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El pago de unas copas, clave para aclarar la muerte de Fran en Tenerife

Una minuciosa investigación de la Policía Nacional condujo al arresto del sospechoso de la violenta agresión que derivó en la muerte del conocido empresario portuense
El pago de unas copas, clave para aclarar la muerte de Fran en Tenerife
Momento de la detención del presunto agresor que, sin mediar palabra, acabó con la muerte de Fran, durante su traslado policial al juzgado. RTVC

Lo mataron de un violento golpe propinado sin mediar palabra, como explicó Juan, el amigo que acompañaba a Juan Francisco Rosales Santana, de 59 años, cuando se produjo la brutal agresión que costó la vida a este empresario del Puerto de la Cruz en la aciaga noche del pasado 16 de marzo en la calle de Aceviño de dicha localidad turística. Dos días después, Fran -como lo llamaban familiares y amigos- fallecía en un hospital como consecuencia de las lesiones sufridas. El único testigo era Juan, que apenas pudo reportar que nunca había visto en su vida al grupo de personas de donde surgió el fatídico agresor y que, si no corrió la misma suerte, fue gracias a que algunos de los acompañantes del violento individuo en cuestión lo disuadieron al alarmarse de cómo Fran se había desplomado y permanecía inmóvil en el suelo. Pese a solo contar con tan escasos datos, los especialistas de la Policía Nacional han llevado una formidable investigación para averiguar qué pasó y, sobre todo, poner a disposición de la justicia al presunto responsable de la muerte del empresario. Todo ello en menos de dos meses, y antes de relatar cómo lo lograron, adelantar que la clave fue el rastro que dejó el abono de unas consumiciones con una tarjeta de crédito.

Para desentrañar semejante misterio, los investigadores llevaron a cabo una minuciosa revisión de las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad instaladas en las inmediaciones del escenario del crimen. Aunque comprobaron que, lamentablemente, ninguna pudo grabar la agresión en cuestión, sí pudieron detectar tras un exhaustivo repaso de las mismas que un grupo de siete personas se cruzó con Fran y Juan justo antes de la fatídica agresión, lo que apuntalaba el testimonio de Juan.

¿Cómo saber quiénes eran esas siete personas? Revisando hasta la extenuación todas las imágenes permitió a los policías detectar que habían salido de un local de copas donde, finalmente, encontraron la respuesta a esa incógnita clave. Puestos en contacto con dicho local, lograron identificar a ese grupo de siete personas (cuatro mujeres y tres varones) porque uno de los hombres pagó las consumiciones con una tarjeta.

Ahora los agentes ya sabían quiénes eran, así como que el presunto agresor tenía que ser uno de los tres varones, mas aún quedaba tarea por hacer para poder señalar al presunto responsable de la muerte. Y para eso se forma a estos especialistas, que a través de interrogatorios personales a los siete implicados pudieron seguir desenrollando el ovillo para dar con el hilo que realmente importa. Todo ello acompañado de la intervención de los teléfonos móviles de los sospechosos mediante la preceptiva autorización del juzgado portuense que ha liderado -y sigue liderando- toda esta investigación.

Así, los policías averiguaron que el grupo de siete no era compacto, no, sino que en realidad hay que distinguir uno de tres mujeres y un varón que mantienen afinidades personales que no vienen al caso, y otro de dos varones y una mujer entre los que en realidad se encuentra el presunto sospechoso, que como adelantó DIARIO DE AVISOS, fue puesto a disposición judicial la semana pasada.

Al parecer, a los cuatro primeros se les añadieron durante la noche los tres restantes, pero su conducta ha sido diametralmente opuesta a la hora de colaborar con las autoridades. Mientras las tres mujeres y el varón aseguraron a los policías que el agresor propinó a Fran un violento puñetazo que lo tumbó de inmediato, los otros tres dicen que solo le dio un golpe con la mano abierta. En concreto, estos tres son el dueño de una tienda situada en Los Majuelos (y único investigado por esta causa), uno de sus empleados (que habría sido el que pagó con la tarjeta) y su pareja.

Otro dato nada baladí radica en que la Policía tendría indicios gracias a las escuchas de que estos tres supuestamente intentaron pactar una versión de los hechos con los otros cuatro, incluso con advertencias de que estaban igualmente implicados.

Esta formidable labor policial ha puesto a disposición de la Justicia al presunto responsable de la mortífera agresión, como se ha dicho, y que ahora está en libertad provisional porque la jueza espera al resultado definitivo de la autopsia para saber con exactitud si a Fran lo mató el puñetazo o un traumatismo al caer al suelo.

Sea como fuere, no descarten que sean acusados, al menos, por un delito de omisión de socorro e, incluso, por encubrimiento.