Granadilla de Abona fue ayer el epicentro de uno de los movimientos políticos más tensos de los últimos años en el sur de Tenerife. La moción de censura presentada por Coalición Canaria, Partido Popular y Vox salió adelante con 13 votos a favor, desbancando a la alcaldesa socialista Jennifer Miranda y devolviendo el bastón de mando a José Domingo Regalado (CC), quien afrontará su tercer mandato, dos de ellos tras sendas mociones de censura.
El acto, marcado por una tensa atmósfera dentro y fuera del salón de plenos, escenificó también la ruptura interna del Partido Popular, cuyos dos ediles votaron en sentido opuesto la moción.
La sesión plenaria, celebrada en medio de fuertes medidas de seguridad, se desarrolló en un ambiente de máxima expectación. En torno a 200 personas se agolparon en las inmediaciones del consistorio, donde se pudieron ver pancartas y se escucharon gritos como “fuera fascistas del ayuntamiento” o “socialista el que no bote”. A la llegada del concejal del PP Marcos Antonio Rodríguez Santana, clave para que prosperara la censura, algunos manifestantes lo recibieron al grito de “traidor”.
Dentro del salón de plenos, la tensión no era menor. Presidió la sesión el secretario del ayuntamiento, Manuel Ortiz, acompañado en la mesa de edad por Carmen Dolores Rodríguez de Vera, la concejala de mayor edad, y Celia Navill Trujillo, la más joven.
El simbolismo visual también habló por sí solo: Bianca Cerbán, edil del PP que no apoyó la moción, se colocó al lado de Miranda, con una chaqueta azul que contrastaba con el rojo intenso de la alcaldesa saliente, en una imagen cargada de mensaje.
En su intervención, José Domingo Regalado arremetió, de entrada, contra Pedro Martín, exsecretario insular del Partido Socialista, presente en la sala y al que acusó de “olvidar cómo llegó al poder” en el Cabildo: mediante una moción de censura. “No se acuerda el cura de cuando fue sacristán”, apuntó. Recordó otros episodios similares en Fuerteventura, La Palma o el propio Gobierno de España, y, en este sentido, lanzó una advertencia: “Qué difícil es verlo cuando lo hacen los otros”.
Regalado justificó la moción -“una herramienta democrática”, insistió- “para enderezar rumbos perdidos” y apeló al “sentido común como ideología para solucionar los problemas de los ciudadanos”.
También acusó a su antecesora de no haber gestionado los más de seis millones que el gobierno anterior dejó presupuestados en inversiones, aseguró. Regalado criticó que el PSOE “interfiriera” en la gestión de las áreas del PP y le acusó de haber actuado, desde el gobierno, como la “oposición a la oposición”.
Jennifer Miranda, por su parte, ofreció un discurso desde un tono sereno. “Hoy hablaré desde el corazón, no para los concejales, sino para mis vecinos y vecinas”, dijo. Agradeció el apoyo recibido y denunció que esta moción de censura no responde a la voluntad del pueblo. “Ha sido orquestada desde Presidencia del Gobierno, en Santa Cruz”. Enfatizó también que “Granadilla no está en venta” y acusó a sus oponentes, en especial a Vox, de querer convertir Canarias “en un erial de derechos conquistados”.
Miranda calificó a Regalado como el “ejecutor beneficiado por la jugada de su maestro”, en referencia a Fernando Clavijo, remarcando que el nuevo alcalde “no ha ganado ni una sola vez unas elecciones”.
Concluyó su intervención con un mensaje que desprendía resignación: “Representarles durante estos 20 meses ha sido el mayor honor de mi vida. Seguiremos caminando con la cabeza alta”, remarcó.
Uno de los momentos más comentados lo protagonizó Marcos Antonio Rodríguez, quien se había mantenido en silencio hasta este debate. El único edil del PP que apoyó la moción confesó que “ésta fue una de las decisiones más difíciles” de su trayectoria política. Criticó que, durante el gobierno en alianza con el PSOE, el PP fue tratado como “empleado y no como socio”. En un giro inesperado de los acontecimientos, Santana elogió a su compañera Bianca Cerbán: “Ella sola puede sacar adelante el trabajo de varias áreas”, afirmó.
David Santos, portavoz del grupo socialista, ofreció el discurso más duro y crítico de los que se pudieron escuchar en el debate. Acusó a Rodríguez de actuar movido por intereses personales: “Sacrifica el futuro del municipio por una perreta”, aseguró. También acusó a la nueva coalición de ser un gobierno “antinatura”, al protagonizar un tripartito de “pegamento entre la extrema derecha, un supuesto liberal y un supuesto nacionalista”. En un ataque directo a Regalado, dijo: “Granadilla dejará de tener una alcaldesa para tener una marioneta”.
Una de las revelaciones más significativas vino de boca del secretario general del partido en el municipio, quien aseguró que Fernando Clavijo llegó a ofrecer al PSOE un pacto para gobernar en Granadilla. La propuesta, según dijo, fue rechazada de inmediato.
FUERA DEL PROTOCOLO
La votación, realizada a mano alzada, deparó la mayoría necesaria para que prosperara la moción. Regalado juró el cargo ante la mesa de edad, pero el momento simbólico del relevo institucional quedó deslucido: el bastón de mando no fue entregado en mano, como marca la tradición, sino que tuvo que recogerlo directamente de la mesa. A este gesto inusual se sumó la salida de la bancada socialista y de Bianca Cerbán, que abandonaron el salón. Ambas acciones se apartaron del protocolo habitual.
José Sanabria González y Adaisy Arias Pérez, concejales de Vox en Granadilla, formaron parte activa de la moción de censura. Su apoyo, aunque oficializado ahora, estaba garantizado desde hace meses por Coalición Canaria, con la que ya habían cerrado un principio de acuerdo tras las elecciones municipales de mayo de 2023. En aquel momento, se planteó la misma fórmula de gobierno, que al final se ha materializado ahora, 21 meses y ocho días después, mediante una censura.
Tras abandonar los socialistas el pleno, Regalado agradeció a Marcos González y Yanira González por “permitir este nuevo gobierno”, al renunciar ambos ediles a su acta -se formalizará en breve-, condición puesta por Marcos Antonio Rodríguez.
A la salida del consistorio, se lanzaron voladores y se ovacionó al nuevo alcalde. Uno de los gestos más llamativos fue el abrazo de Rodríguez con los dos ediles a quienes él mismo pidió apartar por su condición de “tránsfugas” del PP. Una escena cargada de contradicción.
Quiénes acudieron al pleno: presencia institucional y ausencias clave
La convocatoria no sólo reunió a los protagonistas directos de la moción, sino que se convirtió en un termómetro del respaldo y la implicación de los principales partidos en el sur de Tenerife. El Partido Popular envió al consejero de Industria del Cabildo, Manuel Fernández, y Ana Zurita, directora general de Industria. Por parte del PSOE, la respuesta fue más contundente. En el salón de plenos hicieron acto de presencia Tamara Raya, secretaria insular del partido; su antecesor en el cargo, Pedro Martín, y también Patricia Hernández, exalcaldesa de Santa Cruz. En cuanto a Coalición Canaria, no se desplazaron cargos de la dirección (como ocurrió en la moción de censura de 2016 o en el Puerto), aunque sí estuvieron ediles de municipios como Guía de Isora, Adeje y San Miguel de Abona.





