cultura

Pedro García Cabrera ante el mar de la existencia

Juan José ‘Cuco’ Afonso dirige ‘Un día habrá una isla’, el poema escénico de QY Bazo dedicado al escritor canario que se estrena el 4 de marzo en Santa Cruz de Tenerife, en el Teatro Guimerá
Cartel del espectáculo. / Gara Pérez

“No es una biografía secuenciada. Tampoco un espectáculo donde los intérpretes recitan poesías sobre el escenario. No, eso no es lo que pretendemos. Esta obra quiere simbolizar, más bien, un sueño poético en el que Pedro García Cabrera recorre su propia vida”. Juan José Cuco Afonso, el director teatral nacido en La Guancha, esboza en esos términos el camino por el que desean conducir Un día habrá una isla, el texto teatral, el poema escénico, de QY Bazo [los dramaturgos portuenses Quique y Yeray Bazo] en torno a la figura del poeta canario Pedro García Cabrera (Vallehermoso, La Gomera, 1905-Santa Cruz de Tenerife, 1981).

EL PROCESO

Producida por Cauproges, la empresa cultural que dirige Carlos Prieto, Un día habrá una isla apenas acaba de comenzar ese proceso por el que las palabras escritas se van materializando en sonidos, en imágenes, en sujetos que desarrollan acciones sobre las tablas de un teatro. Dentro de cuatro días comenzarán los ensayos, tras llevarse a cabo una serie de audiciones de las que ha salido el elenco de actrices y actores: Norberto Trujillo, Bárbara Espejo, Elisa Cano, María Salazar y Niria Ró.

El final de ese camino -o, visto de otra manera, el principio- ya tiene fecha: el 4 de marzo, día en el que está previsto el estreno de la obra en el Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife.

Juan José ‘Cuco’ Afonso dirige ‘Un día habrá una isla’. / DA

Un día habrá una isla -expone Cuco Afonso- es un homenaje a un poeta enorme, aunque quizás estos no sean los tiempos más propicios para hablar de poesía”. “Pedro García Cabrera puede muy bien ser un símbolo de bondad, de humildad y también de entereza, ya que tuvo que afrontar muchos momentos difíciles en su vida”. Y aquí el director de escena tinerfeño menciona La esperanza me mantiene, título del poemario de 1959, que posee como punto de partida la célebre copla que el poeta escuchaba recitar a su familia: A la mar fui por naranjas / cosa que la mar no tiene. / Metí la mano en el agua: / la esperanza me mantiene.

“Durante mucho tiempo, todo a su alrededor era un desastre y, en medio de esas circunstancias, entre esa soledad obligada, él supo mantener la esperanza, la fe en su talento, en su escritura, en ese mundo literario en el que se refugió”, apunta Juan José Afonso, quien indica que la represión franquista, durante y tras la Guerra Civil, hizo que el poeta perdiese a muchas de sus amistades, las de la niñez y las intelectuales, “fusilados unos, tirados al mar otros”. “Él escapó de puro milagro -agrega el director de Un día habrá una isla– y esa fortaleza interior creo que contribuyó a hacer de él un artista tan grande, un creador que, si hubiera nacido y vivido en otro sitio, quizás hoy tendría una repercusión mucho mayor de la que posee, porque su obra, sin duda, lo merece”.

QUIQUE Y YERAY BAZO

Cuco Afonso pone de relieve la labor dramatúrgica desarrollada por QY Bazo, un tándem creativo con el que ya ha trabajado en otras ocasiones. “Son dos autores formados en el Nuevo Teatro Fronterizo, con José Sanchis Sinisterra, con Juan Mayorga, con muchos de los mejores dramaturgos contemporáneos, que en esta ocasión han sabido profundizar en la poética de Pedro García Cabrera hasta lograr un poema escénico que nos brinda muchos recursos. Confío en que ahora, cuando lo levantemos de la hoja, muestre toda esa vida que tiene en su interior, que siempre es lo más difícil”, afirma.

En la obra, que toma su título, Un día habrá una isla, de un poema perteneciente a Las islas en que vivo, Pedro García Cabrera se halla ante el mar y recuerda muchos de los episodios más relevantes de su trayectoria vital. Algunos de sus amigos “vuelven del fondo del océano para reencontrarse con él y conversar”. Del mismo modo, detalla Juan José Afonso, recorrerán la escena personalidades tan significativas para el poeta como su propia esposa o Domingo Pérez Minik, “quien en buena medida contribuyó a superar el ostracismo al que estaba sometido el poeta”.

EL POETA RECITA SUS VERSOS EN LA GUANCHA, EN UN DÍA DE LLUVIA

Juan José Afonso recuerda el día lluvioso, a finales de los años 70, en el que tuvo la oportunidad de oír a Pedro García Cabrera recitar sus poemas. “Siendo muy joven, yo organizaba actos culturales en La Guancha y lo invité a una jornada”, recuerda el director escénico. “Justo mientras estaba ayudando a montar el escenario, aparecieron él y su esposa. Estuvimos toda la tarde hablando y después tuve el enorme placer de escuchar su poesía de su propia voz”. “A partir de ahí, siempre había querido tener algo que ver con la figura de Pedro García Cabrera, y ahora ha caído en mis manos esta gran oportunidad”, recalca.

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