granadilla de abona

El último intento para encontrar a Francis, el pescador de Tajao

Tras siete meses y 400 inmersiones, los buzos que buscan al pescador desaparecido en Tajao preparan el descenso que pondrá fin al operativo; “Hemos llegado a pensar que ha querido quedarse en el mar”, afirma su familia

“Pero, ¿dónde está Francis?”, se siguen preguntando, siete meses después de su desaparición, la familia, los amigos y los buceadores que participan en el operativo que busca al pescador de Tajao, de 47 años, que cayó al mar el 20 de junio de 2021 en la costa de Granadilla de Abona, al ser arrastrado por una nasa que se le enganchó en una pierna cuando faenaba en el barco familiar Punta Abona.

La búsqueda, silenciosa pero constante a lo largo de más de 200 días, ha sido “la más duradera, de carácter privado, que se ha hecho nunca en España”, manifestó a DIARIO DE AVISOS, Moisés Pires, submarinista y fotógrafo profesional, coordinador de la búsqueda, que subrayó que “se ha buceado todo lo que se ha podido y se han repetido rastreos en zonas ya inspeccionadas”. Ahora, el dispositivo está a punto de concluir su labor. Queda un último intento. “Nuestra idea era haber acabado el 20 de diciembre, ese día se cumplieron seis meses de su desaparición y se celebró una misa responso por el descanso de Francis, pero cuando vimos a su madre allí… qué quieres que te diga… decidimos seguir unos días más”, indicó Pires.

Esa última inmersión se realizará en los próximos días – aún no está fijada la fecha – con una patrullera de la Guardia Civil y una cámara submarina autopropulsada, cedida por Tragsa, que desciende a gran profundidad y que verifica los puntos que marca el sonar a bordo. “Después de tanto tiempo, buscamos casi una muestra de ADN”, manifestó el coordinador del operativo.

Marina García, prima de Francis y portavoz de la familia, señaló a este periódico que “lo hemos intentado todo y la gente que nos ha ayudado se ha entregado para intentar encontrarlo, hemos agotado las posibilidades, así lo ha querido el destino, hay que poner el punto final”, señaló a este periódico.

“Me resulta un poco chocante que aparezcan casi todas las personas que se pierden en la costa y en el caso de mi primo, con tantos medios, personas y tantas horas de búsqueda no haya aparecido ni una pieza de ropa suya; yo he llegado a pensar que Francis ha querido quedarse en el mar y por eso no lo hemos encontrado”, indicó Marina. “Me agarro a eso: a veces pienso que él habrá querido descansar en el medio en el que tan bien se sentía y que fue su vida”.

Desde que se produjo el accidente, a un kilómetro de la costa entre el puerto de Granadilla y la zona de Montaña Pelada, donde la profundidad alcanza los 100 metros, se activó un dispositivo formado por vecinos, pescadores de Tajao, clubes de buceo y voluntarios, con batidas a pie por la costa, reuniones para diseñar de estrategias de búsqueda, coordinación de logística para las inmersiones y llamamientos para incorporar nuevos medios humanos y materiales. Un despliegue apuntalado por las aportaciones de donantes en una cuenta abierta en La Caixa que permitió la contratación de un robot submarino.

A lo largo de este tiempo se han realizado más de 400 inmersiones en grupos de seis personas en un radio de 17 millas cuadradas, entre ellas una docena con cámara autopropulsada y cinco con sonar de barrido lateral. Pero las corrientes, la profundidad y los vientos han convertido el rastreo en una misión imposible. “Después de caer al agua Francis, la corriente cambió hacia el norte dos horas después, por eso hemos buceado en esa dirección, pero el rastreo ha llegado por el sur casi a Los Abrigos; también hemos peinado zonas de menos profundidad, en Pelada, así como el entorno de Montaña Roja y la zona de La Jaca”, explicó Pires, que ha participado en operaciones como la del Prestige, en Galicia, o Costa Concordia, en Italia, de la que esta semana se han cumplido 10 años.

210 días después de la desaparición de Francis, su familia insiste en agradecer “infinitamente” la respuesta ciudadana para intentar localizarlo, “desde las personas que comentaban a amigos que un pescador había desaparecido en Tajao y que si salían al mar ese día echaran un vistazo a quienes nos han ayudado económicamente a mantener los medios que necesitábamos”, reiteró la portavoz familiar. “A todos ellos, nuestro agradecimiento infinito y la esperanza de que, si el destino así lo quiere, algún día sepamos algo. Y si no es así, que Francis descanse eternamente”.

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