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Simier: “El Museo Rodin y Santa Cruz tenemos mucho en común, como el amor por la escultura”

La directora del Museo Rodin París admite haberse visto sorprendida por la calidad y cantidad de esculturas en las calles de Santa Cruz
Foto: Sergio Méndez

Amelie Simier muestra una gran energía, y también una gran pasión al hablar del Museo Rodin París, institución que dirige desde mayo de 2021. Experta en escultura de los siglos XIX y XX, admite haberse visto sorprendida por la calidad y cantidad de esculturas en las calles de Santa Cruz, “en lugares donde todo el mundo puede verlas”. Ayer regresó a París, después de dos días intensos de trabajo para concretar los detalles de lo que será el futuro Museo Rodin Santa Cruz de Tenerife en el Parque Viera y Clavijo. No solo visitó el que fuera el colegio de Las Asuncionistas, también las esculturas de la Rambla, el Museo de Bellas Artes o la sede de presidencia del Gobierno, obra del arquitecto Fernando Menis, el mismo que se encarga del proyecto de rehabilitación del Viera y Clavijo. Asegura que el Museo Rodin Paris y Santa Cruz “tiene muchas cosas en común, entre ellas el amor por la escultura”. Dice estar encantada con que el futuro museo esté justo en uno de los extremos del paseo de las esculturas de la Rambla, ejerciendo de comienzo y final de una ruta artística única, “parece que estuviera hecho expresamente para estar ahí”. Augura que el espacio dedicado al escultor francés será único y extraordinario, de máxima calidad, en el que, avanza, “habrá muchos primeros originales, obras que aún no se han realizado en bronce, y cuya primera edición estará en Santa Cruz”. DIARIO DE AVISOS tuvo la oportunidad de hablar con Simier en las salas del Museo de Bellas Artes, del que quedó, como casi con todo Santa Cruz, realmente encantada.

¿Qué es lo que ha hecho que el Museo Rodin París se decante por Santa Cruz de Tenerife como sede del segundo espacio dedicado al escultor en Europa?

“Tenemos muchas cosa en común, entre ellas el amor a la escultura. Además, he descubierto que hay enlaces muy directos en la historia artística entre Santa Cruz y París, es como una continuidad en el tiempo de esa relación. Me sorprendió mucho cuando llegué la gran cantidad de esculturas, sobre todo en las Ramblas, de muy buena calidad, y por todas partes. Desde artistas locales, nacionales e internacionales, muchos de los cuales me sorprendió descubrir que tienen en su historia un pasado en Francia. Me encanta que el futuro emplazamiento del museo esté en uno de los extremos de ese recorrido lleno de esculturas, porque parece que está hecho expresamente para que este ahí, como comienzo o punto final del paseo por las esculturas de las Ramblas”.

¿Y qué puede aportar el Museo Rodin a Santa Cruz?

“Cuando Augusto Rodin, al final de su vida, pensó en cómo podía hacer para que su obra quedara para la posteridad, hizo dos cosas. La primera fue crear el museo de París y donar todas sus obras y sus derechos de autor para crear el espacio museístico, y la segunda fue dar el mandato al museo de continuar su obra y difundir de manera internacional lo más posible su obra. Y eso es lo que el Museo Rodin aporta allá donde va, la difusión de la obra de Rodin. Así, desde hace más de 100 años editamos nuevas obras con los moldes originales del artista en todo el mundo, como por ejemplo el Museo Rodin en Filadelfia, desde 1930”.

Esa es precisamente una de las singularidades del Museo Rodin, crear obras originales a través de moldes del artista. ¿Cómo es ese proceso?

“La magia de la escultura, al contrario que la pintura, es que a través de un molde original del artista se pueden hacer varias esculturas. La legislación francesa, en línea con la voluntad de Rodin, dice que 12 es el límite de obras que se pueden considerar como obras originales en esos moldes en bronce. Gracias a eso hay 12 Pensadores de Rodin en todo el mundo. La ley prohíbe que hay más de esos 12, por lo que, cuando llegas a 13 ya no se considera original. A partir de ese momento, utilizando siempre el molde original del artista, se pueden hacer en otro material, pero nunca en bronce, y esas otras obras se denominan reproducciones. No hay confusión ninguna entre unas y otras porque por ley establece que se ha de identificar si son reproducción o no”.

-¿Existe límite para las reproducciones?

