El Ayuntamiento de La Orotava, a través de la concejalía de Participación Ciudadana y Patrimonio cultural que dirige Delia Escobar, continúa con el proyecto Valor-es, una iniciativa de participación comunitaria que pone en el centro a las personas y busca reconocer y visibilizar a vecinos y vecinas que, desde el anonimato y la cercanía, realizan una importante aportación a sus barrios y al municipio desde la perspectiva de los valores humanos y patrimoniales.
Tras la buena acogida de la primera edición, desarrollada en 2025 en Aguamansa, La Perdoma, Pinolere y Camino de Chasna, el proyecto afronta ahora una segunda fase que amplía su ámbito de actuación a La Luz-Las Candias, La Florida, La Piedad y Benijos. Durante los meses de marzo a agosto se han desarrollado diferentes procesos participativos con los grupos y colectivos de estos barrios, generando espacios de encuentro, diálogo y reflexión en torno a los valores humanos y patrimoniales que atesoran sus vecinos.
El alcalde de La Orotava, Francisco Linares García, incide en que Valor-es es una herramienta de participación ciudadana basada en el diálogo y en el reconocimiento de los diferentes valores humanos que tenemos en el municipio.
“Queremos visibilizar y homenajear a esas personas que, desde sus barrios, aportan tanto por el mismo haciendo trabajos significativos, conservar nuestra identidad y mantener viva nuestra historia”, apostilla. En esta línea, asegura que “muchas veces la labor que realizan nuestros vecinos y vecinas no tiene la visibilidad que merece, y este proyecto permite ponerles nombre y rostro, reconocer su contribución y dejar constancia de ella para que las futuras generaciones puedan conocer y valorar ese patrimonio humano que forma parte de La Orotava”.
La edil Delia Escobar detalla que el proyecto Valor-es se plantea como un proceso abierto de participación ciudadana en el que son los propios vecinos y colectivos de cada zona quienes identifican a aquellas personas o grupos que representan los valores de su comunidad.
La primera experiencia permitió comprobar la riqueza del patrimonio inmaterial presente en los barrios y el papel fundamental que desempeñan las personas, asociaciones y colectivos como transmisores de conocimientos, tradiciones y experiencias que forman parte de la identidad local.
Las mesas de trabajo desarrolladas el pasado año en Aguamansa, La Perdoma, Pinolere y Camino de Chasna permitieron generar espacios de diálogo comunitario en los que las personas participantes compartieron vivencias, conocimientos y diferentes formas de entender y relacionarse con su entorno. El proceso culminó con la selección de vecinos y vecinas cuyos testimonios, historias e imágenes formaron parte de una exposición que se mostró tanto en la plaza de la Constitución como en los propios barrios protagonistas.
“Ahora, la continuidad del proyecto responde precisamente a la necesidad de ampliar esta experiencia y ofrecer a otros núcleos urbanos del municipio para identificar, reflexionar y poner en valor sus propios referentes sociales y culturales”, apuntó Delia Escobar.





