¿Quién iba a pensar que un restaurante típico andaluz iba a triunfar en la villa de Candelaria? Probablemente algún visionario alocado. Pero lo cierto es que así le ha ocurrido a la freiduría y abacería La Mar, propiedad del matrimonio Cynthia Buerbaum y Juan Miguel Olivera, que lo abrieron en un acogedor rincón de la calle peatonal obispo Pérez Cáceres 37, tras las pandemia de la Covid.
El éxito de este local de comida andaluza, en el que hay que hacer cola en las horas puntas para conseguir una mesa, no ha sido fruto de la casualidad ni mucho menos. Según nos cuentan Cynthia y Juan Miguel desde el primer momento han contado con asesores y arquitectos además de muchos viajes, cortos en días e intensos en contactos y degustaciones, para diseñar el interior del local y luego pensar y repensar y testear los productos que se iban a ofrecer en el futuro al comensal.
Así es La Mar
De entrada el local de La Mar es amplio, muy luminoso al contar con grandes ventales abiertos, y cocina totalmente actualizada. El comedor consta de mesas con sillas altas y otras bajas además de una terraza para aquellos que prefieran disfrutar del aire libre. La decoración, en la cual ha tenido una parte decisiva Cynthia, es muy sencilla y confortable.
Los platos que más salen de la carta son precisamente los fritos que homenajean a la cocina andaluza. Entre ellos se pueden disfrutar los de adobo, churros de pescados, gambas gabardina, gueldes y calamares a la romana.
En los fuera de carta, que han incorporado recientemente, hay tostas con guacamole y salmón, tortilla de camarón, serranitos de atún rojo, tartar de atún rojo con huevos rotos o carpapacio de atún, estos tres procedentes de las almadrabas de Barbate, entre otros platos.
En el proceso de negociación para abrir la freiduría La Mar y trasladar los productos a Canarias ha sido necesario que los propietarios se conviertan también en los distribuidores de este género, que está a disposición de los comensales o también en formato de cajas con diversos productos seleccionados.
La verdad es que la oferta supera más de setenta platos que se pueden degustar y acompañar con vinos blancos de Barbadillo o locales como los de Ferrera; tintos de Rioja o Ribera y también locales. Esta presente el vermut, Pedro Ximénez, olorosos, palo cortado o manzanilla y, por supuesto, cervezas. De postre, dulces artesanales de Medina Sidonia. No sirven cafés ni copas.
La freiduría no admite reservas y aunque en horas punta suele haber pequeñas colas hay que decir que el servicio es ágil y no hay que esperar mucho tiempo para mesa.







