A simple vista, parece un pueblo fantasma detenido en el tiempo. Pero lo que se esconde entre los muros del sanatorio de Abades, en el sur de Tenerife, va más allá del abandono. Este complejo, considerado por muchos como el lugar abandonado más terrorífico de Canarias, arrastra una historia que mezcla aislamiento, enfermedades, arquitectura militar y leyendas urbanas.
Ubicado en el municipio de Arico, el recinto fue construido en los años 40 con el objetivo de albergar a personas enfermas de lepra. Se trataba de un proyecto ambicioso que incluía hospital, iglesia, crematorio, viviendas para médicos y hasta un cine. Pero el sanatorio nunca llegó a usarse para su propósito original. El avance de los tratamientos médicos y el cambio de políticas sanitarias dejaron el complejo desierto antes de abrir sus puertas oficialmente.
Desde entonces, las más de 30 edificaciones que forman esta ciudad fantasma en Tenerife han sido ocupadas únicamente por el viento, los grafitis y el misterio. Hoy en día, el enclave es visitado por amantes de la exploración urbana, fotógrafos, creadores de contenido e incluso grupos de senderistas que buscan conocer lugares misteriosos de Canarias.
¿Es peligroso visitar el sanatorio de Abades?
El acceso no está prohibido, pero las autoridades locales advierten del riesgo estructural. Las construcciones llevan décadas sin mantenimiento, y aunque muchos se adentran en ellas con curiosidad, el estado de ruina supone un peligro real.
A esto se suma el componente psicológico. Quienes han recorrido sus pasillos, especialmente al caer la tarde, coinciden en lo mismo: el ambiente es inquietante. Silencio absoluto, ecos que confunden, ventanas abiertas al vacío y símbolos extraños en algunas paredes. Todo contribuye a alimentar su fama como uno de los lugares más escalofriantes de Canarias.
Un lugar entre la historia y el misterio
Más allá del morbo, el sanatorio de Abades es un testimonio de otro tiempo. Su diseño responde a una época en la que la lepra se combatía con aislamiento, y su ubicación —alejada de núcleos urbanos— refleja el miedo social que provocaba la enfermedad. También se ha relacionado con entrenamientos militares y maniobras de la Legión, lo que añade otro capítulo a su ya enigmática biografía.
¿Hay fantasmas? No hay pruebas. ¿Se escuchan ruidos extraños? Algunos dicen que sí. Lo que sí está claro es que este rincón del sur de Tenerife se ha convertido en un referente para los que buscan rutas de misterio en Canarias, experiencias diferentes y escenarios que parecen sacados de una película de terror.






