El alcalde accidental de Puerto de la Cruz y concejal de Ciudad Sostenible, David Hernández, sale al paso de las declaraciones vertidas ayer por la Plataforma Stop Vertidos al Mar respecto a los malos resultados de las dos últimas analíticas realizadas en enero y febrero en tres puntos de Playa Jardín, cerrada al baño desde julio de 2024, publicadas en el portal del Sistema de Información Nacional de Aguas de Baño (Náyade).
En contraste, el también portavoz de ACP subraya que las últimas mediciones son positivas. “El hecho de estar publicadas es porque están dentro de los parámetros permitidos y por debajo de los 500 UFC/100, que es lo que establece la normativa”.
Si bien esas mediciones indican que los registros de Escherichia coli y de Enterococo registrados en febrero ascienden a 360 Unidades Formadoras de Colonias (UFC)/100 de la primera bacteria y 100 UFC/100, de la segunda, y son más elevados que los del mes anterior (220 UFC/100 y 50 UFC/100, respectivamente), “siguen cumpliendo los niveles establecidos”. No obstante, en el mismo sitio se señala que la playa sigue cerrada al baño porque “tiene que haber una serie de índices favorables para que se pueda abrir”, puntualiza. En este sentido, desde la citada plataforma sostienen que, además de los muestreos sucesivos con tasas por debajo de esta cantidad, se tiene que identificar y corregir la fuente de contaminación fecal, que en este caso son varias, y todavía no se ha hecho.
“Las dos últimas pruebas han sido favorables y están dentro de los valores permitidos, eso es real”, subraya el edil, no sin antes aclarar que “eso no significa que, mañana, el ayuntamiento vaya a abrir la playa, sino que vamos por el buen camino y debemos seguir trabajando”.
El también primer teniente de alcalde se muestra optimista respecto a las actuaciones que se llevan a cabo de manera paralela, como la depuración terciaria de la EDAR de Punta Brava, una obra que acomete la empresa pública Balten por la vía de urgencia debido a la situación de emergencia hídrica. Según Hernández, prevé acabar en las próximas semanas y permitirá que las aguas tratadas puedan regenerarse y destinarse al riego agrícola.
También señala que el agua que no se pueda llevar a la balsa de la Cruz Santa, “será depurada en su totalidad y se trasladará a un depósito que se está construyendo y si va al mar, estará filtrada”.





