los realejos

Denuncian la “mutilación” de árboles en un barrio de Tenerife

Un grupo de vecinas rechaza las podas agresivas que se llevan a cabo en el municipio, en especial las recientemente realizadas en las inmediaciones del colegio del barrio
Las vecinas sostienen que “no se puede podar por norma” ni tampoco tratar a los árboles “como si fueran mobiliario urbano”. DA
Las vecinas sostienen que “no se puede podar por norma” ni tampoco tratar a los árboles “como si fueran mobiliario urbano”. DA

Un grupo de vecinas del barrio Toscal Longuera, en Los Realejos, denuncia públicamente “la mutilación” de árboles que lleva a cabo el ayuntamiento en diversos puntos del municipio y en especial la realizada semanas atrás en las inmediaciones del colegio del barrio.

Las afectadas presentaron un escrito que presentaron por sede electrónica y están a la espera de reunirse con representantes del gobierno municipal y de la empresa pública de servicios Realserv, encargada de realizar los trabajos de jardinería en el municipio, para trabajar juntos con un enfoque moderno y respetuoso con el entorno, que se base en criterios técnicos y científicos.

Además, elaboraron una pancarta que colgaron junto al tronco de uno de los ejemplares de jacaranda podados, según ellas, “de manera agresiva” y han iniciado una petición en la web change.org bajo el nombre Exijamos al Ayuntamiento de Los Realejos el fin de las podas agresivas que hasta ayer, en menos de una semana, superó las 210 firmas.

“Hemos contactado con personas expertas en arboricultura, nos hemos asesorado y nos aseguran que ese tipo de podas de desmoche severo no se deben hacer porque van debilitando a los árboles, los exponen a plagas, se enferman, y provocan que al final, mueran”, sostiene Rita López, una de las vecinas que promovieron la iniciativa.

“El árbol urbano no tiene que dar frutos sino contribuir a la biodiversidad, y dar sombra y frescor. Eso lo da la copa y eso es lo que se cargan año tras año cuando no es necesario. Si hay una rama o una parte que está en mal estado, se retira, pero no se puede podar por norma ni tampoco tratarlo como si fuera mobiliario urbano, son seres vivos y por lo tanto, hay que cuidarlos”, apunta.

Asegura que un árbol sano “es más seguro que uno que se tala de esta manera, que le salen ramas finas, más débiles, que obliga a podarlo año tras año porque ya está debilitado”.
López recuerda que a escasos metros del colegio se proyecta un refugio climático, una iniciativa que los habitantes de este núcleo ven con muy buenos ojos por los beneficios que aporta, pero que consideran “contradictoria” con las podas realizadas.

“Profundo desconocimiento”

El alcalde, Adolfo González, se muestra en total desacuerdo con la acusación de este grupo de vecinas, ya que, a su juicio, “atiende a un profundo desconocimiento de la materia y del trabajo que hace el servicio de Jardínería en el municipio”.

El mandatario explica que en este caso puntual, los árboles estaban ubicados en una calle de entrada al CEIP Toscal-Longuera, por la que transitan casi 500 niños y niñas todos los días, y donde se había caído una rama hace un tiempo. Por este motivo, añade, “tras la última alerta de episodios de fuertes vientos, se procedió a cortar parte de esas especies, que tenían un riesgo de caída evidente. No queremos ser noticia por la caída de una rama por una alerta y la culpa sea del ayuntamiento por no tomar medidas a tiempo. Esta es la explicación que le hemos dado a quienes nos acusan de realizar este tipo de prácticas de forma habitual, cuando no es cierto”, se defiende González.

“Antes de verter estas acusaciones, deberían informarse”

El alcalde sostiene que la acusación atiende a un “profundo desconocimiento de la materia y del trabajo que hace el servicio de Jardinería, integrado por trabajadores cualificados, que trabajan con empresas acreditadas, que son las que realizaron los tratamientos de los dragos del Realejo Bajo y del cementerio. “Estas personas deberían informarse, porque hay profesionales detrás que merecen un respeto”, sentencia.

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