güímar

Desalojo con resignación vecinal de Las Bajas

Ayer se procedió a retirar los vehículos del camino y cerrar parcialmente el acceso hasta que el viernes se desalojen a todos los vecinos, como Gullermo: “Me separé y compre esta casa por 9.000 euros; siempre caen algunas piedritas, pero tengo que vivir en algún sitio”
Ayer se cerró el camino y se comunicó el desalojo voluntario antes del viernes / FRAN PALLERO

Tres agentes de la Policía Local, un ingeniero municipal y media docena de empleados de Servicios Municipales procedieron en la mañana de ayer al cierre del acceso, viario y peatonal, del camino de Las Bajas, situado en la ladera de los túneles de Güímar que da al mar.

Este cierre es el inicio del desalojo del pequeño enclave costero y de la treintena de personas que lo habitan a diario o ocasionalmente en viviendas, muchas de ellas incrustadas como cuevas en la propia ladera, que según un informe técnico de agosto pasado su inestabilidad determina un inminente riesgo de desprendimientos. Todas las personas tendrán que abandonar Las Bajas el viernes, comprometiéndose el alcalde a realojar a aquellas ocho familias, tres de ellas con niños pequeños, que han demostrado tener allí su única vivienda. Los gastos durante los cuatro meses -algunos vecinos hablaron hasta de seis- que duren las obras en el talud serán sufragados por el Ayuntamiento de Güímar con fondos propios, porque al contrario de lo que sucedió con Santa Lucía, el camino de Las Bajas es municipal y no insular, si bien casi todas las viviendas y chabolas -estas más cercanas al final de la playa que parte en el Club Náutico- están en DPMT (Dominio Público Marítimo Terrestre).

Aún así, el alcalde, Airam Puerta, negó que tuviera que pedir permiso o concesión a Costas para actuar porque “se trata de una obra de emergencia, en la que queremos asegurar el camino y las personas, no las casas, que quede bien claro”, argumentó.

Puerta reconoció que “ya tenemos experiencia en asegurar taludes, tras lo de Santa Lucía, y si aquí no hay gente se podrá terminar en los cuatro meses que nos señala la empresa”. Unas obras que no tienen proyecto sino “una memoria, tras un informe técnico de un ingeniero que ha determinado el peligro inminente de desprendimiento”.

La mayoría de los vecinos, sobre todos aquellos que viven en las casas-cuevas y que más peligro corren, al estar justo debajo del talud donde anidan las palomas, se mostraron resignados a abandonar sus moradas, e incluso algunos satisfechos. Guillermo, de unos 60 años, lleva viviendo en el número 28 desde que “me separé de mi mujer y se quedó con todo. Compré esta casa a una señora por 9.000 euros y aquí he encontrado la paz. Es verdad que han caído algunas piedritas, pero es que no tengo otro sitio a donde ir”, comentó mientras lamentó desprenderse de sus perros, a quien trasladará “a una finca de un amigo”.

Delfi lleva cinco años viviendo los fines de semana en Las Bajas. “Vivo en Fátima con una hija de 14 y otra de 16 años, pero me encanta estar aquí, porque esto es mágico para mí, me ha ayudad a superar un cáncer, eso supera cualquier riesgo”, aunque ve bien que se arregle el talud y el camino. De igual opinión son Janet -recibió en herencia de sus padres construida hace 30 años- y Ramón, quienes si viven todo el año bajo el riesgo de “un desprendimiento por el efecto de las palomas en el talud”, sin que sepan de víctimas, a pesar de tener una minúscula capilla con esta leyenda: Los caídos, Las Bajas 2002.

Una obra, sin proyecto, de emergencia

El alcalde Airam Puerta señaló que “la empresa -de las que dijo desconocer el nombre- realizará los trabajos en tres o cuatro meses, porque nunca se sabe al ser una obra de emergencia”, comentó el regidor. Pasa lo mismo con el presupuesto (345.000 euros) que podría variar una vez que se inicien los trabajos en vertical, para los que se utilizarán los mismos materiales usados en el vecino Santa Lucía, que esta semana verá culminada la obra después de un año, cuando estaba previsto una ejecución de tres meses,. “Se retrasó, por la pandemia, la llegada de materiales como las mallas de triple torsión y barreras dinámicas”, las mismas para Las Bajas.

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