La crisis de movilidad en Tenerife puede agravarse si continúa la paralización de las principales obras en las infraestructuras viarias previstas en el sur. La falta de avances en proyectos estratégicos, como el falso túnel entre Las Américas y Fañabé, el tercer carril entre San Isidro y Chafiras y la conexión Oroteanda-Las Américas, todos en la autopista TF-1, amenaza con bloquear aún más el tráfico en una de las zonas más congestionadas de la Isla.
Pedro Martín, portavoz socialista en el Cabildo de Tenerife, advirtió ayer a este periódico de un riesgo añadido: la posible caducidad de la evaluación de impacto ambiental que ampara el conjunto de estas obras. Apuntó que, si los tramos pendientes no son licitados y ejecutados con la suficiente rapidez, “el documento perdería su vigencia”, obligando a reiniciar todo el procedimiento administrativo. Según técnicos consultados, esta situación puede suponer una paralización de, al menos, dos años más.
El corredor viario entre Adeje y San Isidro, que se extiende por unos 23 kilómetros y concentra los principales problemas de movilidad del sur, fue planificado en varias fases para su ejecución. Esta estrategia, impulsada por el anterior equipo al frente de la consejería de Obras Públicas del Gobierno de Canarias, buscaba agilizar los trámites administrativos y adelantar el comienzo de los trabajos, evitando largos procesos de aprobación para cada tramo por separado.
No obstante, toda la actuación quedó jurídicamente vinculada a una única evaluación de impacto ambiental conjunta. Esta fórmula, aunque permitía acelerar la planificación inicial, también introducía un riesgo: si no comenzaba y aceleraba la ejecución de los tramos contemplados en un plazo determinado, la evaluación ambiental podía caducar, obligando a repetir todo el procedimiento.
Con la obra de Chafiras-Oroteanda acercándose a su conclusión (prevista para mediados de 2025), y en el caso de que no se liciten urgentemente el resto de los tramos (obras del tercer carril y el falso túnel entre Las Américas y Fañabé, actuación cuya redacción del proyecto y ejecución fueron licitadas de manera simultánea), la evaluación perdería su validez legal, obligando a nuevas tramitaciones ambientales, según confirma el senador.
Este procedimiento no sólo implicaría volver a realizar los estudios técnicos de afecciones sobre el medio natural, apuntó el portavoz, “sino también pasar de nuevo por fases de información pública, consultas a administraciones afectadas, informes sectoriales… “Dejar caer la evaluación sería un error histórico”, lamentó Martín.
La “obra olvidada” del sur
El falso túnel entre Las Américas y Fañabé, considerado clave para descongestionar uno de los tramos más saturados de la TF-1, representa uno de los ejemplos más ilustrativos de esta parálisis. La obra fue adjudicada inicialmente en diciembre de 2022 por 95,5 millones de euros, pero un recurso judicial obligó a repetir el proceso. En julio de 2023, se adjudicó de nuevo a una UTE por 90,4 millones.
En la actualidad, el proyecto permanece en fase de supervisión técnica previa a la tramitación ambiental, según ha podido saber DIARIO DE AVISOS. Se trata de un falso túnel de 2,14 kilómetros de longitud, proyectado para comenzar en las inmediaciones de la comisaría de Policía de Playa de Las Américas y el Centro Comercial Siam Mall, y concluir junto al Gran Sur.
La actuación, presumiblemente, no afectaría a espacios naturales ni implicaría la ocupación de suelo protegido, condiciones que, en principio, permiten una tramitación técnica y administrativa más ágil.
“La obra se encontraría sobre una autopista ya existente en la que no hay flora o fauna que proteger. La idea era evitar afecciones mayores”, apuntó ayer a este periódico el expresidente del Cabildo.





