Santa Cruz

La expedición Ela corona la cima del Teide para visibilizar la enfermedad

La expedición TeideEla llega a la cima para pedir más investigación y compromiso para el tratamiento de la enfermedad

Miguel Ángel y Jaime junto a todo el equipo de TeidEla en la cima más alta de España, recordando a todos los enfermos de ELA. Cedida
Miguel Ángel y Jaime junto a todo el equipo de TeidEla en la cima más alta de España, recordando a todos los enfermos de ELA. Cedida

“Acabamos de hacer cima en lo más alto de España, en la isla más bonita, Tenerife, y su Teide. Estamos muy orgullosos y muy emocionados y ojalá todo ésto sirva para que la cura de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) sea una realidad pronto”.

Fue sobre las 13.00 horas cuando Miguel Ángel Roldán, triatetla y preparador físico cordobés pronunció estas palabras. Lo hizo minutos después de alcanzar la cima del Teide, en la expedición TeidEla, en la que participó junto Jaime Lafita, multideportista de Getxo (Bizkaia), ambos enfermos de ELA para lanzar un claro mensaje: “Se necesita investigación, compromiso y recursos”.

En España se diagnostican cada año 900 nuevos casos de ELA, una enfermedad neurodegenerativa incurable que provoca una parálisis progresiva de los músculos y afecta la capacidad de moverse, comer y respirar, mientras que el intelecto y los sentidos permanecen intactos.

Miguel Ángel y Jaime consiguieron su reto en tres días, acompañados por un equipo de 17 personas entre amigos, familiares, montañistas y la colaboración del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil. Todos ellos se implicaron para conseguir visibilizar la enfermedad y que su petición, que es la de todos los afectados, cuyos nombres llevaron en una gran pancarta, fuera escuchada desde la cima más alta de España.

Todo salió según lo previsto y ambos llegaron bien aunque muy cansados. De hecho, la idea era coronar el pico del Teide a primera hora y disfrutar del amanecer pero las gélidas temperaturas y el viento lo impidieron.

De hecho, el día anterior (martes) “llegaron con las fuerzas muy justas y pasaron la noche lo mejor que pudieron gracias a que se alimentaron e hidrataron bien y los fisioterapeutas hicieron un buen trabajo”, trasladó a este periódico el responsable de comunicación del proyecto, Raúl San Román.

Después de dos días de travesía Jaime y Miguel Ángel tenían que intentar descansar y dormir en altura y procurar no pasar más frío del necesario.

“Pero la espera ha merecido la pena y todos disfrutamos de unas vistas impresionantes del alba desde el refugio de Altavista”, añadió Juan Ramón Calvo, montañista, miembro del equipo técnico y de Dar Dar, una de las cuatro asociaciones que participó en la expedición junto con DalecandELA, Saca La Lengua a la ELA y Fundación Luzon.

La idea inicial fue de Pablo Olmos, un montañero de la localidad vizcaína de Zalla, quien no pudo participar en la escalada ni físicamente ni a través de las redes sociales, como lo ha hecho en otras ocasiones, porque se encuentra en un estado muy avanzado de la enfermedad. Lo mismo le ocurrió a Itziar Pérez, una compañera involucrada en ésta y otras expediciones desde los inicios.

Sin embargo, ambos estuvieron presentes en todo momento porque al culminar el trayecto, en la cima, se leyeron los mensajes que ambos enviaron, que se encontraban guardados en una botella en la playa de El Socorro, punto de partida, que el equipo recogió el primer día.

“Para Miguel Ángel y Jaime ha sido duro, pero el grado de satisfacción por haberlo conseguido fue muy alto. Parecía difícil pero lo han conseguido y eso lo único que demuestra es el valor y el carácter de estas dos personas, sus fuerzas y ganas de vivir”, subrayó Calvo.

Y ese es el mensaje más importante: Si dos personas enfermas de ELA, con las dificultades que ello conlleva han conseguido salir de cota 0 y llegar a la cima más alta de España, significa que ningún sueño es imposible, o al menos hay que intentarlo. Jaime y Miguel Ángel lo han hecho, pero no para tener popularidad sino para que su petición llegue a los oídos de quienes tienen la responsabilidad de destinar más recursos para detener la enfermedad.