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El eterno debate: los ciclistas temen por su vida mientras que los conductores piden más respeto

Algunos usuarios que comparten las vías de Tenerife ponen en riesgo su seguridad y la de los demás a base de enfrentamientos y temeridades en la carretera
El ciclista tinerfeño, Bryan Trujillo. DA
El ciclista tinerfeño, Bryan Trujillo. DA

Los encontronazos entre conductores y ciclistas en las carreteras de Tenerife son habituales. Es cierto que, sobre todo en los últimos tiempos, hemos podido ser testigos de varias broncas, temeridades e incluso accidentes gracias a las redes sociales, donde se publican los vídeos, que por otra parte solo reflejan la agresividad y la poca empatía de algunos de los que comparten las vías de la Isla.

“Me dan ganas de darle para atrás y escacharte”, le decía el hombre que iba al volante de una furgoneta blanca a otro que manejaba su bicicleta en una estrecha carretera de Geneto, en La Laguna, en una discusión que se originó por haberle adelantado a una velocidad considerable y sin respetar la distancia lateral mínima de 1,5 metros para realizar la maniobra con seguridad. La escena fue compartida por @pedrosanch en Twitter hace apenas un par de semanas.

El dueño de la autoescuela AVANTI Formación, Jaime Blanco, asocia ese tipo de enfrentamientos a la educación vial y la falta de responsabilidad. “Creo que deberíamos poner un poco de nuestra parte y ser comprensivos, tolerantes y responsables en cuanto a la utilización de la vía pública, que es de todos, y además se tienen que aplicar las leyes”.

Adelantar a ciclistas

Blanco espera que la nueva norma para adelantar a ciclistas entre en vigor en 2021. Con esta modificación, los conductores tendrán que “disminuir la velocidad en 20 km/h respecto a la máxima permitida a la hora de realizar estos adelantamientos”. El propietario de la autoescuela situada en Candelaria recuerda que “también es muy importante la distancia frontal, porque el ciclista es un conductor bastante inestable, por el tipo de vehículo que lleva, y cualquier movimiento, el viento o imprevisto en la carretera puede hacer que caiga”.

Asimismo, cuando un vehículo a motor va a rebasar una línea continua, el usuario debe tener en cuenta la visibilidad y la circulación de vehículos en sentido contrario. El joven Bryan Trujillo, aficionado al ciclismo prácticamente desde que tiene uso de razón, ha vivido en sus propias carnes situaciones complicadas en este sentido. “Me ha pasado mucho en la zona del Camino de las Peras, en La Laguna. Un coche puede rebasar la línea continua para adelantar a un ciclista, pero, obviamente, si viene otro vehículo o ciclista por el carril contrario le pones en peligro”.

Trujillo intenta ser siempre “precavido” y cumplir escrupulosamente con las normas de circulación, pues “en base a la experiencia te la esperas”. En las rotondas, por ejemplo, “mientras el coche está esperando, le miras la cara al conductor para ver qué va a hacer”, como tratando de adivinar instintivamente cómo procederá. “Es muy típico, aunque a mí, por suerte, nunca me ha pasado nada”, remarca. Alguno de sus colegas y su hermano sí han sufrido sustos importantes. “La semana pasada, un coche se saltó un stop, pegó un frenazo y un compañero se cayó al suelo. Y a mi hermano, a los tres días de coger la bici, otro coche se saltó el ceda el paso y lo tiró también”.

La Dirección General de Tráfico (DGT) es muy clara al respecto. Para adelantar correctamente a un ciclista, se debe reducir la velocidad y mantener la distancia lateral mínima de 1,5 metros; es indispensable que la maniobra no suponga un riesgo para la circulación cuando se vaya a sobrepasar una línea continua, y el vehículo a motor puede ocupar todo el carril contrario si es necesario para mantener la distancia lateral.

Joel Rodríguez se aficionó al ciclismo hace poco más de un año y añade que en los cruces se viven situaciones realmente peligrosas. Pasó mucho miedo en una carretera de Las Mercedes, a la altura del Restaurante Cruz del Carmen. “Un conductor de unos 30 años, con su furgoneta, salió sin mirar en dirección contraria cuando nosotros bajábamos a unos 50 km/h. Afortunadamente, pudimos esquivarlo invadiendo el carril contrario. Después del encontronazo, le pedimos explicaciones y nos dimos cuenta de que no estaba en las condiciones adecuadas para conducir”.

Rodríguez incide en que las personas que van en bici son usuarios vulnerables en la carretera, pero “uno se acaba acostumbrando a esa vulnerabilidad; siempre habrá un conductor despistado, y de igual manera, siempre habrá alguno que se salte las normas”. Trujillo, en la misma línea, reconoce que “los ciclistas a veces saltamos enseguida. Yo estoy intentando cambiarlo, pero, claro, ves que tu vida está en peligro, porque un coche, por muy leve que te toque, te va a tirar y te vas a hacer daño”.

Guía Ciclista

En esta historia de discusiones subidas de tono, con insultos y amenazas, tanto Bryan Trujillo como Joel Rodríguez reconocen que hay ciclistas que no cumplen reglas básicas, como detenerse en los semáforos en rojo; señalizar la maniobra al resto de los usuarios de la vía extendiendo el brazo horizontalmente a la altura del hombro o circular en columnas de dos como máximo, tal y como recoge la Guía del ciclista de la DGT. “De hecho, subiendo por El Bailadero hay unas obras, y unos ciclistas nos adelantaron saltándose el semáforo. Luego se lo dijimos”, cuenta Trujillo.

“La sensación es que hay varios que creen que tienen muchos derechos pero no obligaciones, y eso no es así”, apunta Jaime Blanco, que insiste en que “los conductores se quejan de las faltas de respeto por parte los ciclistas”. No obstante, para evitar enfrentamientos y accidentes “intentamos concienciar a los futuros conductores para que sean responsables en todo momento y no provoquen situaciones peligrosas con el resto de usuarios”.

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