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El espacio donde la identidad cobra vida en Los Realejos

El primer museo del municipio, situado en la Casa del Llano, permite al visitante vivir y disfrutar las fiestas y las tradiciones locales gracias a las tecnología más vanguardista
En la sala Tradición el visitante pasa mucho tiempo interactuando con los diferentes elementos de las fiestas antes de vivirlas desde dentro. Sergio Méndez
En la sala Tradición el visitante pasa mucho tiempo interactuando con los diferentes elementos de las fiestas antes de vivirlas desde dentro. Sergio Méndez

¿Qué realejero o realejera no ha soñado alguna vez con diseñar un castillo de fuegos artificiales para quemarlo el 3 de mayo? Este sueño se puede convertir por un momento en realidad en el Espacio de Fiestas y Tradiciones Casa del Llano, el primer museo que alberga el municipio.

El visitante puede elegir el tipo de carcasa (palmeras, peonias, peces voladores, sauces, corazones), su color y la intensidad que quiere darle. El dinero, en este caso, no es un problema.

Una vez terminado el diseño, se le da al botón ‘quemar’ e inmediatamente en la pantalla se puede ver en tiempo real parte de una exhibición similar a la de un 3 de mayo y luego conocer la historia de la Pirotecnia Hermanos Toste, la más antigua del municipio con más de dos siglos encendiendo el cielo de Los Realejos, que ha asesorado en todo el proceso.

Esta es solo una de las experiencias que se pueden vivir en el museo gracias a las tecnología más vanguardista. En concreto, en la sala denominada Tradición, ubicada en el parte de arriba del edificio, donde hay una gran cruz, cuyas puntas son cuatro pantallas diferentes que permiten interactuar con los elementos vinculados a las Fiestas de Mayo: la música, la vestimenta, los fuegos y las cruces.

Así, el visitante puede conocer cada uno de los siete temas musicales que forman parte de la identidad de Los Realejos, su historia, sus autores y el vínculo que guardan con la celebración.

En el caso de la vestimenta, permite ataviar a modo recortable a cada uno de los personajes con las piezas que le corresponden, entre los que se encuentran el arriero del Valle de La Orotava, la mujer de Icod El Alto, el hombre y la mujer del Miradero, el vendedor de leña y la pavera de Icod El Alto. También en este caso, se incluye un apartado de Artesanía Islas Canarias, una tienda local dedicada desde hace más de 50 años a la labor de la vestimenta tradicional, en concreto, a la zapatería. Allí se puede ver a Antonio Estévez, que elabora el calzado tradicional de prácticamente todos los grupos folclóricos de Tenerife.

El enrame de una cruz es otra de las tradiciones en las que se puede participar. Para ello hay elegir primero el tipo de cruz -en altares, fachadas, o ventanas- y luego las flores. Las cruces decoradas se quedan almacenadas. Así, se manera lúdica se puede vivir una experiencia religiosa.

Tradición es la antesala a Emoción, donde el visitante se sumerge durante nueve minutos en una proyección inmersiva 360º que le permite revivir momentos de la jornada del 3 de mayo, como el traspase de la cruz de la calle El Sol a la calle El Medio sintiendo incluso el olor de la pólvora.

Ubicado en un histórico inmueble del siglo XIX, el museo abrió sus puertas el 16 de mayo y se puede visitar de manera gratuita de miércoles a domingos de 10.30 a 17.30 horas. Es un lugar único donde la identidad cobra vida a través de la cultura, las costumbres, las fiestas y el sector primario gracias a la tecnología más vanguardista, que permite al visitante ser parte de las señas de identidad de Los Realejos.

El proyecto fue desarrollado por la empresa Wasabi Productions, mientras que la licitación para su gestión ha recaído en la empresa realejera Lhorsa.

El inmueble se distribuye en otras cinco salas además de las ya mencionadas y todas son interactivas para que cada persona pueda manejarse de forma independiente. No obstante, está previsto organizar visitas guiadas, confirma la gestora del área de Turismo del Ayuntamiento, Elena González.

El recorrido comienza en Tierra. Allí, una gran pantalla que simula grandes bancales permite conocer detalladamente las características de cada uno de los trece productos que integran el Sello Gastronómico de Los Realejos: miel, vid, producción ecológica, mojos, gofio, papas, queso, repostería, plátanos, cochino negro, carne de conejo, carne de cabra y judías.

La sala 2 se denomina Esfuerzo y tiene protagonistas, los hombres y mujeres productoras que ofrecen sus testimonios y también se pueden ver instrumentos del campo originales.

El paseo continúa por Compromiso, que es el de estos productores con la tierra y con los consumidores, es decir, el origen y resultado de cada producto y su lugar de elaboración.

De allí se pasa a Creación, donde se muestra el producto elaborado y manufacturado para la venta. En breve el público podrá adquirir productos locales, dado que se habilitará una tienda que saldrá a licitación junto con el restaurante que se ubica anexo al edificio principal. Este punto es uno de los preferidos por los más pequeños dado que se convierten en cocineros de recetas tradicionales como papas con mojo o conejo al salmorejo. A través de una pantalla táctil eligen los ingredientes, los van subiendo, y siguen los pasos de la receta, recordándoles que lo primero es lavarse las manos.

La sala 7, aún en proceso, permite ser testigo de todas las fiestas de Los Realejos que lo hacen merecedor del título de ‘pueblo más fiestero del mundo’ gracias a dos gafas en realidad virtual para vivir una romería desde dentro.

Además del edificio principal, el Museo tiene una vivienda anexa donde se proyecta una tasca restaurante y baños exteriores, que se unificarán en un único espacio de restauración. A ello se suma otra unidad con un gran lagar -uno de los vestigios históricos de la casa- donde se montaba el mercadillo del agricultor que se reactivará con diferentes actividades todos los fines de semana.

“La idea es darle mucha vida a la vivienda y a toda parcela y que además de ser un espacio donde la identidad dobra vida, se convierta en un producto turístico”, confirma Elena González.