Las algas asiáticas son un problema para Canarias. La pasada semana, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria retiró 9.000 kilos de la misma, algo que afecta más allá de la estética: lo hace, por ejemplo, en todo lo relacionado con la pesca.
Esta especie no es dañina para la salud, pero sí puede llegar a afectar a la biodiversidad de la zona. Rugulopteryx okamurae es un alga parda originaria del sudeste asiático, especialmente de Japón. En los últimos años se ha convertido en una especie invasora en el sur de Europa, especialmente en las costas de España, donde ha proliferado de forma descontrolada.
Esta alga se adhiere a rocas y fondos marinos, formando mantos densos que desplazan a especies locales y afectan a la biodiversidad. También causa problemas económicos en el sector pesquero y turístico, ya que se acumula en las redes, puertos y playas.
Es muy resistente y de crecimiento rápido, lo que dificulta su control. Su expansión se relaciona con el tráfico marítimo y el cambio climático. Precisamente así, gracias al tráfico marítimo, se cree que llegó a Canarias.
Las algas asiáticas y su problemática
“No hablamos de algas ricas en interés comercial, porque los peces solo podrían alimentarse, a su vez, de las algas que crecen encima de ellas”, ha relatado a Televisión Canaria Rodrigo Riera, profesor del Instituto Ecoaqua: “Va a estar presente, dentro de un par de años, en toda Canarias. Debemos buscar soluciones”.
“Quizás se pueden soltar determinadas especies que puedan alimentarse de estas algas. Todos son experimentos que hay que hacer a pequeña escala, porque, si no, podemos tener un problema biológico a mayor escala”, recalca.






