Por Nayra Villanueva. | Ir hasta Los Realejos entre semana y por la noche sólo puede significar una cosa para los que cubren el Carnaval: ensayo murguero. Y es así cómo los Irónicos nos abren la puerta de su casa porque, sin duda, esta murga está en #modoirÓNico más que nunca. A una semana de arrancar el concurso de murgas adultas de Santa Cruz, que viven por segunda vez, tras el gran éxito de 2024 con un pase directo a la final y un accésit de interpretación, los nervios se sienten en este espacio que, poco a poco, se llena de caras ilusionadas y, también, cansadas tras meses de ensayo.
Arrancan grabando contenido para redes sociales, porque no es noticia que las murgas se han convertido en verdaderos influencers del Carnaval. Así calientan motores para, después, regalarnos uno de sus temas para la final. Suenan exquisitos, aunque para Samuel Fumero, director musical y al que muchos conocen por la huella que dejó en Mamelucos, nunca es suficiente. Quizás por eso de que Irónicos fue la murga que fundó y le llega muy adentro. Llegan con un tema escrito por Borja Díaz, quien nos regala unos minutos para una pequeña entrevista, en la que pone las expectativas altas.
Díaz nos cuenta, mientras suenan de fondo platillos y bombos, las perspectivas y anhelos con los que Irónicos afronta el concurso: “Después de lo vivido el año pasado, conseguir el pase a la final y seguir estando entre las ocho mejores es la prioridad. Si podemos soñar, pues seguir soñando, pero lo principal es eso”. Y es que 2024 supuso un punto de inflexión para esta murga realejera. “Probablemente, haya sido el mejor año que vivimos en todos los niveles”, afirma. Hace hincapié en la huella que dejaron en todos los lugares que visitaron: “El tema de la canción que hicimos con nuestra familia hablando sobre la igualdad nos abrió”, permitiéndoles hacer imagen y convertirse en un referente entre el colectivo murguero.
“Los resultados se dieron”, sentencia el letrista, pero, sobre todo, porque supuso la consolidación de un nuevo proyecto tras varios años de parón: “Fue un cambio radical de lo que habíamos vivido, un Irónicos 2.0”. Además, Díaz comenta con especial ilusión que, gracias a todo lo conseguido, “empezaron a salir las raíces” de que tenía que volver la murga infantil. Y es así como se fraguó Menudos Irónicos, que vuelven para concursar en el segundo puesto en el XIV Certamen Infantil de Murgas del Norte: “Las familias estaban muy integradas en el colectivo, sólo necesitábamos un impulso y el año salió rodado. Cada uno sabía en el puesto que estaba y todo el mundo se sumaba a apoyar y colaborar”. Quizás por eso el lema de los de Yared García es “Seremos voz del pueblo”.
Conocer a Borja Díaz en profundidad también supone conocer a Irónicos, pues todas las letras de la murga nacen de su puño y letra. “Siempre me he considerado una persona muy creativa y en el colectivo he encontrado ese punto en el que puedo ser yo mismo”, declara Díaz. Una de las grandes esencias del concurso es que las murgas canten temas que entiendan y sientan de verdad. Por eso, agradece la confianza de todos sus compañeros por “permitirme plasmar lo que se me pasa por la cabeza en un papel sin rechistar. Lo apoyan y van a muerte con eso”. Ahí nace su pasión por este mundo, el cosquilleo de crear algo nuevo y desde cero: “La murga me aporta eso y darle vida a la letra y a lo que va a expresar el colectivo es lo que más me ilusiona”.
Le llama la atención que le pregunte por su fuente de inspiración: “Me inspiro en el propio colectivo, en sus familias y las vivencias de cada uno de nuestros componentes”. Díaz comenta que siempre hay noticias nuevas que los compañeros cuentan en el local, a veces por haberlo vivido en primera persona y, otras, en tercera: “Los escucho y voy apuntando cosas imaginando cómo encajarlo entre mis ideas”. Esto supone una manera de que los miembros de la murga se sientan más partícipes del repertorio, lo que hace “que lo vivan más porque son experiencias de ellos mismos”.
Aunque los procesos de creación varían, pues “a veces me pongo a escribir y luego lo meto en una melodía o el propio Fumero me envía algo ya montado y yo escribo encima”, lo que sí tiene claro Borja es que el sello de sus letras puede definirse como “críticas sociales, cercanas al día a día y a la gente de a pie”.
Hablar con Borja también significa hacerlo del certamen de murgas del Norte, novedad porque este año se levanta el veto, permitiendo a los grupos la posibilidad de participar en ambos concursos: “Este es un paso importante para todas las murgas y nosotros seremos los primeros en disfrutarlo”. Cuartos de la primera fase en el Norte y primeros de la segunda en Santa Cruz, trabajando en la misma dirección y con las mismas ganas: “Nuestras temáticas intentamos que se puedan cantar en cualquier lado. No vamos al barrio del Toscal o al de Icod. Escribimos por causas muy sociales que se pueden adaptar a diferentes lugares”. Aunque en el Norte se cantan tres temas, asegura que “lo que queremos hacer es cantar las cuatro canciones. Sea de la manera que sea, vamos a cantarlas”. Por eso, las expectativas en el Norte también son altas: “Irónicos, en toda su historia, ha estado en la final y esperamos que este año no sea menos”.
Díaz hace alusión a la capacidad de la murga de adaptarse al contexto, ya que “no es que haya menos nivel aquí, pero son menos murgas”. Por eso, “creemos que podemos estar entre los tres primeros y vamos a luchar por conseguir de nuevo el primero de interpretación. Sería otro sueño conseguido”. Y hablando del certamen del Norte, también nos desvela que “este año se le ha hecho una buena inyección, muy buen lavado de imagen”. Aunque, entre risas, nos confiesa que hay cosas que no puede desvelar, asegura que, “poco a poco, el Norte volverá a ser lo que era”. Esto también es gracias a que murgas de Santa Cruz puedan ir a participar.
Aunque no lo expresa de manera literal, entre líneas quiere hablar de esa esencia que el concurso del Norte tiene y que, en los últimos años, se ha visto perjudicada: “Es verdad que estaba decayendo en calidad, en el esfuerzo en sí de todos los colectivos por sacar un buen producto”. Sin embargo, no pierde la esperanza y afirma: “Queremos estar en Santa Cruz, pero también en el nuestro”.
Entrados en confianza, hablamos de otra cuestión a debate que muchas veces se escucha por las cantinas y que se refiere a gestionar una criba antes del concurso. En esto, se muestra muy tajante: “Me parece muy doloroso. Todo el mundo ensaya seis meses para, mínimo, tener sus 30 minutos de concurso, con su repercusión y afición. Mínimo eso”. Y asegurando que es de los que opina que si la final de murgas adultas se hace un viernes y funciona, “mejor no tocarlo”, acaba la entrevista para volver a las filas un día más o, según se mire, un día menos para pisar el escenario del Recinto Ferial.





