erupción la palma

La lava arrasa con todo en su imparable camino hasta el mar

Mas fluida que nunca, la incandescente colada bordeó la montaña, atravesó la carretera de la costa y cayó al océano desde un acantilado donde ya habían tenido lugar desprendimientos
Finalmente, la lava entró en contacto con el mar tras caer desde un acantilado en la playa del Perdido. Instituto Oceanográfico

Más diabólico que nunca se mostró ayer el volcán surgido hace ya 11 días en la zona de Cabeza de Vaca (El Paso). Parafraseando la leyenda guanche, el diablo Guayota mostró su terrible faz arrasando con todo a su paso por lo que quedaba en pie de Todoque (Los Llanos de Aridane) y El Pampillo (Tazacorte) tras bordear la montaña del mismo nombre que la localidad llanense y atravesar la carretera de la costa, pasos imprescindibles en su camino hacia el océano, donde finalmente empezó a caer unos minutos después de las once de la noche.

Durante su impresionante y firme discurrir, el destrozo que la incandescente colada de lava hizo ayer en el lugar fue tremendo. La colada, a 1.000 grados centígrados, destruyó sin piedad desde los invernaderos hasta el centro de salud. Apenas queda nada en pie allí donde estaba Todoque, reconocía compungido el presidente del Cabildo de La Palma, Mariano Hernández Zapata. Ya no está la iglesia, cuyo campanario había cedido días antes en una imagen sin duda icónica de la catástrofe que tiene lugar en la más bonita de las Islas Canarias, pero tampoco está la farmacia ni el centri de salud ni esas calles donde tantos vecinos y vecinas jugaron de niños, se enamoraron y vieron corretear a sus hijos o pasearon cuando las nieves de las canas peinaron sus cabellos.

Fue tan impresionante lo sucedido ayer que el propio alcalde de Tazacorte, Juan Miguel Rodríguez Acosta, estima que en las últimas 24 horas la lava recorrió unos dos kilómetros, tanto como el día en que más distancia lo había hecho.

Tras canalizarse por una pendiente que le facilitó todavía más su dantesca misión, cayó junto a la conocida playa del Guirre, concretamente en la playa del Perdido (Tazacorte), en un acantilado donde días antes tuvieron lugar unos desprendimientos que finalmente resultaron premonitorios.

Nada más entrar en contacto con el agua, se elevó al cielo una columna de humo negro (veremos que pasa con ese color a la luz del día) que, aunque no es excesivamente peligroso para la salud, sí que es nocivo para el ser humano, motivo por el cual seguían anoche confinados los vecinos de San Borondón, Marina Alta, Marina Baja y La Condesa.

Parte de la lava rellena ya el acantilado mientras, impotentes, nuestros achamanes de las emergencias, que no son dioses como en la leyenda guanche sino seres de carne y hueso, asistían impotentes a un desastre acaecido en la víspera de San Miguel, patrón de La Palma.

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