la laguna

60 años del incendio de la iglesia de San Agustín

El 2 de junio de 1964 el fuego arrasó el interior del templo, quedando solo en pie sus muros y arcos de las columnas, que se erigen hoy como testimonio en el casco lagunero
Vista del incendio de la iglesia de San Agustín, el 2 de junio de 1964. | Foto: Agustín Guerra

Las ruinas de la iglesia de San Agustín, en pleno centro de La Laguna, se erigen hoy como testimonio de aquel devastador incendio que arrasó su interior hace ya 60 años, el 2 de junio de 1964, dejando solo en pie sus muros y arcos de las columnas. Una iglesia que era muy querida por los laguneros y con un importante valor histórico y patrimonial, albergando relevantes obras religiosas que parte se perdieron en el fuego que se originó a primera hora de la tarde.

Sobre sus causas, una de las teorías apunta a un cortocircuito en el coro de la iglesia, pero otra posible señala a unas obras de restauración que se estaban realizando, con un soplete, en un retablo. “No hay ninguna oficial de momento, nadie confirmó nada”, afirma el cronista oficial de La Laguna, Eliseo Izquierdo. El fuego se extendió rápidamente por todo el edificio por las telas y maderas del techo que había en el templo, en un tiempo en el que no había alarmas ni sistema contra incendios.

“Aquello fue una hecatombe pero pudo haber sido una desgracia mayor si una serie de factores no se hubiesen conjugado en aquel entonces para detener el incendio. Al principio, no se supo actuar debidamente para controlar el fuego, hubo mucha confusión, miedo, precipitación… en el primer momento no hubo nadie con tino capaz de organizar las labores de desalojo de la iglesia. Y se cometió otra imprudencia enorme, se abrieron las puertas, con lo que se establecieron una serie de corrientes que lo que hacían era avivar las llamas”, rememora Eliseo Izquierdo. “Luego se pudo controlar con la ayuda de una enorme cantidad de vecinos que colaboraron en apagar las llamas y, sobre todo, por la intervención de la Unidad de Incendios de Cepsa, que fue la que actuó, porque los medios de extinción que había en aquel momento, hace 60 años, eran pobrísimos y prácticamente ineficaces”, añade.

El incendio obligó al desalojo de los enfermos del Hospital de Nuestra Señora de los Dolores y a los alumnos del Instituto Canarias Cabrera Pinto, en el antiguo convento de San Agustín. “Toda aquella manzana hubiese podido arder, porque el antiguo convento, que es una joya arquitectónica, hubiese sido devorado totalmente si no se hubiese sabido frenar a tiempo, a lo que ayudó también la falta de viento que había, y se evitó una tragedia que hubiese tenido repercusiones enormes”, apunta Eliseo Izquierdo.

“Aquella fue una tarde trágica, La Laguna entera se conmovió y allí acudió todo el mundo y fueron enormes los ofrecimientos de ayuda para reconstruir el templo, porque San Agustín era una de las iglesias más populares de La Laguna y era muy conocida su misa de 12.00 de los domingos, a donde iba todo el mundo porque estaba en pleno corazón de La Laguna”, rememora.

Asimismo, señala que para mucha gente de su generación tenía una significación especial porque “como la capilla que tenía el colegio de los Hermanos de La Salle era muy pequeñita, íbamos a la misa de 10.00 a San Agustín, y eso nos familiarizó con aquella iglesia, que para nosotros era la nuestra, la de toda la vida”. Además, el Nazareno era el patrón del centro escolar y “los miércoles santos todos los niños del colegio íbamos a la procesión de la Semana Santa acompañando la imagen”, recuerda.

Eliseo Izquierdo destaca que San Agustín era una iglesia “luminosa y hermosa, de las iglesias tradicionales canarias, con artesonado de madera, era la de mayor amplitud. Era una iglesia muy bella y cómoda. Tenía, además, un suelo de madera en la nave central, lo que la hacía especialmente confortable”.

El templo contenía importantes obras eclesiásticas, de las que muchas se perdieron, como las imágenes del Ecce Homo (Señor de la Cañita), la del Cristo de Burgos o la virgen de la Cinta, que era la imagen central del tríptico de Antonio María Magallano, salvándose las de San Agustín y Santa Mónica que, sin embargo, se destruyeron en el incendio del Obispado del año 2006. Pero lograron salvarse la Virgen de la Soledad y el Jesús Nazareno, que aún se conservan hoy en día aunque tuvieron que ser restauradas, así como alguna tumba que aún puede observarse en el suelo original de la iglesia, perdiéndose sin embargo otras como la de Jorge Grimón, la más antigua que había allí, la del historiador Juan Núñez de la Peña y los restos de San Fortunato.

