Con las entradas agotadas en ambos conciertos, Juan Luis Guerra se despidió ayer del Archipiélago en Santa Cruz de Tenerife, donde revalidó el éxito obtenido la noche anterior en el anexo del Estadio de Gran Canaria. El cantante y compositor dominicano mantiene desde hace años un idilio con el público tinerfeño, un estrecho vínculo que se renovó este domingo ante las 22.000 personas que acudieron al recinto portuario capitalino para no perderse su nueva visita, esta vez, con la gira La Ruta 4.40.
La de ayer fue una noche veraniega concebida como una celebración de los sonidos latinos, en la que el artista, de 68 años -cumplidos el pasado 7 de junio-, no escatimó energía acompañado de 4.40, la emblemática formación con la que ha compartido proyectos discográficos e innumerables conciertos.
Lo clásico y lo nuevo
El intérprete de temas tan celebrados como Ojalá que llueva café, La bilirrubina, Visa para un sueño, Burbujas de amor y El costo de la vida brindó a los asistentes un intenso recorrido por su carrera musical, al que se sumaron composiciones de su disco más reciente, Radio Güira, que el año pasado le hizo merecedor de cuatro premios Latin Grammy, incluidos los de mejor álbum y mejor canción tropical (Mambo 23).

No era Carnaval -cómo olvidar aquel Sábado de Piñata de 2019, cuando coincidieron 400.000 personas mientras actuaba en Santa Cruz-, pero la icónica estrella de la bachata y el merengue propició desde el minuto uno una experiencia festiva llena de entusiasmo. Algo que contagió, también desde un inicio, a las personas asistentes, que al cierre de esta edición continuaban bailando y cantando.






