sanidad

Juani, el milagro del HUC: ingresó en la UVI con el peor diagnóstico de COVID-19

La tinerfeña, que estuvo casi dos meses ingresada, se emociona al recordar el cariño de su familia e incluso "gente que apenas conocía" cuando despertó. Este martes volvió al hospital, pero esta vez con una sonrisa, ya que fue vacunada contra el coronavirus
Juani, el milagro del hospital. | Sergio Méndez

El día que Juani cumplió 62 años no hubo globos ni tarta de cumpleaños. Los días previos había comenzado a sentir una continua falta de aire y opresión en el pecho, y tras varias llamadas al 012, su doctora pidió su traslado en ambulancia al Hospital Universitario de Canarias (HUC). El 24 de marzo de 2020, la tinerfeña fue intubada y sedada en la Unidad de Vigilancia Intensiva (UVI) del citado centro hospitalario con una neumonía bilateral de carácter grave.

“En ningún momento fui consciente de que me había contagiado de coronavirus o que mi situación fuera tan complicada”, ha contado a DIARIO DE AVISOS la afectada, cuyo historial médico no remaba a su favor: fue operada del corazón y tomaba Sintrom con regularidad. Sospecha que contrajo el virus durante una de sus visitas rutinarias al centro de salud de Tacoronte que, por aquel entonces, era de las pocas actividades que el estado de alarma permitía realizar. Juani asegura que “ocurrió todo muy rápido porque después de someterme a una radiografía me comunicaron que me iban a intubar e inducir“. Su diagnóstico fue tan crítico que los propios médicos explicaron a sus hijos que su madre probablemente no volvería a despertar.

Ese fatídico cumpleaños de Juani también fue el de su hermana, su gemela. Conchy recuerda que ese día “se me cayó el alma al suelo” porque jamás se imaginó que su hermana “fuera a sufrir tanto como sufrió”. En pleno confinamiento y sin apenas distracciones, “las semanas fueron muy duras”. La poca información que recibían acerca de su salud la facilitaban sus hijos y algún conocido que trabajaba en el HUC. “Creíamos que no la volveríamos a ver y pensar en que podía irse sin un último abrazo de despedida era angustioso”, declara en nombre de su familia.

Juani estuvo más de 20 días hospitalizada en la UVI. Intentaron despertarla en una ocasión, pero los médicos desistieron en su empeño. Cuando finalmente lo consiguió, fue trasladada a la UCI y después a la planta COVID, donde pudo contactar por primera vez con sus familiares mediante una videollamada, momento que la afectada rememora como el “más feliz”. “En un principio no podía hablar y tuve que pedir con gestos un bolígrafo para comunicarme con el personal sanitario; lo peor sucedió cuando intenté escribir y me salió un garabato, me quedé en shock”, admite la afectada. La vecina de Tacoronte se emociona al recordar todos los mensajes de afecto y preocupación que recibió por aquel entonces de su entorno, incluso de “gente que solo conocía de vista”. “Notar tanto cariño fue alucinante, ya que no me lo esperaba”, agrega. Y es que el caso de Juani fue tan insólito y sorprendente que pronto comenzó a ser conocida por los pasillos como “el milagro del hospital”.

La tinerfeña de 63 años fue vacunada este martes en el HUC, cuando se cumple un año desde el inicio de su recuperación. | Sergio Méndez

El 14 de mayo recibió el alta hospitalaria, pero tuvo que instalarse en la vivienda de su hija para seguir recibiendo atención domiciliaria. “Todos los días venía a verme un médico y una enfermera, aunque sinceramente mi hija se convirtió en mi mejor rehabilitadora; casi no podía andar y en una semana consiguió que subiera y bajara escaleras”. “Me tenía cansada a sentadillas”, dice entre risas. En este sentido, Juani reconoce que durante su ingreso se topó con profesionales “especiales y maravillosos”.

Aún a día de hoy, cuando se cumple un año del inicio de su recuperación, Juani se muestra incrédula ante su lucha contra el coronavirus y, lamentablemente, sigue padeciendo sus secuelas: “Siento dolores insoportables por diversas zonas del cuerpo, sobre todo en los hombros y las piernas; lo paso fatal a la hora de ir a la cama y evito estar sentada durante mucho tiempo; y, a pesar de haber recuperado algo de capacidad en mis pulmones, todavía percibo que me canso con más frecuencia”.

Sin embargo, la buena noticia para la tinerfeña de 63 años llegó este martes cuando, tras más de una hora y media de espera, fue inoculada en el HUC con una dosis de AstraZeneca; la primera y la única por decisión médica tras haber sido positivo en COVID-19 con anterioridad. Ahora, lo único que pide a la población es responsabilidad y prudencia. “Siento furia, rabia y cólera al enterarme de fiestas y reuniones familiares sin restricciones en los medios de comunicación”, asegura la tinerfeña, quien ha decidido motu proprio no abrazar a sus hijos hasta que pase la pandemia. “Tengo dos nietos de 10 y 5 años que están más concienciados acerca de las medidas sanitarias que muchos adultos”.

Juani reconoce sin ningún tipo de reparo que ha sido una de las afortunadas que ha logrado sobrevivir al coronavirus y, pese a que continúa luchando contra una enfermedad cuyo origen sigue sin conocerse con exactitud, tiene clara una cosa: celebrará cada 24 de marzo su cumpleaños junto a Conchy, su hermana gemela.

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