cultura

Las tres edades de Maud Bonneaud contadas en el escenario de los sueños

Quique y Yeray Bazo cierran su ‘Trilogía atlántica’ con una obra dedicada a la artista surrealista que dirige Juan José ‘Cuco’ Afonso; el 13 de septiembre se estrena en Gran Canaria
Maud Bonneaud (Limoges, 1921-Madrid, 1991). / DA

Pedro García Cabrera, Domingo Pérez Minik y Maud Bonneaud. La Trilogía atlántica ya está completa. El tándem dramatúrgico conformado por los hermanos tinerfeños Quique y Yeray Bazo (Puerto de la Cruz, 1978, 1980) estrena Maud el 13 de septiembre (20.30 horas) en Las Palmas de Gran Canaria, en el Cicca (Centro de Iniciativas Culturales de la Caja de Canarias). A partir de esa fecha, la obra acerca de la artista surrealista, esencial para poder adentrarse en el arte de vanguardia del siglo XX en las Islas, recorrerá el Archipiélago.

Maud es una producción de las fundaciones CajaCanarias y La Caixa, junto a Iraya Archipiélago, que dirige Juan José Cuco Afonso, tras hacerlo también en las dos obras anteriores: Un día habrá una isla, sobre Pedro García Cabrera (1905-1981), el periodista y poeta gomero, y Los brindis de Pérez Minik, en torno al escritor, actor y director teatral tinerfeño (1903-1989).

SINGULARIDAD

Esta vez, para reivindicar la figura de una mujer y una artista excepcional, pese a que a menudo, cuando se alude a ella, no se vaya mucho más allá del hecho de que fuera compañera de viaje -y en ocasiones, de vida- de personalidades como André Breton, Óscar Domínguez o Eduardo Westerdahl. No en vano, Maud Bonneaud (Limoges, 1921-Madrid, 1991) también es conocida como Maud Domínguez, primero, y Maud Westerdahl, después, en virtud de sus dos matrimonios.

Como puede leerse en la sinopsis que da cuenta de esta nueva propuesta teatral, “Maud fue mucho más: una artista multidisciplinar que exploró la magia de los objetos, fundó la primera agrupación de mujeres artistas de Canarias [Las Doce, junto a María Belén Morales] y creó el primer museo de arte contemporáneo de España [junto a Eduardo Westerdahl, en Puerto de la Cruz en 1953, en el también recién fundado Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias], dejando un legado que merece ser recordado”.

El director teatral Juan José Afonso. / DA

“Maud es un personaje imprescindible en el panorama cultural de Canarias y también del surrealismo a nivel mundial”, asevera Cuco Afonso en una charla con este periódico. “Quique y Yeray Bazo han creado una historia fascinante que se sitúa en el mundo de los sueños -explica el director teatral nacido en La Guancha-, donde una Maud joven dialoga con una Maud de mediana edad y con otra mayor, de manera que, a partir de ese sueño colectivo, recorremos las distintas etapas de su vida”, apostilla.

Melany Gabarre. / DA

Este diálogo entre las tres Maud lo establecen las actrices Melany Gabarre, Nuhr Jojo y Paloma Albaladejo, quienes, además de dar vida a la artista en sus primeros años en Francia, su permanencia en Canarias y su etapa postrera en Madrid, interpretan a personajes fundamentales en su biografía: André Breton, Óscar Domínguez, Eduardo Westerdahl, Pablo Picasso, Domingo Pérez Minik, Valentine Penrose, María Belén Morales…

RECUERDOS QUE VIENEN DEL FUTURO

En este universo onírico, los recuerdos del pasado se entremezclan con los del futuro, pues, en esa disociación de un mismo personaje, detalla el director teatral, la joven, por ejemplo, necesita saber lo que será su vida, y las restantes, mientras le dan respuestas, evocan el pasado y reflexionan en torno a lo que ha sido esa vida que comparten.

Paloma Albaladejo. / DA

“Estamos ante una personalidad profundamente feminista y reivindicativa, con las contradicciones propias del tiempo que le tocó vivir -expone Juan José Afonso-, como esa época terrible de la Segunda Guerra Mundial y la Francia ocupada”. “Pero también está -continúa-, entre otros muchos, ese momento maravilloso en el que conoció a Eduardo Westerdahl y todas las iniciativas culturales que emprendieron en Canarias, con lo complejo que resultaba impulsar cualquier cosa que se saliera de la norma”.

Nuhr Jojo. / DA

CONOCER

Al plasmar sobre las tablas esta ensoñación, en la que “tres personajes intentan conocerse mejor”, Cuco Afonso alude a la complejidad que reviste una puesta en escena “tan poética, tan surrealista”. “Se trata, en definitiva, de ir revelando muchos aspectos de la protagonista y su vida a partir de elementos que no proceden de la realidad y, sin embargo, permiten contar una historia real de forma que se entiende con claridad, pese a ese continuo ir y venir entre el pasado y el futuro”, indica.

“Nuestro deseo es que este montaje agrade a quienes conozcan a Maud Bonneaud y su tiempo”, señala su director, pero también creo que lo van a disfrutar mucho las personas que aún no conozcan a la artista, porque podrán descubrir a un personaje realmente grande”.

TE PUEDE INTERESAR