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La bronquiolitis satura los dos grandes hospitales de Tenerife y aplaza cirugías no urgentes

Los pediatras de Primaria aseguran que las unidades de intensivos están al doble de su capacidad y las plantas de hospitalización completas, adaptándose espacios para ingresos
La bronquiolitis satura los dos grandes hospitales de Tenerife y aplaza cirugías no urgentes
Imagen de recurso de un bebé con su madre. Shutterstock

Ya lo advertían las principales asociaciones de pediatras a finales de verano. El virus respiratorio sincitial (VRS) mostraba una mayor incidencia en nuestro país, lo cual, sumado a los casos de gripe y COVID asociados al frío, daba señales de un futuro colapso en las urgencias pediátricas con el cambio de estación. Las peores predicciones se están cumpliendo. La situación ha llegado al punto de que, en algunas urgencias, se están atendiendo un 50% más de pacientes que antes de la pandemia. Entre las razones que explican el boom de casos, está la falta de circulación de este virus en los dos últimos años, por lo que hay una ausencia de inmunidad en los niños de menor edad.

La Asociación de Pediatría de Atención Primaria de Canarias (ApapCanarias) alertó ayer de que la “gran incidencia de infecciones respiratorias” en niños, en especial de bronquiolitis aguda, ha conllevado la consiguiente sobrecarga de los servicios pediátricos hospitalarios y en Centros de Salud.

ApapCanarias confirmó que este año se “ha adelantado la llegada de las bronquiolitis” al Archipiélago con un número de casos en la actualidad “muy elevado” y “sin haber llegado todavía al pico máximo de incidencia”, esperada con la llegada de semanas más frías.

Los dos grandes hospitales públicos de referencia Tenerife tienen las unidades de intensivos pediátricos al “doble de su capacidad real” y las plantas de hospitalización se encuentran “completas”, lo que está provocando el “aplazamiento” temporal de algunas “cirugías programadas no urgentes” de otras especialidades y la adaptación de espacios alternativos para poder ingresar a los niños que así lo requieren. Hay que separar a los niños: bronquiolitis con bronquiolitis, gripe con gripe, etc. para “evitar infecciones cruzadas”. Eso bloquea camas y altera procedimientos y la actividad programada.

Ingresan lactantes que padecen una bronquiolitis, los más habituales, así como pacientes con más edad ‘sanos’ a los que la enfermedad ha golpeado duro, e infantes con condiciones crónicas susceptibles de empeorar con la infección.

¿Qué es?

La bronquiolitis es una infección de los pulmones que se produce en los bebés y en los niños, con más presencia en los meses de invierno, producida habitualmente por un virus.

El principal efecto de esta infección es la inflamación de los bronquiolos, las vías aéreas del pulmón más pequeñas. Al mismo tiempo, la mucosidad se acumula en estos pequeños conductos e impide que el aire entre y salga con normalidad. En un principio, estas bronquiolitis pueden tener la apariencia de un simple catarro -con síntomas como congestión, tos o fiebre-, sin embargo, en los siguientes días puede ir complicándose y presentar efectos más graves.

Uno de los signos que alerta en mayor medida a los sanitarios es si el niño afectado por este virus presenta sibilancias al respirar. Esto es, una dificultad para respirar acompañada por una especie de sonido de un silbido. En estos casos, es necesario que los menores afectados sean atendidos por un experto, pero también pueden observarse otros signos como respiraciones muy rápidas y superficiales, dificultosas, que el niño se encuentre aletargado o se niegue a beber suficiente agua.

En los peores casos, los niños pueden presentar cianosis; es decir, que la piel y, sobre todo, los labios y las uñas adquieran un tono azulado. Además, pueden sufrir una insuficiencia respiratoria, deshidratación y apneas. El mayor riesgo para ellos se encuentra por debajo de los dos años y es especialmente alto en los menores de tres meses. De todas formas, la exposición al humo del tabaco o afecciones del corazón a los pulmones aumenta el riesgo de ingreso.

Un estudio estimaba que 101.400 menores de seis años murieron en 2019 por VRS, una de cada 50 muertes. En bebés supone uno de cada 28. Calculaba 33 millones de infecciones respiratorias causadas por este agente, que provocaban 3,6 millones de ingresos.

La mayoría de las muertes suceden en países de ingresos medios y bajos, si bien en España genera 20.000 visitas pediátricas de urgencia, 14.000 hospitalizaciones y 250 fallecimientos.

Prevención

Por ello, la Asociación de Pediatría de Atención Primaria destaca la importancia de transmitir a las familias las medidas de prevención de contagio de virus respiratorios, como el lavado de manos frecuente o la ventilación de las estancias.

Asimismo, recomienda el uso de mascarillas cuando se presenten síntomas en convivientes de niños vulnerables como son los menores de tres meses, los cuales presentan alto riesgo de hospitalización; evitar la exposición de los lactantes a personas con procesos catarrales, limitar la exposición de los niños al tabaco y la vacunación de la gripe en pequeños.

Esta vacunación está financiada para grupos de riesgo y recomendada, aunque no financiada en todos los menores, desde los seis meses hasta los cinco años, así como en convivientes de lactantes menores de 6 meses.

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