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Nelson Díaz Frías relata el Adeje del siglo XVIII a través de un presbítero

El juez e historiador presentará el día 23 su último libro, dedicado a Diego García de Acevedo, aunque “no se trata de una biografía”, señala el autor que con él relata “la sociedad adejera de la época”
Nelson Díaz Frías, con su última obra, en Bodegas Reverón en su pueblo natal de Vilaflor de Chasna. / NORCHI

Ha escrito una treintena de libros y publicado 20. Todavía viviendo el éxito de Rosalía Gómez, la última esclava de Tenerife, Nelson Díaz Frías presentará en Adeje en fecha tan señalada para el libro, como el 23 de abril, El presbítero de Diego García de Acevedo (1713-1769) Un desconocido religioso en la historia de Adeje y de Chasna, editado con 444 páginas por Le Canarien ediciones y ya a la venta.

Su dilatada trayectoria nos deja libros sobre linajes y personajes de Santiago del Teide, Guía de Isora, Arona, Vilaflor e incluso San Sebastián de La Gomera, muchos de ellos agotados, pero que siguen siendo imprescindibles para seguir la huella genealógica de todo el Sur.

Nelson Díaz Frías rescata ahora a un presbítero del siglo XVII en Adeje que considera “un personaje relevante”, si bien no se trata de una biografía, porque “a través de él repaso la sociedad adejera de la época, una sociedad muy pobre, mísera, al servicio de los marqueses de Adeje y condes de La Gomera”.

“Diego García de Acevedo fue un personaje adejero muy importante, hijo de un militar, llegó a arcediano de la catedral de Puebla de Los Ángeles, en México, y cuando regresó, trajo por encargo del marqués de Adeje una talla de la Virgen de Guadalupe, que, por sus facciones indígenas, es la más importante de la imaginería religiosa en Canarias. El presbítero se asentó en Altavista, hoy en Arona y antes en Vilaflor, donde se convirtió en patrocinador del Hermano Pedro de Bethencourt y de la orden Bethlemita y del convento que quedó inacabado en Vilaflor de Chasna”.

El prebístero murió muy joven (55 años) dejando amplia herencia a su hermana y su cuñado. Dos personajes también fundamentales en la historia de Chasna. “Tuvieron tal ascenso social -explica Nelson Díaz- que lograron en 1796 la segregación religiosa de la iglesia de San Antonio Abad de Arona de Vilaflor y dos años después la segregación política, permitiendo el Tribunal de Justicia que los aroneros pudieran votar y elegir a sus cargos públicos desde 1796. De no haber sido por los familiares de Diego García de Acevedo, hoy Vilaflor seguiría extendiéndose desde la playa de Los Cristianos hasta Las Cañadas”, comenta el juez, investigador y escritor, quien recuerda el “guiño” que Adeje ha tenido con la imaginería, teniendo en su seno un facsímil de la original talla de la Virgen de Candelaria que desapareció del convento dominico en el gran aluvión de 1826. “Esa talla fue encargada por el marqués de Adeje, gracias a ser patrocinador de los dominicos de Candelaria”.

El presbítero de Diego García de Acevedo (1713-1769) nos traslada al Adeje de esa época, siguiendo la estela de las obras históricas de Nelson Díaz, aún “asombrado” del gran éxito de Rosalía Gómez, la última esclava de Tenerife, reconociendo que, en su faceta escritora, “el confinamiento dio para mucho”.

“Heredé la costumbre de un tatarabuelo de estar entre papeles viejos”

Nelson Díaz Frías es con 50 años juez decano de los Juzgados de Arona y entre autos y procesos judiciales tiene tiempo para rebuscar, indagar y escribir sobre la historia y genealogía de la comarca sur e incluso de La Gomera. “Llevo escribiendo -nos dice -desde hace más de 30 años. Empecé con la investigación histórica con 16 años yendo al archivo parroquial de Vilaflor. El primer libro que escribí fue La Playa de Los Cristianos en 1996. Algo innato, pero luego con el tiempo tuve conocimiento, por mis investigaciones genealógicas, de mi tatarabuelo Eduardo Reverón Fraga, que dejó un archivo muy importante, con muchísima documentación familiar, en Valle San Lorenzo, desde el siglo XVII hasta el siglo XX. Mi abuela Josefina me decía siempre que había heredado su costumbre de estar entre papeles viejos en vez de estar atendiendo a la finca”.

Le resta importancia a su gran conocimiento genealógico de la comarca, porque recuerda que “a poco que pongas interés puedes sacar todos los parentescos, porque hay que pensar que hace 200 años solo vivían 2.500 personas en toda la comarca de Chasna”.

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