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La contienda de Inocencio, propietario lagunero, contra las eléctricas: “Recibí una factura de luz de 15.000 euros”

El dueño de un inmueble ubicado en el casco histórico de La Laguna quiere visibilizar el problema que le robó varias noches de descanso "por si alguien está sufriendo lo mismo"
El sinvivir de Inocencio tras meses de llamadas por una factura de luz disparatada. | Fran Pallero
El sinvivir de Inocencio tras meses de llamadas por una factura de luz disparatada. | Fran Pallero

La pesadilla de Inocencio Fernández comenzó hace casi un año, concretamente en junio de 2021, cuando su factura de luz correspondiente al consumo de mayo recogía la friolera de 15.021 euros. A pesar de que el precio del gas natural y los derechos de emisión de CO2 se encontraban en alza por aquel entonces, la guerra en Ucrania aún no había propiciado su mayor incremento. Y es que el pasado 8 de marzo el megavatio hora alcanzó los casi 545 euros en nuestro país. Sin embargo, el testimonio que nos ocupa apenas auguró que una guerra en Europa del Este encareciera la vida hasta tal punto. Su desdicha, al parecer, fue fruto de un error en el contador que arrebató al tinerfeño varias noches de descanso.

Junto a sus hermanos, es propietario de un inmueble de dos plantas, situado en el casco histórico de La Laguna, que abarca locales comerciales, oficinas y la popular cafetería Makika&Co en su patio interior. Por el suministro eléctrico de los establecimientos, Inocencio, que se encarga de su administración, abonaba una mensualidad de unos 700 euros, pero el importe se multiplicó por 20 con el consumo de mayo.

Fue entonces cuando el afectado emprendió una contienda de reclamaciones, solicitudes y llamadas para esclarecer el porqué del disparatado encarecimiento, ya que, desde un principio, la propia empresa española Iberdrola reconoció la “falta de lógica” en el cargo. “Si llego a consumir esa cantidad de megavatios, el contador y el edificio hubieran explotado”, declara a DIARIO DE AVISOS el dueño, quien admite que confió en que los responsables solventaran la incógnita cuando antes, “pero en agosto recibí otra factura”.

El sinvivir de Inocencio tras meses de llamadas por una factura de luz disparatada. | Fran Pallero
Inocencio es dueño de un inmueble con varios establecimientos situado en La Laguna. | Fran Pallero

“El 1 de septiembre de 2021 puse una reclamación formal a la compañía después de varias semanas pidiendo una solución”, asegura Inocencio, que acudía directamente a la oficina de atención al cliente para que alguien le explicara lo sucedido. “Los empleados tomaban nota de mis quejas”, pero Iberdrola siguió emitiendo los cargos hasta el mes de octubre sin previo aviso ni notificación al consumidor. Por ello, tres meses después decide trasladarse a Endesa, donde “tampoco recibo facturas”.

Tuvieron que pasar 6 meses hasta que Inocencio, concretamente el 10 de marzo, obtuviera una respuesta a su reclamación. La distribuidora de Endesa corrigió el susto de los más de 15.000 euros que mermaba la paciencia del afectado. No obstante, la inexistencia de justificantes pasó a ser su nuevo quebradero de cabeza: “Exigí de forma tajante a las eléctricas, que se reprochaban continuamente los hechos, que de una vez por todas tomaran cartas en el asunto”, explica el tinerfeño tras meses de preguntas sin respuestas.

La semana pasada, Inocencio recibió la llamada que llevaba casi un año esperando: alguien localizaba el error y proponía una solución. “Un técnico de Endesa Distribución, al que le estoy muy agradecido, incluso a nivel personal, me aclaró que el problema es que mi contador es antiguo y necesitan poner uno nuevo con telegestión”, afirma en alusión a la entrada en vigor de las tarifas por tramos.

El sinvivir de Inocencio tras meses de llamadas por una factura de luz disparatada. | Fran Pallero
El sinvivir de Inocencio tras meses de llamadas por una factura de luz disparatada. | Fran Pallero

El propietario del inmueble lagunero quiere visibilizar el problema que “seguramente estén sufriendo otras personas” para evitar que las compañías eléctricas se laven las manos ante este tipo de contratiempos: “Quiero hacer una crítica constructiva para que las empresas no dejen pasar tanto tiempo en atender las peticiones de los consumidores”. Reconoce que lo ha pasado mal y apenas puede imaginarse “que esto le suceda a personas con una pensión mínima”.

Al ser preguntado sobre una posible denuncia, manifiesta que estuvo a punto de presentarla, “pero si ya era tedioso contactar con la comercializadora responsable”, debido a las llamadas con contestadores automáticos interminables, “no sé qué hubiera ocurrido con una demanda de por medio”. Inocencio tuvo que esperar casi un año a que sus solicitudes, que por último eran más bien plegarias, fueran consideradas. Más de 300 días “durmiendo con el problema” por una gestión que poco tenía de competente. Ahora, cuenta su verdad con el ánimo de ayudar y “con toda la buena fe del mundo”.

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