Una cruz blanca en aspa sobre fondo azul. A simple vista, las banderas de Tenerife y Escocia son prácticamente idénticas, pero sus orígenes, aunque coincidentes en el símbolo, responden a contextos históricos muy distintos. Así lo explica la creadora de contenido @albasaenc en un vídeo publicado en TikTok, donde aclara por qué ambas regiones comparten este emblema visual.
La cruz en cuestión se llama Saltire, y representa la cruz en la que, según la tradición, fue crucificado San Andrés, quien pidió ser ejecutado en una cruz en forma de aspa por considerarse indigno de morir como Jesucristo.
Este símbolo se vincula a Escocia desde el siglo IX, cuando, en plena batalla, el rey escocés rezó por ayuda y se dice que apareció una cruz blanca en el cielo. Los escoceses ganaron aquella contienda, y San Andrés fue proclamado patrón nacional. Desde entonces, la Saltire forma parte de su identidad y figura en su bandera.
En el caso de Tenerife, el origen está ligado al ámbito marítimo. En 1845, una Real Orden asignó una enseña naval a la entonces provincia marítima única de Canarias, que consistía en una cruz blanca en aspa sobre fondo azul. Esta bandera tenía como función identificar a los barcos mercantes de la provincia.
Tras la división de esa provincia en dos, la provincia marítima de Santa Cruz de Tenerife mantuvo el distintivo. Aunque el diseño coincide con el de la cruz de San Andrés, en el caso canario se trató de una cuestión de matrícula naval, no de un fenómeno religioso o legendario.
Con el tiempo, la coincidencia no pasó desapercibida, especialmente en zonas como Icod de los Vinos, donde San Andrés es venerado desde hace siglos. El símbolo fue arraigando en el imaginario local hasta que, en 1989, el Cabildo de Tenerife aprobó oficialmente la bandera de la Isla, basada en aquel diseño naval.
El azul que la acompaña es más oscuro que el utilizado en la enseña escocesa, pero el elemento principal —la cruz en aspa— permanece. Dos banderas casi iguales, con un mismo símbolo pero historias diferentes: en Escocia surgió en el campo de batalla; en Tenerife, fue una señal que venía del mar.




