Canarias cuenta con cinco centros de atención especializada a víctimas de violencia sexual, una asistencia integral, gratuita y confidencial para atender a las víctimas y sus familiares las 24 horas del día, 7 días a la semana, 365 días al año. En menos de tres meses de funcionamiento los centros de asistencia han atendido a más de 140 víctimas y 30 familiares y personas de su entorno; y han sido activados en 44 ocasiones por el Cecoes 1-1-2.
Más de 1.270 mujeres en las Islas presentaron en 2024 denuncias por delitos contra la libertad sexual (en los que se incluyen agresiones sexuales, exhibicionismo, acoso, corrupción de menores, explotación sexual o pornografía), lo que supone un aumento del 16% con respecto a 2023. Lamentablemente, se estima que solo el 11% de las agresiones llegan a los juzgados, aunque está aumentando estos delitos que antes se ocultaban debido a la mayor concienciación social contra las agresiones sexuales.
El pasado 6 de mayo se inauguró el centro de crisis 24 horas en Tenerife, el primero en Canarias, y posteriormente los recursos de Fuerteventura, Lanzarote, Gran Canaria y La Palma.
Las víctimas encuentran un espacio seguro, libre de juicios y disponible donde podrán recibir apoyo inmediato y acompañamiento profesional y especializado para situaciones de emergencia y recuperación.
Ofrecen atención inmediata y seguimiento a través de una atención psicológica especializada, centrada en tu bienestar emocional y tu recuperación, un apoyo social, para acompañarla en la toma de decisiones y facilitar tu proceso de recuperación; así como un asesoramiento jurídico, si desea recibir orientación legal o interponer una denuncia. Los centros están diseñados para abordar las consecuencias de la violencia sexual, proporcionando un entorno de confianza en el que se respetará su voluntad.

El servicio da soporte a mujeres de 16 años o más, adolescentes desde 13 años, así como familiares y personas de su entorno cercano que necesiten orientación o apoyo.
Las víctimas tienen varias vías de acceso, la violencia en curso y que acaba de ocurrir a través del 1-1-2, donde las profesionales del recurso son activadas al mismo tiempo que a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, y se presentan en el hospital donde se traslada a la víctima y comienza su acompañamiento. También se accede al recurso a través del 012, del 016, por su visita, llamada telefónica o telemática, o bien derivada de otros servicios especializados o del ámbito sanitario, las fuerzas y cuerpos de seguridad, etcétera.
Las profesionales del servicio no solo trabajan con la violencia en curso o que haya ocurrido recientemente, sino que también con violencia sexual pasada que ha ocurrido hace meses o en la adolescencia o infancia. Se aborda todo tipo de violencia que ocurra tanto presencialmente como en la red, como la sextorsión, el grooming, la difusión de imágenes no consentidas, etcétera.
La trabajadora social es la primera persona que ve a la víctima y hace un diagnóstico de la situación, posteriormente pasaría al área jurídica, si la señora ya interpuesto denuncia, sigue todo el proceso penal y si no lo ha interpuesto, se le informa de todos sus derechos y se le acompaña en todo el proceso. Y después en el área psicológica se intenta reducir o eliminar las secuelas producidas por la situación de violencia sufrida.
No es necesario que la víctima presente una denuncia para poder ser atendida en este recurso y le vamos a hacer a ofrecer el acompañamiento a todos los recursos que la víctima necesita. Tampoco la van a animar a que la presente, cada víctima tiene su tiempo que debe ser respetado, y cuando ella decida y lo estime oportuno la presentará y será acompañada.
Uno de los momentos más importantes es el acompañamiento en el recurso sanitario donde la víctima es atendida, en la toma de muestras, el parte de lesiones y después se deja en su domicilio o alojamiento turístico. Está en momento de shock y de estrés postraumático, la víctima no entiende qué le ha sucedido, se suele sentir culpable y piensa “No me van a creer, yo me lo busqué, bebí más de la cuenta o yo lo provoqué”, o tienen miedo a que su familia la juzgue o la señale. No hay un perfil de mujer agredida ni hay que cuestionar a la víctima, sino hay que responsabilizar a quien la agrede. Insistir en que hay que respetar cuando una mujer no quiere sin llegar a la violencia sexual.








