Granadilla de Abona

Granadilla de Abona llora la muerte, a los 91 años, de José Ventura, ‘Pepe, el cura’

Extendió su magisterio por casi todas las parroquias del municipio y se distinguió por recuperar la Cueva del Hermano Pedro en su lucha con Aena

José Ventura González falleció ayer a los 91 años y hoy será enterrado en su pueblo natal de Granadilla / DA

Granadilla de Abona, su municipio natal, llora desde ayer la muerte, a los 91 años, del sacerdote José Ventura, Pepe, el Cura. La Misa exequial se celebrará hoy a las 13 horas en la parroquia de San Antonio de Granadilla desde la capilla ardiente instalada desde ayer en Charco del Pino.

José Ventura González nació en la zona de El Cantillo el 19 de marzo de 1930. Cursó Bachillerato en la primera academia que hubo en Granadilla y en 1950 se trasladó con 19 años a Roma, donde ingresó en la Congregación Palotina. Se licenció en Filosofía y Teología en la capital italiana y ejerció de profesor y formador en León y en el País Vasco. En 1957 fue ordenado sacerdote y con 42 años, tras conocer la noticia de que su padre había enfermado, regresó a su tierra.

Durante su ministerio estuvo a cargo de diferentes parroquias: San Isidro, El Médano, Los Abrigos, El Salto. Asimismo, a él también se debe la restauración y la declaración de BIC de la ermita de San Isidro y fue el artífice de la restauración del espacio religioso de la cueva del Santo Hermano Pedro. Promovió y llevó adelante la construcción de los templos de San Isidro y de Nuestra Señora de la Merced en El Médano, en donde terminó su carrera sacerdotal, siendo muy querido allá por donde predicó la palabra de Dios, aunque ya retirado continuó ofreciendo sus servicios en el Aeropuerto del Sur, El Salto y Atogo.

Entre otros reconocimientos, Ventura recibió la insignia de Oro de Granadilla de Abona y el premio Impulso Sur a la Labor Social otorgado por DIARIO DE AVISOS.

En sillas de ruedas, en una de sus últimas visitas a la Cueva del Hermano Pedro que tanto protegió / DA

Un hombre bueno

Emiliano Guillén, cronista oficial de Granadilla, en su libro José Ventura González, la historia de un hombre bueno, recoge la vida y la labor de este párroco granadillero, resaltando que fue un visionario de la época y el artífice de la conservación de la Cueva del Hermano Pedro, el primer santo canario, y de que hoy pueda existir como tal este espacio de peregrinación. “Ante todo fue un hombre bueno y las personas buenas son las que están más cerca de Dios” señala el cronista.

José Ventura explica en el libro que las mejoras logradas en la Cueva del Hermano Pedro no han sido fáciles y se ha tenido que luchar con tesón para conseguirlas, “porque incluso en un momento el barranco que alberga la Cueva se quiso rellenar” para mayor seguridad aeronáutica, dado que la pista del aeropuerto Tenerife Sur prácticamente linda con la zona de peregrinaje. “Incluso, me ofrecieron trasladar el entorno santo a otro punto, asunto al me que me negué en varias ocasiones”, explica el sacerdote palotino. Al respecto, afirma que tuvo que negociar con Aena para evitar la desaparición de este espacio y pudo convencer a sus responsables de que este paraje “cuenta con una magia espiritual, que sirve de protección” a la propia actividad aeroportuaria.