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Los Fuertes mantienen vivo el patrimonio de Icor

Esta semana terminarán la rehabilitación de los tejados de tres casas su propiedad familiar en el histórico caserío de Arico
La Casa del Balcón o granero, la imagen más emblemática de un caserío con casas del siglo XVII / NORCHI

Hace nueve meses DIARIO DE AVISOS alertaba que el tejado del emblemático granero, también llamada la Casa del Balcón, en el histórico caserío de Icor, en el municipio de Arico, estaba a punto de venirse abajo, además de presentar grietas en algunas de sus paredes. Entonces la familia Fuertes (Ignacio, padre y Vanesa, hija) lograron el permiso de Patrimonio Cultural del Cabildo para actuar, pero les faltaba la licencia municipal. Una vez lograda, y tras una subvención del Cabildo que llegó en septiembre, la rehabilitación del tejado en el granero y en otras dos casas será una realidad al término de esta semana.

Vanesa Fuertes destaca que la rehabilitación de los tejados se ha realizado con tea en donde se ha podido recuperar o pino envejecido para mantener el valor arquitectónico de unas construcciones del siglo XVII, tal y como exigía el proyecto avalado por Patrimonio Cultural del Cabildo, tasado inicialmente en 15.000 euros, aunque “al final nos ha costado más del doble”, pasando la cantidad de la subvención dada por la Corporación Insular, sin recibir un euro del consistorio de Arico, más allá de conceder la licencia de obras. “Estamos muy orgullosos de la intervención y que que Patrimonio nos haya dado permiso para colocar baños en esas tres casas, pero será en otra ocasión porque ahora ya no disponemos de más fondos”, lamentó Vanesa Fuertes, amante de la escalada en los barrancos de Arico, ‘culpable’ de convencer a su padre, natural de Valladolid, de comprar esas tres casas históricas, que cuentan además con una cueva llena de utensilios de gran valor etnográfico, cuando este le dijo que iba a pasar su jubilación en Málaga. Al final compró una casa de 1950, convencida por su hija, y con la compra vino aparejada tres construcciones históricas y una huerta donde Ignacio se entretiene con su guataca.

Ignacio Fuertes, de Valladolid, decidió comprar las casas en Icor y pasar su jubilación / FRAN PALLERO

La familia Fuertes ha querido agradecer a Polegre Arquitectos, en especial a Tania Rodríguez, y a Gabriel D’Angelo, de Reformas y Restauraciones, el gran trabajo realizado en apenas dos meses, para hacer posible una restauración tan minuciosa de un patrimonio histórico y BIC de Tenerife.

El caserío de Icor destaca por su gran valor arquitectónico, etnográfico, arqueológico y paisajístico, una joya que se ha mantenido imperturbable a lo largo del tiempo, datando sus primeras viviendas del siglo XVII, como la más significada que mantiene en su parte superior el granero o secadero, que según su propietario Ignacio Fuertes, puede situarse en 1628.

El caserío de Icor fue creado por familias que se dedicaban al cultivo de trigo, viñas y árboles frutales, y a la ganadería de cabras y ovejas, mientras otras vivían en cuevas guanches que abundan en la zona, una de ellas debajo del gran granero o secadero de tabaco, un auténtico museo que ya está siendo visitado casi todos los días por grupos de turistas. “El fin de semana pasada casi no dimos abasto, con unos seis grupos que nos visitaron, quedando encantados”, señala Vanesa.

Así ha quedado la nueva cubierta del granero, con tea y pino / DA

El caserío de Icor se halla junto a la Carretera del Sur (TF-28) en una loma sobre el barranco que le da nombre y por debajo de Madre de Agua, donde se encuentran los históricos lavaderos de un asentamiento anterior a la llegada de los castellanos, datando sus casas actuales del siglo XVII. Icor está situado a 330 metros de altitud y desde allí se divisa parte de las medianías, de la corona forestal y de la costa este de Tenerife, además de la invasión de los parques eólicos, el futuro que rivaliza en la zona con el pasado. Su principal valor son sus casas canarias tradicionales, de planta rectangular y patio interior. Algunas son de dos pisos, con una escalera de madera para acceder a los antiguos graneros. Las paredes son de mampostería y tejado a dos aguas.

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