“No. Pero en este caso lo que importa es la calidad de la obra, que tiene que ser extrema. Se trata de obras que siguen usando los moldes originales de Rodin, pero que no se realizan en bronce. En las reproducciones lo que manda es la calidad de los moldes, por eso la fundación es custodia de los mismos, y también hacemos trabajos científicos para su conservación y restauración su fuera necesario. Por ejemplo, el molde de El pensador, es muy viejo y muy frágil, por lo tanto, no se pueden hacer demasiadas reproducciones, aunque, y eso es un pequeño secreto, Santa Cruz sí que tendrá una de las pocas reproducciones que se pueden hacer en el molde El Pensador. En este caso, es una escultura que ya agotó los 12 originales, pero sí que podremos traer una reproducción a Santa Cruz”.

-Entonces, ¿ya se sabe qué esculturas estarán en el Museo Rodin Santa Cruz?

“Precisamente esta visita ha servido para concretar esos detalles. Por ejemplo, lo que se está planteando en el proyecto es que las reproducciones estén en el jardín, mientras que las originales están dentro del museo. Y dentro de las originales la propuesta es que Santa Cruz cuente con el último de la escultura El Beso, que quizá después de El pensador sea una de las más icónicas de Rodin. Así que Santa Cruz tendrá la número 12 de El Beso”.

¿Y de qué otras obras se está hablando?

“Hay muchas otras. Estamos en discusión de cuáles serán. Queremos que el Museo Rodin de Santa Cruz de Tenerife sea el mejor, el de mayor calidad, y lo más coherente posible en el diseño de su colección. Estamos proponiendo acompañar la colección que va a ir al museo de préstamos a largo plazo de obras de la colección original que no se puede copiar y que está París. Otra propuesta es que esas obras sean en mármol, en yeso, y entre ellas una de las que estamos proponiendo es la Puerta del infierno, que es la obra más compleja de Rodin, que tendríamos en yeso. Un original, de seis metros de alto, y siempre en modo préstamo. Estamos poniendo sobre la mesa también, de los originales nuestros, obras que nunca han sido reproducidas en bronce a través de los moldes. Son obras que Rodin hizo en yeso, y que, como nunca nadie se la encargó en bronce, no se han reproducido nunca en ese material. Como podemos hacerlo porque tenemos los moldes, lo que hemos propuesto es que Rodin Tenerife cuente con algunas obras inéditas, de forma que, en la colección de Santa Cruz habrá muchos inéditos en bronce que no habrá en ninguna otra parte del mundo, por decirlo de alguna manera, serán el número 1 de los 12 que se consideran originales. Creo que en Santa Cruz va a haber muchos números unos”.

También se habla de que se podrán compartir, por ejemplo, exposiciones temporales, de forma que los visitantes de París y Santa Cruz puedan encontrarse las mismas exposiciones…

“Desde luego. Contamos con que haya exposiciones en común, rotativas, entre los dos museos de París y Tenerife. Pero, por supuesto, el museo va a tener su propia política, vida y decisiones”.

-En ese sentido, el Museo Rodin se caracteriza por autofinaciarse no solo con las obras y las entradas, sino también a través de la cesión de espacios para actos varios… ¿La gestión del de Santa Cruz será similar?

“La idea, aún en discusión, es que los dos museos se comporten como socios cooperativos, dos miembros de una misma familia, que comparten sinergias, con un intercambio de buenas prácticas, pero cada uno con su propia autonomía”.

-Usted lleva al frente del Museo Rodin París desde mayo de 2021, ¿es el espacio de Tenerife uno de los retos más importantes a los que se va a enfrentar como directora del museo?

“¡Sí! (risas). No solo para mí, sino para todo el equipo. Estamos encantados con el proyecto. Los proyectos así son realmente encuentros entre los artistas, ciudades y equipos, y una cosa así no ocurre todos los días. Nos ha encantado visitar la isla, la ciudad, hemos descubierto cosas extraordinarias que no nos esperábamos, y tenemos muchas ganas de volver”.

-En esta visita ha podido ver los trazos del proyecto del arquitecto Fernando Menis. ¿Hay algo que le haya llamado especialmente la atención?

“El uso muy inteligente del espacio y la luz de un sitio que ya reúne las condiciones perfectas para la escultura. Reconozco que es algo que me sorprendió mucho. Y no dudo de que Fernando va a hacer algo maravilloso con la luz y con los espacios. Nos morimos de ganas de ver cómo plasma lo que ha hecho, por ejemplo, en el edificio de Presidencia, que hemos visitado, de ver cómo va a ser capaz de enlazar lo local con las esculturas de Rodin. La arquitectura y la escultura son lo mismo, sin la luz y las sombras no son nada”.

-Como experta en escultura, ¿qué opina de la calidad y distribución de obras en la calle que ha podido visitar?

“Es una colección extraordinaria. Todos los grandes nombres de la escultura están presentes, en lugares muy bien escogidos, de forma que la simbiosis entre la escultura y su ubicación es muy buena. Sin duda, lo que más me gusta es que están en lugares en los que todo el mundo puede disfrutarlas”.

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