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La larga agonía blanquiazul no tiene final (2-0)

El CD Tenerife ha bajado los brazos. Se ha rendido y asume su calamitoso y triste final. Los jugadores se saben descendidos y ni compiten ni muestran orgullo

El CD Tenerife ha bajado los brazos. Se ha rendido y asume su calamitoso y triste final. Los jugadores se saben descendidos y ni compiten ni muestran orgullo. Se limitan a deambular por el campo y a que pasen las jornadas para vergüenza de su afición. El guión del duelo disputado en Anduva ya es casi el mismo todas las semanas y siempre los blanquiazules acaban derrotados. Un penalti absurdo de Enric Gallego permitió abrir el camino a un Mirandés que sentenció en la segunda mitad para colocarse tercero en la tabla. Mientras que su rival sigue hundido en la clasificación y una larga agonía que no parece tener fin.

El CD Tenerife tenía controlado el partido hasta que Enric Gallego, en una acción alocada y estando fuera de sitio, comete un penalti estúpido que le cuesta el primer gol del partido a los blanquiazules. No obstante Badia estuvo a punto de evitarlo. El meta tinerfeñista paró en primera instancia el disparo de Izeta, pero la mala fortuna hizo que el rechace le volviese a caer al ariete jabato, que no erró su segunda oportunidad. El portero del Tenerife ha detenido los cuatro últimos penaltis que le han tirado, pero tres acabaron en gol.

Antes de eso, la tuvo Luismi tras una buena pared con Diarra, pero su disparo lo detuvo el portero local, Raúl Fernández. En el 36 Panichelli se elevó en Anduva y a punto estuvo de poner el segundo con un remate de cabeza que se marchó alto.

A esas alturas de partido el lateral David se encontraba con molestias por un mal gesto y en el 36 requirió la asistencia médica por un corte en el empeine del pie derecho que le provocó una importante hemorragia. Medrano calentó en el descanso para jugar la primera mitad.

La sentencia llegó en la segunda parte

Tras el paso por los vestuarios, Cervera ordenó las sustituciones de Ángel por Enric y la previsible de Medrano por el lesionado David.

La primera acción de peligro de la segunda mitad fue para la escuadra burgalesa. Falta lateral y balón llovido al segundo palo para que rematase de cabeza Reina, quien cruzó demasiado el esférico.

Esta oportunidad encontró rápida la respuesta isleña. Saque de banda que prolonga de cabeza Ángel para que acabase rematando mal Yusi Diarra.

Movió el banquillo Cervera en el 59 buscando el empate. Saltaron al terreno de juego Teto y Waldo, mientras que se sentaron en el banquillo Bodiger y Luismi.

Nada más pisar el verde, Waldo sirvió un centro entrando por la derecha que Tachi tocó lo justo para evitar el remate de un Diarra que entraba en carrera con la caña preparada para pescar. Poco a poco, el Tenerife iba creciendo en el encuentro, mientras que el Mirandés parecía conformarse con la mínima ventaja que llevaba en el marcador.

Sin embargo, justo cuando el equipo tinerfeño parecía mejorar, el Mirandés anotó el 2-0 definitivo. Centro al segundo palo de la portería de Badia para Hugo, que prolongó con la testa para mandar la pelota al corazón del área tinerfeña. Ahí aparece Reina para cabecear libre de marca al fondo de la portería ante los defensores blanquiazules, meros espectadores de la jugada.

El segundo golpe fue demasiado para un Tenerife que no conseguía reaccionar y mostraba numerosas imprecisiones.

A partir de ese instante, ya no se jugó más. Ni pudo ni quiso el Tenerife, que se sabe ya descendido de categoría. Mientras, el Mirandés seguía llegando con peligro a la meta de un Badia que en la recta final del duelo evitó un marcador más abultado.

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