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El artístico legado de Gernot Huber en Granadilla

El parque de Los Cardones reabre sus puertas hoy después del fallecimiento, a los 92 años, de su creador y mecenas de jóvenes escultores de todo el mundo
‘Empatía’, del japonés Paul Hamanaka, una de las últimas en llegar al parque (2020) / FRAN PALLERO

Gernot Huber, que falleció recientemente en Alemania a los 92 años de edad, ha dejado en Tenerife uno de los parques escultóricos más reconocidos del mundo, que desde 2014 gestiona una Fundación que ahora gestionará Ina Huber-Stomberg, su segunda esposa, con quien creó en 1987 el gran parque situado en Los Cardones, entre San Isidro y Granadilla, en una finca de 80.000 metros cuadrados. Precisamente hoy reabre al público con la clásica jornada de puertas abiertas que realiza todos los segundos domingos desde noviembre a abril, lo mismo que se hace en Hamburgo en verano con el otro parque que lleva su sello.


El mecenas y escultor alemán se propuso como meta personal no sólo llenar los parques con sus propias creaciones sino además becar a jóvenes talentos internacionales para que realicen sus majestuosas obras en los parques, de tal guisa que hoy en el parque Gernot Huber de Granadilla podemos encontrar más de cien esculturas que conviven en un paisaje chasnero lleno de tabaibas y cardones.


Después de terminar con éxito su vida profesional que desarrolló como pintor, litógrafo y diseñador gráfico se pudo dedicar plenamente a la escultura. Dejando numerosas creaciones en Alemania y en Tenerife. En ambos parques ponía mucho cuidado en integrar el arte y la arquitectura con la naturaleza local.


Ya en 1997 Gernot Huber traspasó toda su propiedad a la Gernot Huber-Stiftung en Alemania y en 2014 se traspasó el parque de esculturas de Tenerife a la Fundación Canaria Gernot Huber. Las dos fundaciones se gestionan exclusivamente con el patrimonio personal de Gernot Huber. Ina Huber-Stomberg es la encargada de seguir llevando las dos fundaciones manteniendo y ampliando su legado junto a su hijo Alexander Stomberg que hace de puente entre la fundación alemana y canaria.


Huber tuvo una vida plena casi hasta el final de la misma, realizando en Tenerife su última escultura, con 91 años, que denominó Make América Great Again, una pirámide hecha con 50 espejos de acero y en cuyo interior gira el ojo mágico con la ayuda del viento.

Las esculturas se mezclan con los endemismos canarios del paisaje chasnero / FRAN PALLERO


La simbiosis entre el arte, la naturaleza salvaje, la arquitectura y el respeto al medio ambiente con el fin de conservar y preservar para las generaciones futuras un legado cultural único en el mundo, podría resumir el espíritu con el que nació el parque de esculturas de Los Cardones, con un paisaje salpicado por esculturas, algunas de ellas monumentales, realizadas con materiales propios de la isla, tales como la piedra (cantos blancos) y la madera y, en algunos casos, acero y vidrio. Todos los diseños presentados se encuentran interconectados por una red de caminos que cuenta con más de 2.000 metros de longitud, que se ubica en plena armonía con el entorno y que facilitan el plácido tránsito de los visitantes.


Las obras se ubican alrededor de la residencia del fundador construida con toba volcánica que conforme al diseño de su propietario aúna el viejo estilo de construcción canario y la vida y el trabajo moderno, en medio de la naturaleza salvaje sobre una loma volcánica entre vegetación y desde donde se divisa el Teide y la Montaña Roja.


Muchas de las esculturas son cinéticas, por lo que son movidas por el viento, una forma espectacular de desarrollar el arte, a semejanza de los móviles del desaparecido César Manrique.


Los fundadores, Gernot e Ina Hubert, constituyeron esta fundación cultural con el propósito de promover el arte y la cultura a jóvenes artistas mediante becas con el objeto de mantener vivo el legado de una entidad que se mueve sin ánimo de lucro, “y así seguirá siendo”, recordó Ina Huber-Stomberg.


