fasnia

Piden vigilar a los perros en Tierra Blanca por las tardes y noches

El animalista Abel Román Hamid denuncia que “lo peor no son las inundaciones, sino las peleas entre los animales, porque no hay quien las impida”
Refugio animal de Tierra Blanca. DA
Refugio animal de Tierra Blanca. DA
Refugio animal de Tierra Blanca. DA

“Lo peor en Tierra Blanca no son las inundaciones y que los perros se mojen, que eso pasa tres o cuatro veces al año, sino que desde las tres de la tarde no hay nadie quien los vigile y por las mañana, cuando van los veterinarios, tienen que coser a algunos de ellos por las peleas que se producen”, denuncia Abel Román Hamid Alba, de la asociación canaria solidaria contra el maltrato animal.

El albergue comarcal que gestiona el Cabildo en Fasnia ha sido noticia estos días por dejar al descubierto las malas condiciones del recinto cuando se producen lluvias, como las caídas durante este año. La techumbre de las jaulas han tenido que reforzarse en los últimos días para que los animales puedan aislarse de los charcos producidos por las precipitaciones.

Sin embargo, Abel Román va más allá y comenta que “en Tierra Blanca el problema es la falta de personal y que los animales estén sin vigilancia desde las tres de la tarde”. Asimismo, añadió que “nadie vigila que no se peleen entre ellos”, porque no hay jaulas individuales, aunque “se separan a los perros potencialmente peligrosos de los que no lo son”.

Los muflones se pueden capturar cion jaulas, sin necesidad de exterminarlos / DA
Los muflones se pueden capturar cion jaulas, sin necesidad de exterminarlos / DA

Apañadas, no matanzas

Abel Ramón, en su cruzada contra las matanzas de cabras en los parques rurales de Teno y Anaga, se mostró satisfecho de que “el pasado viernes se aprobara en el Pleno de La Laguna una moción para acabar con la matanzas y fusileros de las cabras asilvestradas, cambiándose por la alternativa de las apañadas, el método tradicional de toda la vida de los pastores canarios”. En esa misma moción se aprobó que “las cabras y ovejas recolectadas en esas apañadas se pudieran utilizar, dándoselas a los pastores para que durante diez años puedan aprovechar su leche y sus quesos, y solo al final de sus vidas se puedan usar su carne, porque no sería lógico apañarlas y darles un machazo”.

El texto aprobado en La Laguna insta “a las instituciones políticas competentes (cabildos y gobiernos de Canarias, de España y de Europa) a garantizar la conservación de la biodiversidad y al control de los animales asilvestrados utilizando los métodos éticos alternativos y que no supongan un sufrimiento innecesario”.

Abel Ramón insistió que “el Cabildo tiene que contratar a los pastores y asegurarlos si quiere que salgan bien las apañadas. Un pastor tiene que dedicar al menos 12 horas todos los días de la semana durante un año para poder controlar a las mil cabras y ovejas que hay solo en Anaga, con 140 kilómetros cuadrados y barrancos de 300 y 700 metros de desnivel”.

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