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Paulino Martín: media vida coleccionando mapas históricos de Canarias

Paulino Martín guarda en su casa de La Laguna más de 300 cartografías de las Islas desde el siglo XVI a mediados del siglo XX, cuyo valor, según él, puede superar los 100.000 euros
Paulino Martín habla con pasión de su impresionante colección de mapas / SERGIO MÉNDEZ

Paulino Martín (Icod de los Vinos, 64 años) es uno de esos personajes que tiene un apego especial a lo antiguo, solo basta con estar en su casa de La Laguna para darse cuenta de ello. Para empezar, en el garaje dispone de dos vehículos clásicos de los años sesenta, auténticas joyas bien cuidadas. Ya en su piso, cualquier rincón respira historia, con transistores con un siglo de vida, viejas máquinas de coser, o réplicas de automóviles antiguos o réplicas de viejos veleros. Pero por encima de todo, Paulino es singular en una afición poco dada a la exhibición, entre otros motivos porque no dispone de espacio suficiente para exponer los más de 300 mapas históricos de las Islas Canarias que posee bien clasificados y a resguardo en una habitación con su deshumidificador correspondiente.


Precisamente ese hecho de no poder exponer tanta riqueza histórica es lo que ha llevado a Paulino Martín a ofrecer su colección, de manera gratuita, a las instituciones o administraciones que se comprometan a exponer estas obras, porque “para archivarlos -dice- se quedan en mi casa”. Sobre esta cuestión, el coleccionista, recuerda que “mi abogada solo pone tres condiciones: que los mapas sean expuestos, que serían cedidos y que en caso, vamos a poner un ejemplo, me de una diarrea, mi mujer y yo podamos disponer del 40% del valor de la colección”, que él mismo cifra en “más de 100.000 euros”.


Una posibilidad que se ha abierto, tras la reciente visita a la casa de Paulino Martín, del responsable del Archivo de La Laguna y una catedrática de Geografía e Historia de la ULL. “Se quedaron impactados de los mapas que tengo, que fueron viendo a uno durante casi tres ahora, tanto que llegaron a decir que había material por ellos desconocidos”, afirma con orgullo. Los visitantes le expusieron al coleccionista la posibilidad de adquirir la obra, sin que tuviera que perder la propiedad, con una condición similar al mecenazgo, para poder exponer una selección de la misma. Algo que, por cierto, hará el próximo día 25 de abril, San Marcos, en su pueblo natal, invitado por Antonio Fleitas, presidente del CIT icodense, para reabrir el Centro de Visitantes del Drago.


“Nieves y yo no tenemos hijos y lo que nos gustaría es que todos estos mapas, todos con sellos de autenticidad, pudieran quedar expuestos para que los escolares pudieran conocer su valor y parte de la historia de las Islas Canarias, es una pena que solo ustedes -en referencia a DIARIO DE AVISOS- y ahora los del Archivo de La Laguna, hayan sido las únicas personas fuera de la familia y las amistades que la han podido ver”, lamenta.


La colección de esos 300 mapas la comenzó Paulino Martín hace veinte años y no sabe exactamente los motivos. “Aquí uno en un anticuario, luego otro y después otro, hasta que ya me metí en subastas por Internet y a comprar en anticuarios de Holanda, Australia, Argentina o Estados Unidos”. No se atreve a decir cuál de sus mapas tiene más valor, aunque admite que ha llegado a pagar por alguno más de tres mil euros. El más antiguo que tiene esta fechado en 1552 y es obra de Sebastián Munster, “cuando las islas aparecían aún deformes, pero siempre recogiendo a los islotes de Lanzarote y Fuerteventura, algo que se fue perdiendo con el tiempo”. La colección de mapas, algunos de ellos pintados a mano, llega hasta mediados del siglo pasado, y entre sus autores destacan también los del naturalista y etnógrafo del siglo XVIII, Sabino Berthelot.


Todos esos mapas cuentan con las coordinadas e incluso catas para la entrada y salida de navíos, destacando los hechos por la Marina Francesa.


Ya jubilado, Paulino mantiene muy activa su pasión por la cartografía y ahora mismo está detrás de un mapa que cuelga en la librería del Congreso de los Estados Unidos en Washington: “Me lo ha ofrecido un anticuario; se trata de una carta del Océano Atlántico de 1700 de Johannes Loots del que solo se han puesto a la venta, desde 2011, cinco unidades”.

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