Las probabilidades de que el asteroide 2024 YR4 impacte contra la Tierra han aumentado en los últimos días, lo que ha llevado a la Agencia Espacial Europea (ESA) y a la NASA a reforzar su seguimiento.
El cuerpo celeste, con un diámetro estimado entre 40 y 90 metros, tiene una probabilidad de impacto del 2,2% según la ESA y del 2,3% según la NASA. Su posible colisión está prevista para el 22 de diciembre de 2032.
Dónde hay riesgo de impacto
La Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN) y el Grupo Consultivo de Planificación de Misiones Espaciales (SMPAG) han determinado que, en caso de colisión, el asteroide 2024 YR4 podría impactar en un pasillo de riesgo que incluye el océano Pacífico oriental, el norte de Sudamérica, el mar Arábigo, el sur de Asia y el océano Atlántico, en la costa africana.
Entre los países africanos que se encuentran dentro de esta zona están Marruecos, Mauritania y Senegal. Un impacto en estas áreas del Atlántico podría generar ondas expansivas y efectos secundarios en el entorno, lo que sitúa a Canarias en la ruta de observación del fenómeno.
Aunque no se ha determinado con precisión el punto exacto de posible colisión, la cercanía geográfica del Archipiélago obliga a mantener un seguimiento detallado de su trayectoria.
El Protocolo de Seguridad Planetaria, activado
El asteroide fue detectado el 27 de diciembre de 2023 desde el observatorio ATLAS en Chile y desde entonces su probabilidad de impacto ha ido en aumento. El Protocolo de Seguridad Planetaria de la ONU se activó por primera vez ante el incremento del riesgo, y el SMPAG ha confirmado que continuará vigilando su evolución.
Actualmente, el asteroide puede ser observado desde telescopios terrestres, pero a partir de abril dejará de ser visible desde la Tierra. Por esta razón, el telescopio espacial James Webb, el más potente en funcionamiento, realizará mediciones detalladas para evaluar con mayor precisión su recorrido. Este telescopio, ubicado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, permitirá recopilar datos clave antes de la reunión del SMPAG en mayo, en la que se analizarán posibles medidas en función del riesgo de impacto.
La ESA y la NASA seguirán actualizando la trayectoria del asteroide en los próximos meses. En caso de que la probabilidad de colisión se mantenga por encima del 1% y su tamaño se confirme superior a los 50 metros, se plantearán estrategias de mitigación a nivel internacional.








