Vecinos de El Toscal, en Santa Cruz de Tenerife, llevarán a cabo una cacerolada “contra los okupas y la inseguridad del barrio” tal y como han anunciado en redes sociales.
La misma, que se celebrará hoy, a partir de las 21.00 horas en la plaza Pisaca, llega después de numerosas quejas por parte de los habitantes de la zona debido a la presencia de okupas que han generado inseguridad.
La propietaria del número 10 del Pasaje Ravina explicó a DIARIO DE AVISOS que “es injusto que se metan en tu casa y no puedas hacer nada, como ha sido en mi caso”. Añadió que “mi vivienda fue una herencia familiar. Es un inmueble de 1920, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), en el que he tenido que arrastrar un largo trámite burocrático para poder rehabilitarlo, pues hay humedades, techos a punto de desplomarse y carcoma en maderas que necesitan ser reparados para vivir en ella. Llevo dos años presentado papeles para la obra que aún no he podido iniciar, pero, en cambio, ha sido ocupada ilegalmente y nadie les pide a estas personas ni un solo papel, dejándolos campar a sus anchas cuando, incluso, han comenzado a hacer obras en mi casa, según los ruidos que escuchan mis vecinos”.
Los dueños de la casa, abocados al destierro de su propiedad, están desesperados y frustrados, al igual que el resto de vecinos del barrio, por unos okupas que “tienen más derechos que nosotros”, afirmaron. “Nos dimos cuenta de que algo pasaba semanas atrás, cuando encontramos un chicle pegado en la cerradura de la puerta, que es la marca que usan para avisarse entre ellos de que son viviendas vacías. En ese momento, no pensamos lo que iba a ocurrir días después, hasta que el pasado martes de madrugada rompieron la puerta y accedieron al interior. Los vecinos escucharon golpes y llamaron a la policía, pero los okupas presentaron un certificado de empadronamiento, falso, y se metieron dentro. Dos varones magrebíes y una mujer embarazada, a los que no podemos echar. Me siento violada y sólo pido justicia y que me den una solución”, alegó la afectada.





