento que las medidas en el Reino Unido son más ‘light’, menos severas. Aquí han optado por un posicionamiento neutral, donde los locales y comercios puedan subsistir, pero limitando de alguna forma el contacto entre personas que no conviven en el mismo hogar. Pero, ¿realmente están llevando un control exhaustivo de ello? ¿Realmente comprueban que vives en la misma casa que esa persona con la que sales a tomarte un caña? La respuesta es no, y eso es lo que no ayuda a tomarte las nuevas restricciones muy en serio. Confían en el buen hacer de la gente y espero que ojalá les funcione”.

TE RECOMENDAMOS