
La imagen que ofrecía ayer Las Teresitas se asemejaba más a una estampa veraniega que de finales de diciembre. La emblemática zona de baño de la capital tinerfeña registró un lleno que no se recordaba desde hace mucho tiempo a estas alturas del año. Y es que, al igual que también ocurrió con otras playas de la Isla, muchos tinerfeños optaron por aprovechar el buen tiempo e intentar bajar algunas calorías bajo el sol después de dos días de celebraciones y comidas copiosas. La afluencia de bañistas y las medidas sanitarias vigentes obligaron a activar el semáforo rojo que controla los accesos. A cinco días de que acabe el año, la playa compitió ayer de tú a tú con las tiendas abiertas en plena cuenta atrás para la llegada de los Reyes Magos.












