santa cruz de tenerife

Los Reyes Magos de Oriente desatan la ilusión de pequeños y mayores

El Heliodoro rebosó ayer más emociones que gente en un espectáculo musical que tuvo su gran apoteosis cuando el helicóptero real sobrevoló el recinto capitalino con Melchor, Gaspar y Baltasar
Los Reyes Magos portan la llave mágica que abre todas las casas de la ciudad. Sergio Méndez

Minutos antes de las seis de la tarde de ayer el sonido de las hélices del helicóptero anunciaba la llegada de los Reyes Magos al estadio Heliodoro Rodríguez López de la capital. Un recinto lleno de emociones, pero no de gente (a pesar de las 18.000 entradas vendidas), que estalló en júbilo cuando la aeronave que transportaba a Sus Majestades desde Oriente realizó su primer sobrevuelo sobre el recinto deportivo.

En ese momento, los gritos de emoción y los nervios contenidos de los más pequeños ensordecieron al hasta entonces pésimo sonido del espectáculo infantil que acompañó durante una hora a los niños y niñas tinerfeños, que esperaban ansiosos la llegada de Gaspar, Melchor y Baltasar. Una ceremonia de bienvenida, titulada Dulce Espera, que fue puesta en escena por la compañía Komba Producciones y que, gracias a los populares villancicos que coreó el público, logró salvar la mala calidad de la megafonía.

Con un elenco compuesto por más de 700 bailarines y figurantes que cubrieron todo el césped del estadio, el show audiovisual compuesto por los grupos coreográficos Crew of Dreams, Loli Pérez, Latin Salsa, Tenerife Dance Proyect, ONYS, Ballet Dance, Funkiguachi, Crazy Dancer, Ibaute y Moana, acompañó a los pequeños entre canciones navideñas y las gracias del personaje Sacarino que recreaba el mundo de las golosinas. Pinceladas de dulzura que se animaban con la llamada al unísono desde las gradas a sus Majestades de Oriente.

Las gradas del Heliodoro retumbaban con los gritos de “Melchor, Gaspar, Baltasar” y, tan fuerte era el vocerío, que el helicóptero real surcó el cielo santracrucero casi diez minutos antes de la hora prevista. Un primer sobrevuelo sobre el estadio que anunciaba la proximidad de Sus Majestades y que hizo vibrar al recinto de ilusión.

Tras el segundo vuelo sobre un cielo que amenazaba lluvia, las luces del estadio comenzaron a parpaderar y, entonces, se hizo la magia. Las puertas se abrieron de par en par y por ellas aparecieron, a bordo de coches descapotables, los Reyes Magos con sus respectivos séquitos de pajes y embajadores, a quienes ya esperaban en el centro del campo el alcalde, José Manuel Bermúdez, y el concejal de Fiestas, Javier Caraballero, para entregarles la llave mágica que abre todas las casas de la ciudad.

Tras los saludos oficiales, el rey Baltasar se apoderó del micrófono para agradecer el recibimiento y el cariño recibido por los pequeños y ahí, de nuevo, la emoción se apoderó tanto de los niños y niñas como de sus familias.

Sus Majestades afirmaron que iban a hacer un sobreesfuerzo por llegar a todas las casas para dejar sus regalos, porque habían llegado a la Isla para repartir amor y felicidad entre los más pequeños.

A continuación, los Reyes, acompañados de sus pajes, dieron la vuelta al campo para saludar y recoger las cartas de los niños con sus últimos deseos. Pequeños sobres que rozaban el cielo agarrados por las ilusionantes manos de sus pequeños fans.

Tras hablar con ellos y recordarles que fueran buenos, Gaspar, Melchor y Baltasar abandonaron el Heliodoro para ir en busca de sus camellos. Daba comienzo la Cabalgata.

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