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El CD Tenerife supo sufrir para sacar adelante un partido vital (1-0)

Los blanquiazules saben sufrir en la segunda mitad para llevarse los tres puntos

Había que ganar y se ganó. El CD Tenerife sumó frente al CD Mirandés la segunda victoria de la temporada, ambas logradas en el Heliodoro. Lo hizo como solo pueden hacerlo los equipos que tienen el agua al cuello. Sin brillantez y sin capacidad para generar fútbol, pero picando piedras y sufriendo para hacer bueno el solitario tanto de Rubén Alves, que en la primera parte adelantó a los suyos. A patir de ahí, con el mono de trabajo puestos, los de Pepe Mel concedieron poco para lograr aliviar, aunque sea un poco, la aún delicada situación clasificatoria que atraviesan los blanquiazules.


En la alineación titular, el técnico blanquiazul volvió a optar por la defensa de cinco.El trío en el eje de la zaga estuvo formado por Gayà, Rubén Alves y León, actuando Mellot y Medrano por los carriles.


Tras un inicio en el que los visitantes ocuparon mejor los espacios y se acercaron con algo de peligro a la meta de Salvi, el CD Tenerife despertó con un robo de balón de Gallego del que se benefició Luismi. El ‘11’ blanquiazul galopó y acabó siendo cerrado por un defensa del cuadro burgalés. Acto seguido Diarra se fue por la derecha para acabar poniendo un centro a Gallego, que remató algo forzado y por encima de la meta defendida por Raúl Fernández.
Fue un fogonazo que se quedó en eso, nada más. El Mirandés siguió a lo suyo, es decir controlando el esférico y merodeando el área de un Carrasco que, sin embargo, apenas tenía trabajo.


La posesión a partir del minuto 20 se fue equilibrando y el Tenerife fue creciendo poco a poco, hasta acabar el primer acto con 47% para los locales y un 52 para los visitantes.
Pero no fue esa la única mejoría experimentada por los de Pepe Mel. También consiguieron lo más complicado, adelantarse en el marcador. En el minuto 28, el laboratorio local funcionó. Luismi ejecutó un pase al segundo palo, donde de cabeza Diarra se la dejo con la cabeza picada a un Rubén Alves que no desaprovechó el regalo. El defensa central, con la espinilla, marcó el 1-0 y mostró en su celebración una camiseta en la que se podía leer “Fuerza Valencia”.


Ese gol le permitió a los de Pepe Mel marcharse a la caseta con ventaja en el marcador frente a un pobre Mirandés que apenas inquietó.

Mucho trabajo y más sacrificio
La segunda parte arrancó sin cambios y con un Tenerife con bajas revoluciones. El Mirandés asumió el mando e inquietó al meta Carrasco con un disparo de Panichelli en el 69. Obligó a la estirada al meta local.


Mel reaccionó rápido e hizo un doble cambio. Entraron al campo Yanis, por un Enric sumamente agotado, y Teto, por Aarón.


Muy pronto se notó en el campo la labor de Teto, quien regresaba de un largo período de lesión. El canterano aportó mucho desahogo y salida del balón.


En el 74, Luismi probó al meta visitante con un tiro que atrapó el meta rival.


En el 78, Rubén Alves, autor del gol que se mantenía en el marcador, tuvo que pedir el cambio y entró en su puesto otro producto de la factoría de Geneto: Adri Pérez.


El paso del tiempo y los cambios enfriaron el partido, algo que vino bien al Tenerife, el equipo que iba por delante y el que más necesitaba la victoria.


Además, el encuentro sufrió en el minuto 84 una interrupción inesperada por culpa de la lesión del colegiado, Ávalos Barrera, que no pudo seguir dirigiendo la contienda. Lo sustituyó el cuarto árbitro, García Riesgo. Más de cuatro minutos estuvo el juego parado.


Tras la reanudación, el encuentro se volcó sobre la portería de Salvi Carrasco.


Mel agoto cambios en el minuto 94. Entraron al terreno de juego David Rodríguez y Maikel Mesa, mientras que abandonaron el campo, también muy cansados, Fer Medrano y Luismi Cruz.


El acoso del Mirandés se tradujo, más bien, en su intensidad, como demuestra la roja directa a Dadie en el 96. El jugador jabato entró con dureza al tobillo de Maikel Mesa, que pudo haberle hecho mucho daño. García Riesgo le mostró la tarjeta roja directa y el Mirandés se quedó con uno menos en los últimos minutos.


Antes del pitido final, el Mirandés metió el miedo en el cuerpo con un remate de cabeza que sacó León bajo palos. Tras esa jugada y tras diez minutos de prolongación, el colegiado pitó el final de un partido que permitió que el Heliodoro disfrutara de la segunda victoria de la temporada que sirve para acercarse así un poquito más a la zona de permanencia.


El Tenerife que ganó sin brillo, pero ganó. La situación, ahora, es menos crítica.