Un estratovolcán es un tipo de volcán caracterizado por su forma cónica y elevada, formada a lo largo de miles o millones de años por la acumulación de sucesivas capas de lava solidificada, ceniza y otros materiales volcánicos. Estos volcanes, como el Teide, también conocidos como volcanes compuestos, se distinguen por su actividad explosiva y efusiva, que puede generar erupciones de gran magnitud y peligrosidad.
El Teide, ubicado en la isla de Tenerife, es un claro ejemplo de estratovolcán. Con sus 3.715 metros sobre el nivel del mar y más de 7.000 metros desde su base submarina, es el pico más alto de España y uno de los mayores volcanes de origen basáltico del mundo. Este gigante forma parte del Parque Nacional del Teide, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
La estructura del Teide refleja las características típicas de un estratovolcán: una forma cónica bien definida y capas alternas de materiales volcánicos que se han acumulado a lo largo de numerosas erupciones. Su origen se remonta a una compleja historia geológica que incluye el colapso de una gran caldera y el crecimiento posterior de su cono central. Además, sigue siendo un volcán activo, aunque su última erupción registrada ocurrió en 1909, en el flanco noroeste del Pico Viejo.
Los estratovolcanes como el Teide no solo destacan por su majestuosidad paisajística, sino también por su importancia científica, cultural y turística, convirtiéndose en emblemas de las regiones que los albergan.
El Telica, un estratovolcán, como el Teide, con actividad reciente
El volcán Telica, ubicado en el departamento de León, Nicaragua, ha intensificado su actividad eruptiva en las últimas semanas. Según informes del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER), el coloso ha registrado múltiples explosiones y exhalaciones de gases, vapor y cenizas. Desde el 8 de enero de 2025, se ha observado un incremento en el tremor volcánico, alcanzando su punto álgido el 12 de enero con microsismicidad continua que culminó en varias explosiones el 14 de enero.
Las explosiones más recientes ocurrieron el 14 de enero, elevando columnas de gases y cenizas hasta 150 metros sobre el cráter, dispersándose hacia el noreste y suroeste. En total, se contabilizaron 91 exhalaciones en un corto período.
Expertos del Observatorio de Fenómenos Naturales (OFENA) atribuyen esta actividad a la liberación de energía y al despeje de los conductos internos del volcán, posiblemente obstruidos por derrumbes causados por lluvias recientes. Agustín Moreira, especialista de OFENA, explicó que estos procesos son normales en volcanes activos como el Telica y que, una vez despejados sus conductos, la actividad debería disminuir en los próximos días.
Aunque los retumbos y temblores han sido perceptibles en la ciudad de León y comunidades cercanas, las autoridades aseguran que, por el momento, no representan una amenaza significativa para la población. Sin embargo, el INETER ha recomendado evitar ascensos al cráter del volcán, ya que podrían ocurrir explosiones similares de manera súbita en las próximas horas o días.
El Telica, con una altitud de 1,061 metros sobre el nivel del mar, es uno de los volcanes más activos de Nicaragua. Su última erupción significativa se registró el 21 de junio de 2018.