La Fundación Canaria Gernot Huber otorga becas de trabajo especialmente entre noviembre y abril en Tenerife, y las pueden solicitar escultores dentro de los 10 años siguientes a la finalización de sus estudios superiores. La beca incluye los costes del desplazamiento, la estancia en la residencia de la Fundación, todos los materiales necesarios para la realización de la escultura y la logística relacionada, una ayuda económica de 2.000 euros y, además, una semana de vacaciones en la Isla. La duración de la beca depende del tiempo de trabajo planeado más el tiempo de exploración de la Isla.

Reconocido diseñador gráfico y publicista


Gernot Huber nació en 1929 en Tubinga, Alemania, y desde los noventa vive a camino entre Tenerife y Hamburgo. Después del bachillerato, estudió pintura, litografía, artes gráficas y publicidad en Múnich.
A partir de 1953 trabajó como diseñador gráfico, industrial y escaparatista para las grandes firmas de Europa -entre ellas Philips-; en 1960 fundó en Hamburgo una agencia publicitaria y productora de exhibiciones propia -Werbeforum Gernot Huber- y desde 1969 desarrolló Corporate Identities en todo el mundo. En 1970 fue docente universitario invitado de diseño industrial. En 1990 pasó a dedicarse por entero a la escultura.
En 1997 creó la Fundación Gernot Huber (Gernot Huber-Stiftung) y en 2014, junto a su mujer, Ina Huber-Stomberg, la Fundación Canaria Gernot Huber. Desde entonces apoya con becas a las nuevas generaciones de escultores. Cabe reseñar que le pusieron su nombre a la calle que llega desde la carretera TF-64, en San Isidro, hasta el parque de esculturas, “algo que en Alemania solo se hace a los muertos”, nos dijo hace unos años con una sonrisa.


En octubre de 2001 apareció su primer libro, Kunst zwischen Kiefern und Kakteen (Arte entre pinos y cactus), en Edition Braus, cuya segunda edición apareció en 2015. En el volumen se aborda aquello que desconcierta a la mayoría de los amantes del arte: que un grupo dominante de retóricos del arte con influencia mediática idealizan el nonsense (género jocoso) hasta llevarlo a la categoría de arte, arte que ya no se entiende como tal. En 2016 publicó Äsculap im Ammertal, dedicado a su padre, Theo Huber, un médico que vivió las dos grandes guerras mundiales.

Ina Huber-Stomberg, junto a ‘Dualidad’, obra del peruano Alberto Soto Delgado / FRAN PALLERO

“Tuvo una vida de película” dice su viuda

“Gernot murió feliz, tuvo una vida de película”, reconoce Ina Huber-Stomberg, la segunda esposa del difunto creador del parque escultórico que lleva su nombre en Los Cardones, en Granadilla, desde 1987, aunque no fue hasta 2014 cuando se dio a conocer como fundación, similar a la que tiene la familia Huber en Hamburgo, y que ahora gestionará la viuda junto a su hijo Alexander, criado desde niño en Canarias y muy especialmente en La Gomera. Ina reconoce que “ahora estoy un poco agobiada con el papeleo, pero seguiré manteniendo el mismo espíritu de mecenazgo de Gernot, becando a escultores de todo el mundo para que trabajen y dejen su obra aquí, con especial deseo que que vengan canarios, porque tienen un gran talento”, afirmó.


De igual modo, Ina seguirá manteniendo el programa de puertas abiertas del parque todos los segundos domingo de mes desde hoy mismo hasta abril, algo similar a lo que luego se hace desde mayo a octubre en el parque situado en Hamburgo, la ciudad natal de Gernot Huber.


Otra forma de visitar la finca de Los Cardones y su centenar de esculturas es pidiendo cita a través de la página web del parque para grupos reducidos con guía.

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