El convento y la antigua iglesia de San Agustín forman el primer conjunto arquitectónico que poseyó la orden de San Agustín en Tenerife, en el siglo XVI, sufriendo diversas reformas en siglos posteriores y decidiéndose en el siglo XVIII derribar la iglesia y volverla a edificar, terminándose hacia 1784, según datos de la Fundación Cicop.

Una de las fotografías más icónicas de aquel incendio, y más repetidas en la actualidad, la realizó Agustín Guerra, quien en aquella época regentaba un estudio de fotografía, Fotos Guerra, en el número 29 de la calle Bencomo, que abre este reportaje y en la que se puede ver, en blanco y negro, un gran humareda desde el techo de la iglesia.

Historia

“Mi padre estaba en el estudio de fotografía y a su lado se había construido un edificio hacía muy poco tiempo y tenía un amigo que había comprado un piso allí y le dijo de subir a la azotea para sacar una fotografía del incendio, y mi padre cargó la máquina y subió corriendo y tuvo la gran suerte de hacer esa serie de fotografías, que son realmente espectaculares”, relata Gerardo Guerra, su hijo, quien guarda su archivo fotográfico.

De ese fatídico día, él recuerda que “estaba haciendo el servicio militar en Los Rodeos, en el Grupo Independiente de Artillería Antiaérea Número dos. Avisaron al grupo de que había un incendio en la iglesia de San Agustín, y nos metieron en camiones y nos trajeron para apagarlo, pero se tardó tanto en organizar en Los Rodeos y llegar que cuando nosotros llegamos prácticamente todo había finalizado. El ejército prácticamente no hizo nada, solo ayudar un poco a sacar enseres y esas cosas”, rememora.

Tal y como apuntaba ya el cronista, Gerardo Guerra recuerda que “la iglesia de San Agustín era una de las más veneradas de La Laguna, los niños hicieron la comunión allí, yo estaba en el coro de La Salle y todos los domingos íbamos a la misa de San Agustín. Era una iglesia entrañable y familiar, y además calentita, porque el piso era de madera y no había ninguna iglesia en La Laguna que lo tuviera, con lo que en los días fríos era muy acogedora”.

“Fue un mazazo para la ciudadanía porque era una joya que todos apreciábamos, y se vino abajo en cuestión de minutos, queda una gran pena, y nadie se ha preocupado por ese patrimonio”, lamenta.

Consolidación de las ruinas

La iglesia jamás se llegó a reconstruir. El obispo de aquel entonces, Franco Cascón, decidió destinar los fondos recaudados a la construcción del Seminario Diocesano. Pasarían los años y, a pesar de la presencia imponente de sus ruinas en pleno corazón de La Laguna, su rehabilitación quedaría en el olvido, manteniéndose el recinto cerrado por seguridad. Hasta que en 2005 el Ayuntamiento convocó un concurso internacional de ideas para la rehabilitación del espacio, aunque el proyecto no se retomaría hasta 2016, adjudicándose al estudio ganador de aquel concurso la modificación del proyecto de consolidación de las ruinas y acondicionamiento del espacio, para adecuarlo a la normativa que permitiera el acceso de personas al interior, pero la ejecución de los trabajos no llegó a materializarse hasta el año 2022.

Sin embargo, la subida de precios generalizada en el sector de la construcción, y la necesidad de realizar una serie de modificaciones y adaptaciones a la normativa vigente, fueron provocando una ralentización de los trabajos, que se detuvieron en 2023 a la espera de la aprobación del modificado de la obra, que ya cuenta con los informes favorables del Cabildo y la Gerencia de Urbanismo de La Laguna.

Con estos informes, el área de Obras aprueba el proyecto e inicia los trámites para poder realizar la invitación a la contrata que estaba ejecutando los trabajos, que es el punto en el que se encuentra ahora mismo el procedimiento, según explicaron fuentes municipales. El nuevo presupuesto de ejecución de las obras es de 1.148. 588 euros, IGIC incluido.

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