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Montañera de ‘ida y vuelta’

'Fefi' llevó la bandera de Afes al campo base del Everest. DA
'Fefi' llevó la bandera de Afes al campo base del Everest. DA

Ida y Vuelta es un proyecto de la ONG Afes Salud Mental en el que los usuarios y usuarias elaboran productos artesanales como parte de su proceso de recuperación. En ese viaje, como lo denominan, además de diseñar objetos bonitos, viven y comparten experiencias que son imposibles de representar.

A Josefa Hernández le sucede algo similar. Subir y bajar una montaña es algo más que una afición y el reto que se propone cumplir. Es difícil explicar con palabras lo que siente cuando llega a la cima. En ese momento se le viene encima todo el esfuerzo que ha tenido que realizar, el dolor físico que padeció y el malestar provocado por un frío muy intenso que en ocasiones le congela las manos y los pies. “Es como como un descargue de energía brutal de decir ‘ya estoy aquí, lo conseguí’. Te brotan las lágrimas de la emoción, se te ponen los pelos de punta, y solo te apetece abrazar a la gente que tienes alrededor. Te pasa por la cabeza como un flash, todo lo que has tenido que prepararte y los sacrificios que te ha supuesto, y te acuerdas de la familia y de las personas que ya no están, es un cúmulo de sensaciones que explotan”, confiesa.

‘Fefi’, como la conocen las personas más cercanas, considera que las montañas no solo hay que subirlas sino también bajarlas. El descenso para ella siempre es más difícil “porque ya vas con una percepción totalmente distinta y con la satisfacción de haber llegado arriba, con lo cual, sin darte cuenta, tu cuerpo y tu mente se relajan y debe ser todo lo contrario”. De hecho, la mayoría de los accidentes trágicos en montaña suceden en los descensos.
Pensó que todo su esfuerzo como montañera y su satisfacción personal podían servir para visibilizar la labor “increíble” que realiza AFES Salud Mental y decidió llamar a su proyecto ‘Montañas de ida y vuelta’.

Esta villera de 59 años, que trabaja como arquitecta técnica en el Ayuntamiento de La Laguna, lleva tres años colocando la bandera dela ONG en cada montaña que sube para visibilizar su labor y crear conciencia. En breve lo volverá a hacer en su nueva expedición al Himalaya, en la que intentará abordar un doble reto, los 6.091 metros del Pisang Peak, y luego al Himlung Himal, una montaña de 7.126 metros que se encuentra entre la frontera de China y Nepal. Lo intentará junto a Antonio, su pareja, también montañero, en un plazo estimado de 37 días, en un viaje que inician el sábado y al que suman un reto solidario a iniciativa propia: llevar 22 kilos de material escolar que recogieron entre familiares y amigos más cercanos a una escuela de Nepal. “Esperemos que salga bien que se pueda ampliar en el futuro”, subraya.

Esta vecina de La Perdoma puede presumir de haber subido montañas de los cinco continentes. Sus inicios fueron en el Teide, lugar que se ha convertido en su campo de entrenamiento y al que intensifica sus visitas cuando tiene un objetivo en mente. Allí comenzó su pasión por la “alta montaña” que inició en el 2005 en América, en la Cordillera de Los Alpes.

Hasta ahora la suerte le ha sonreído y todas las que se ha propuesto las ha conseguido subir excepto una que se quedó en intento: la montaña Sajama, en Bolivia, a 5700 metros.

Fue en 2012. Cuando llegó al campo alto, la noche previa al ataque a cumbre, estaba dentro del saco, le molestaba una rodilla desde el día anterior y no tenía buenas sensaciones. Lo pensó fríamente y aunque el corazón la empujaba a subir, su cabeza le decía que no era el momento y no lo hizo. “Es importante saber cuáles son tus limitaciones y tener claro que la vida siempre es lo más importante”, sostiene.

Fefi es la única mujer en Canarias que ha subido más de siete mil metros y si ahora llega a cumbre, sería la segunda vez que lo consigue, haciendo historia en el montañismo femenino del Archipiélago.